El Cáncer y la Biodescodificación

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Entrevista

Además de las consideraciones que exponemos a continuación, recomendamos leer la entrevista realizada a la psicooncóloga Eva Juan, en la que expresa y argumenta su convicción de que los conflictos emocionales guardan una relación directa importante con la enfermedad del cáncer.

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Dice el doctor Fernando Callejón

en su libro Las claves para curar: “El malestar orgánico o emocional siempre existió pero lo que hizo la medicina fue clasificarlo y eso le dio poder. La actual creencia sobre la enfermedad no solo es la de una fuerza externa que nos ataca sino que a partir de esa clasificación, es la de una fuerza que un grupo de personas (los científicos-médicos) puede dominar… y a quienes le otorgamos el poder.

Ese concepto de enfermedad se escapó de las manos y tiene vida propia. La gente ya no se muere de la enfermedad sino del miedo que el concepto inventado le genera. El miedo no da tiempo a que la enfermedad actúe y nos mate ya que crea por sí mismo una realidad mortal. Así lo relata el cuento sufí:

-Un sabio sentado en la cumbre de una montaña, ve pasar una sombra y pregunta: ¿Quién eres? La sombra le contesta -Soy la peste-. ¿Adónde te diriges? -A matar mil personas de ese poblado-…

Oye tú, me has engañado, dijiste que matarías mil personas y has matado treinta mil. ¿Por qué? La peste le responde –No es cierto, yo solo maté mil personas, el resto murió de miedo-.

Como médico

he presenciado muchas veces el fenómeno de una persona que en pleno estado de salud y por hallazgos casuales (pruebas de rutina o un médico demasiado inquisidor) ha sido diagnosticada de un tumor en hígado, pulmón o mama. A los pocos días de ese hallazgo, el estado de salud había empeorado dramáticamente. He visto a algunas personas morir en poco tiempo luego del diagnóstico.

Eso es miedo, no es cáncer. Ese es el concepto que se le ha escapado de las manos al grupo de científicos que ostenta el supuesto saber de la enfermedad. Y ese concepto se ha desbordado y ha creado una realidad autónoma entre otras cosas, porque se ha colectivizado. Se ha vuelto un saber popular.

Cuando una mujer se nota un bulto en la mama, debe parar toda actividad y preguntarse qué le viene a decir ese bulto. Y si no lo sabe, debe recurrir a alguien que la ayude a interpretar ese mensaje. No debe salir corriendo en busca de ese personaje que detenta un saber sobre la enfermedad porque eso la cristaliza en el viejo concepto. Y a partir de allí, solo puede esperar que se instale una guerra en su cuerpo.

Y el bulto no vino a declarar la guerra sino a evitarla. Y no es que no debe hacer nada o curarse psicológicamente. Debe instalar la paz en su vida porque el bulto así se lo está exigiendo. Y eso no es poco pero es mucho más de lo que la medicina pretende con su viejo concepto de instalar una guerra entre el cuerpo de esa mujer y el cuerpo de esa mujer.

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El milagro de curarnos es…

Volver a nacer fuera de nuestros roles y percibirnos como almas que se relacionan con almas. Dejar de ser hijos, esposos, madres, padres, médicos, abogados, exitosos, fracasados o perversos. Y renacer como almas con cuerpos que son usados, no descuidados.

Para ello, estamos acá. No para descubrir vacunas sino para tomar conciencia de lo que somos y hacia dónde vamos.”

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Visto desde la óptica de la biodescodificación,

el cáncer es la activación de un programa de supervivencia biológica propio de todas las especies animales. Los humanos no somos diferentes en ese aspecto salvo en algún detalle, que se podría explicar con el siguiente ejemplo:

Un lobo hambriento se dispone a cazar. Ha capturado un conejo y lo ingiere. Su estómago comienza a digerir toda la carne de la presa, pero hay un problema. Se ha tragado una pata del conejo y esta se ha alojado en un punto del estómago que obstruye el paso hacia los intestinos. Si esa obstrucción no se libera el lobo morirá por desnutrición. Aquí es donde se activa el programa biológico de supervivencia: En el estómago del lobo comienzan a desarrollarse rápidamente células tumorales.

Estas células tienen una capacidad digestiva 4 veces superior a una célula estomacal normal. Aumentado la capacidad digestiva, los ácidos gástricos generados, podrán ayudar a disolver y digerir la pata del conejo. Si se disuelve lo suficiente como para poder liberar la obstrucción y abrir el paso para la digestión de alimentos, el lobo conseguirá sobrevivir.

