Las Alergias y la Biodescodificación

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Según Enric Corbera, “cuando tenemos el síntoma es debido a un desencadenante, lo cual quiere decir que previamente ha habido un programante o fase silenciosa”.

Anteriormente, en algún momento, ha ocurrido un shock emocional desestabilizante:

“Situación de la vida cotidiana en la que un acontecimiento brusco, inesperado, que nos toma por sorpresa, nos desestabiliza totalmente, sin solución en el momento y que no podemos hablar con otra persona”. En otros términos, estoy tranquilo en mi vida, nada especial,  y de repente todo cambia, toda mi psicología cambia, porque recibo algo que me desestabiliza totalmente. Si yo miro mi estrés, éste sube de golpe, sobrepasando un mite superior tolerable (LST).

Desde el punto de vista de la Biodescodificación, la alergia es una reacción de rechazo ante un hecho concreto: sentimientos, situaciones o personas no asumido. Se combate lo que se teme y, muchas veces, sentimos temor a temas que expresan vitalidad, porque los consideramos peligrosos o prohibidos. Pregúntate ¿A quién o a qué sentimiento tienes alergia?

Cuando la alergia viene desde la infancia, indica una predisposición kármica. Cuando se produce en adultos, indica negación del propio poder para afrontar los cambios.

Así pues, una alergia es una reacción desproporcionada de nuestro cuerpo a un elemento que considera como un invasor. Luchar contra un enemigo de nuestra propia creación es un acto de agresión, una lucha subconsciente contra una parte de nuestra vida que nos asusta o no deseamos. La resistencia es lo contrario al amor, ya que amar significa aceptar. La sustancia que desencadena la alergia es un símbolo del aspecto de tu vida contra el que estás luchando o intentando evitar. Examina los aspectos de tu vida en los que estás en conflicto ya que indican temores profundos. Temor a despojarse de las ayudas cuando hay que ser autosuficiente; tratando de obtener compasión, apoyo y atención de los demás.

El Sentido Biológico de la alergia es de ponerte a salvo del “agresor”. El cuerpo registra el entorno y lo etiqueta de “malo”; al volver a encontrarse con la misma situación reacciona contra el “agresor” anteriormente identificado como “malo”. También hay que ver el simbolismo del alérgeno. Pocas veces es transgeneracional. El 90% de las alergias son coyunturales y el restante 10% son estructurales.

Debemos entender por coyuntural, cuando no existe una situación sensible a un acontecimiento o sustancia. Somos neutros, por ejemplo al polen, y en un momento determinado vivo un shock emocional  donde el polen está muy presente y a partir de entonces tengo hipersensibilidad a éste.

En  las  alergias  estructurales  somos  sensibles  a ciertos alimentos, por citar un ejemplo, y lo somos desde siempre. Hay que buscar en nuestra historia Transgeneracional o de proyecto sentido.

Por lo tanto, podemos considerar a la alergia como un aviso de urgencia, por parte del inconsciente, para que nos alejemos de aquello que él ha registrado como algo que nos produce mucho daño a nivel emocional y psíquico.

El mismo Enric Corbera nos pone el siguiente ejemplo: La hija mayor de una amiga mía es alérgica al polen, pero solo al polen del pueblo donde ellos nacieron. ¿Qué pasa en el pueblo? Nos damos cuenta de que la niña empezó a ser alérgica a partir de los 4 años, hasta entonces nada de nada. ¿Qué pasa en el ambiente familiar? La respuesta fue muy simple. Cuando ella tenía 4 años nació su hermano pequeño y automáticamente fue el centro de atención de la familia del pueblo. Cuando iban  a  la  ciudad  dejaba  de  ser  alérgica,  cuando  volvían  al  pueblo  se manifestaba la alergia. En este caso es un conflicto de amores familiares.

A continuación, a modo de ejemplo, exponemos una relación de las alergias más comunes y su significado más habitual:

El gluten (el azúcar del pan) representa unión familiar. Por lo tanto, su rechazo indica desestructuración familiar vivida traumáticamente (habitualmente referida a la ausencia o separación del padre).

El marisco representa algo sexual que se vive como feo (el feto se parece a una gamba: animal rastrero).