Una vez recuperada la capacidad de digestión y asimilación de alimentos, el programa de supervivencia se desactiva y el tumor se disuelve y elimina, con la ayuda, en muchas ocasiones, de una inflamación bacteriana. Esta fase a veces se acompaña de alguna pequeña hemorragia. 

Si el tumor no consigue disolver la pata de conejo seguirá activo el programa de supervivencia y el tumor continuará creciendo, llegando a invadir el espacio vital de órganos adyacentes y podrá producir también la muerte del animal.

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El ser humano, además de los condicionantes biológicos que comparte con los animales y la emotividad, cuente con un intelecto capaz de hacer que en una persona se active un programa biológico de supervivencia por algún conflicto que ha vivido y no ha podido resolver.

En el caso de un tumor en el estómago, podría generarse a nivel biológico por un alimento que no puede digerir, pero realmente se activará más a menudo el programa por algo simbólico, algo que la persona afectada está sintiendo, como: “no puedo digerir, o no consigo asimilar lo que me han hecho” (normalmente conflicto vivido frente a alguien muy cercano). Si ese sentimiento es muy intenso, hasta el punto de que no deja apenas conciliar el sueño a la persona afectada, su cerebro podrá activar de forma automática el programa biológico de supervivencia, iniciándose la proliferación de células superdigestivas (células cancerígenas), para intentar digerir aquello que está sintiendo como: “no puedo digerir”. El problema en este caso reside en que en el estómago, realmente no hay nada físico que impida la digestión, y el programa seguirá activo hasta que la persona deje de sentir: “no puedo digerir lo que me han hecho”.

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Aquí es donde la biodescodificación puede ser de gran ayuda.

Cada tipo de cáncer está asociado a una tipología de conflicto. Es de dominio público que muchas personas que han vivido un conflicto muy intenso, al cabo de unos meses o un año, desarrollan un cáncer.

El hecho de vivir un conflicto muy intenso no implica para nada desarrollar un cáncer. Pero si que se puede afirmar, que la persona que ya tiene el cáncer, unos meses antes ha vivido algún tipo de conflicto desestabilizante.

El hecho de que se active o no la proliferación celular “maligna”, dependerá de la sensibilidad de la persona, de cómo se toma las cosas, del sistema de creencias que posee, de programas de dolor heredados…

La descodificación es totalmente compatible con cualquier terapia que esté llevando a cabo el paciente, podrá complementar y optimizar perfectamente cualquier tratamiento.

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Así como toda enfermedad es una llamada de atención sobre algo,

el cáncer tiene el mismo sentido pero a un volumen mucho mayor, pues el inconsciente biológico considera que está en peligro la supervivencia (física o de la identidad) si no se atiende a ese peligro.

Desde la óptica de la psicodescodificación, el cáncer es una enfermedad causada por un profundo resentimiento contenido durante muchísimo tiempo, hasta que literalmente va carcomiendo el cuerpo. Por ejemplo, en la infancia sucede algo que destruye nuestro sentimiento de confianza. Los enfermos de cáncer suelen ser personas que mantienen algún tipo de resentimiento de larga duración, o problemas emocionales pendientes con el pasado, que los hacen sentirse profundamente heridos. Con un sistema de creencias así, la vida se muestra como una serie de decepciones. Un sentimiento de desesperanza, desvalimiento y pérdida se adueña de nuestro pensamiento, y nada nos cuesta culpar a otros de todos nuestros problemas. La gente que tiene cáncer, además, es muy autocrítica.

Los cánceres suelen ir asociados a un conflicto de identidad, frecuentemente relacionado con un gran miedo o una gran culpabilidad, al punto de ya no poder vivir, incluso inconscientemente. También por rabia que consume, un deseo de auto-destrucción. La energía vital se agota por sentimientos de remordimientos, miedo y rabia interna proveniente de temas arraigados relacionados con el ego que no han sido perdonados. A todo ello puede sumarse los sentimientos de herida profunda; rencor que se mantiene mucho tiempo; secreto o aflicción profunda que carcome; carga de odios; creer que todo es inútil…

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Las heridas emocionales importantes

que pueden causar enfermedades graves son: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición o la injusticia. Algunas personas pueden haber sufrido varias de estas heridas durante su infancia. En general, la persona que padece de cáncer es del tipo que desea vivir en el amor, amor que rechazó por completo al albergar durante mucho tiempo ira, resentimiento u odio hacia uno de sus padres. Muchos rechazan incluso a Dios por lo que vivieron o viven. Esos sentimientos no reconocidos se acumulan y aumentan cada vez que algún incidente revive esa vieja herida. Un día, cuando la persona llega a su límite emocional, todo estalla en su interior y entonces aparece el cáncer.

Si tienes cáncer es importante que reconozcas que de niño sufriste y que te permitas ser humano, es decir, darte el derecho de rechazar a uno de tus progenitores o a los dos. El hecho de sufrir heridas en soledad es lo que crea la mayoría de los problemas. Es posible que creas que si te liberas de ellos serás más libre. Por el contrario, la necesidad más grande de tu alma y de tu corazón es acercarte al amor verdadero y el medio por excelencia para ello es el perdón. No olvides que perdonar no sólo quiere decir no rechazar a los demás. La dificultad más grande de la persona con cáncer es perdonarse a sí misma por haber albergado esos pensamientos de odio o esas ideas de venganza aun cuando fueran inconscientes. Perdona al niño que vive en ti, que vivió en silencio y sintió rabia y rencor sin tener quien lo apoyara, quien lo entendiera. Deja de pensar que el hecho de rechazar a otra persona significa ser «malo». No es maldad, es ser humano.

 

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Un cáncer se puede manifestar después de que la persona haya resuelto el conflicto o bien durante el bloqueo.

Cuando la tumoración que se produce es debida a un conflicto en fase de reparación, la ignorancia médica sobre las fases de la enfermedad y los fundamentos de la biodescodificación pueden tener consecuencias fatales, como relataba Fernando Callejón anteriormente. Sirva el siguiente ejemplo: El conflicto correspondiente al sarcoma es siempre una autodesvalorización en vías de reparación (a diferencia del carcinoma): cuanto más grave es la autodesvalorización, más afectado se ve el esqueleto por osteolisis. El osteosarcoma es la recalcificación del hueso.

En su fase de reparación la biopsia es extremadamente peligrosa porque el cerebro la vive como un «ataque» que resuelve a continuación; de ella deriva una cicatrización continua y el sarcoma se vuelve cada vez más grande…

Conviene recalcar

que todos los cánceres encierran un conflicto de identidad, el sentimiento de no ser quien se desea ser. Así, los tumores craneales tienen que ver con preocupaciones obsesivas. Las multiplicaciones propias de esos tumores corresponden a un contexto conflictual dramático: la necesidad de dar con una solución que supera las propias capacidades intelectuales. Si no se consigue este objetivo, la solución biológica es fabricar más células gliales para aportar más glucosa y oxígeno a las neuronas y que puedan trabajar y mejorar la capacidad intelectual.

Se ha tratado de hallar un perfil psicológico de las personas más propensas a padecer cáncer y éstas han sido las conclusiones:

  1. Persona emocionalmente inmadura que vive las situaciones cotidianas con más estrés que un sujeto emocionalmente maduro. Son personas con una desvalorización importante, personas que dan mucha importancia a lo que puedan pensar los demás.
  2. La gravedad de la enfermedad cancerígena guarda una relación directa con cómo la psique vive atrapada en los problemas de los demás. Estas personas se centran en la vida de otros, se preocupan de las enfermedades o problemas de terceros, de cuidarlos, sin ser conscientes de hasta qué punto esto afecta a su propia salud y estado interno, pudiendo llegar a estar en peligro de muerte.
  3. La psique de la persona con cáncer está desconectada de sí misma, de sus sentimientos, de sus necesidades. Es alguien que siempre usa los operadores modales: «debo de», «tengo que», etcétera. Son sujetos que no saben poner límites.
  4. La psique de la persona con cáncer se deja invadir constantemente, siempre a la espera de un posible reconocimiento. No se da cuenta de hasta qué punto los demás se han adentrado en su psique. No sabe sacar a los demás fuera de su vida, pues su vida son ellos.
  5. La psique de la persona con cáncer solo responde a los estímulos externos. No se escucha a sí misma, siempre se justifica y justifica a los demás. Su vida gira alrededor de una sola persona, situación o suceso. No se nutre de las circunstancias o elementos del entorno que podrían enriquecerla; no tiene en cuenta las aportaciones del contexto para crear nuevos vínculos o amarres.

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