La leche representa la nutrición materna. Su rechazo (a la leche, no necesariamente a los lácteos) indica que algún aspecto de la relación con la madre o la función materna el inconsciente lo vive como conflictivo. Por ejemplo, “mi madre es tóxica”, o puede que sintamos la contradicción de “quiero a mi madre pero, al mismo tiempo, la quiero lejos de mi vida”. En cuanto al queso, puede significar: “me hubiera gustado que mi madre fuera diferente”, o “necesito a mi madre, pero no a esta madre”.

El chocolate representa al padre, especialmente el puro que sabe amargo y puede producir granos. Si preferimos el chocolate con leche indica “me gustaría que papá fuera más maternal”.

– El huevo: los abortos.

– El polen (es la parte masculina de las plantas. Simboliza los amores, la reproducción y el amor): ansiedad con la líbido, la sexualidad, la reproducción, el amor y la primavera. A menudo encontraremos historias de separaciones amorosas, desencuentros afectivos, etc.

– El polvo: Miedo a la muerte, a los cambios, a lo desconocido. Rechazo hacia la sexualidad.

– El sol: Representa al padre, la paternidad, una figura de autoridad, la opinión de los demás, etc. “Me protejo de la mirada del padre” (real o simbólico: el estado, etc.).

– El frío representa la muerte.

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En las alergias en niños menores de 7 años, a menudo encontramos historias de desamores, pero la problemática es con los padres. Se pelean, se van a separar, ya no se quieren, se han peleado y ya no hay amor, entonces el niño hace la enfermedad para salvar a sus padres.

Cuando el ambiente -sea simbólico o real- está enrarecido tenemos problemas respiratorios y de bronquios (bronquitis tiene que ver con “bronca“).

El asma tiene que ver con la emoción “no puedo respirar bien”, sea porque no tengo “territorio”me ahogo sin espacio, o porque el ambiente de mi territorio es irrespirable.

Puede ser que hallamos heredado el programa de sufrimiento de mamá, papá o nuestros antepasados dobles.

Si lo tenemos desde niños, fue mamá en nuestro embarazo la que pasó el trauma. Por eso, en ese caso, sería conveniente que mamá nos contase su experiencia desde la emoción profunda que sintió, sin tratar de maquillar nada, pues, simplemente hablarlo resuelve una parte de la manifestación de la enfermedad, al menos la moviliza. El inconsciente la entiende: se le ha puesto “luz”, de algún modo y no es necesario hacerlo a través de la enfermedad.

Querer tapar el dolor no demuestra amor en este caso, aunque, en ocasiones, el trauma ha sido tan doloroso que se ha olvidado conscientemente, dándole aún más fuerza al programa.

Los problemas de garganta, toses y demás, tienen que ver con no haberse atrevido a decir lo que se sentía; y la mucosidad con oler de más o de menos, es decir, con preever situaciones dolorosas futuras que están por venir.

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La pregunta general es si ser conscientes del conflicto es suficiente para desprogramar la enfermedad. No debemos confundir la toma de conocimiento y la toma de conciencia, no es lo mismo. La toma de conocimiento es: ¡ok, lo he entendido! Pero no cambia nada. La toma de conciencia es la integración real de esa información en nuestra vida. Y no es porque tienes conocimiento que vas a curarte.

Protocolo para Curarnos de la Alergia

– Ante todo tomar conciencia de cuándo fue la primera vez. Vivirlo en el tiempo y en el espacio.

– Tomar conciencia de cuál es la reacción alérgica y que zona u órgano afecta.

– ¿Cuál es el alérgeno?, es al polvo, a los ácaros, al polen, etc.

– Buscar la vez precedente (fase silenciosa) en la que estábamos frente al alérgeno.

– Encontrar el raíl/ancla, o sea, la emoción asociada al evento.

– Buscar el o los recursos para hacer el cambio emocional.

Si declaramos al universo, con toda la fuerza emocional de la situación traumática que “ésto no tiene solución jamás en nuestra vida”…. el universo escucha y responde…“así sea”... y llevamos la alergia con nosotros como prueba de ello hasta que lo resolvamos, volviendo al pasado en situación de presente. Es decir, hasta que sea revivido como fue, en presente, desde una nueva visión, perspectiva y emoción.

Lo que debe hacer alguien que quiere sanar es estar dispuesto a cambiar los patrones que tiene en su vida y ser coherente con esos cambios en sus acciones. Dialogar con el inconsciente, y demostrarle que ya no necesitamos que siga activando “alarmas” (alergias) en nuestro cuerpo para avisarnos de situaciones que ya hemos superado o que tenemos bajo control.

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