Curso gratuito de Crecimiento Personal

Decía Krishnamurti que “no es síntoma de buena salud estar bien adaptado a una sociedad enferma”… Y sin duda vivimos en una sociedad enferma, y nosotros también lo estamos porque estamos bien adaptados a ella.

En el mundo actual nos domina el estrés y la ansiedad, y su consecuencia: un latente estado de alarma/miedo; junto con una frecuente falta de autoestima o/y valores. Más una sensación de vacío existencial (sinsentido) que, por más cosas que tengamos, como la vida se tuerce tarde o temprano, nos conduce fácilmente al desconcierto, la insatisfacción y la depresión. Es decir, al DESCONSUELO.

INCONGRUENCIA

Sabemos que es incongruente “hacer lo mismo y esperar resultados diferentes” o, dicho de otro modo, si haces lo que siempre has hecho, no llegarás más lejos de donde siempre has llegado.

Por otra parte, “la vida es tan buena maestra que cuando no aprendes una lección te la repite”. Si tienes que aprender una lección de vida pero te niegas a aprenderla, la vida no se va a cansar de repetirte la lección. El tiempo que tardes en aceptar su aprendizaje, será tiempo de sufrimiento cada vez mayor para ti.

La solución para salir de ese círculo vicioso nos la da Einstein cuando dice: “Un problema no puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia que en el que se generó”.

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CAMBIO DE PERSPECTIVA

¿Cuál es la mejor perspectiva desde la que observar los problemas del ser humano, enfrentarlos y solucionarlos? (el otro nivel de conciencia).

– Si el punto de vista material es el que nos genera nuestro desequilibrio psicológico y problemas en general, en el punto de vista espiritual (si creemos en él), tiene que encontrarse el “consuelo” que nos dé paz interior.

La vía espiritual no necesariamente implica la fe o la esperanza en un alma trascendente, también puede entenderse como la íntima sensación de que hay unos valores de naturaleza elevada, y que sólo en la medida en que seamos fieles a ellos podremos sentir la conciencia limpia y en paz.

Desde luego, encontrar respuestas satisfactorias a las cuestiones existenciales facilita mucho la decisión de optar por relativizar las cuestiones materiales, dándole la relevancia que se merecen los buenos sentimientos que tienen su origen en un plano superior.

Y hoy en día es factible encontrar esas respuestas, al menos a nivel intelectual. Con los estudios científicos sobre las ECM (experiencias cercanas a la muerte) o sobre física cuántica, entre otras opciones, podemos adquirir certezas sobre nuestra trascendencia más allá del cuerpo físico. Sin embargo, esas certezas, por si solas, no nos convierten automáticamente en buenas personas. Al fin y al cabo, Satanás también cree en Dios, pero tiene libertad para ser arrogante y desagradecido. Aunque, debido a la ley de la causa y el efecto, lo que no puede es retornar a los planos celestiales mientras se vista con esos ropajes.

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AUTOENGAÑOS

Muchas veces preferimos «hacer» actividades arriesgadas (hacia el exterior) antes que «mirar» en nuestro interior, porque tenemos miedo a enfrentarnos con las respuestas que podamos encontrar y porque, en el fondo, queremos que las cosas cambien pero no queremos cambiar nosotros.

Eso nos conduce a otorgar fácilmente el poder de decidir por nosotros a alguien externo, de ahí el éxito de muchos ideólogos y “expertos con conflictos de intereses” (y las estructuras religiosas tradicionalmente), que nos hacen creer astutamente que velan por nosotros cuando no siempre es así.

Ese actitud equivocada (dejarse llevar por la inercia del mundo y renunciar a cuestionar las cosas y reflexionar) impide encontrar el CONSUELO y la paz mental que da entender el sentido profundo de la vida en general, y el de cada uno en particular dentro de éste.

Dicha tendencia puede estar facilitada por traumas no afrontados, miedos ocultos e incluso por un carácter innato. Por ejemplo, podemos tener tendencia a pensar que “sólo creo lo que veo” (el típico prejuicio que impide ver aquello contra lo que tenemos prejuicios).

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MOTIVACIÓN DE VIDA

El ser humano, como todo ser vivo, tiene permanentemente activado el instinto de supervivencia. Pero, a diferencia de los animales, es plenamente consciente de que es finito y eso generalmente le aterra. Y para tratar de eludir ese miedo, intenta aferrarse ilógicamente a cosas impermanentes, pero que temporalmente le dan algún tipo de frágil ilusión. Por ello preferimos alimentar al ego de nuestra personalidad condicionada y temporal antes que al alma de nuestra esencia. De ahí surgen todos los errores de percepción que nos hacen sufrir e incluso nos enferman.

Pero, cuando acabamos dándonos cuenta de que ese no es el camino que nos conviene, buscando respuestas objetivas y practicando la introspección, podemos lograr que ese latente instinto de supervivencia resuene menos; y así uno acaba dándose cuenta de que ser BUENA PERSONA proporciona mejores vibraciones que ser demasiado interesado y egoísta, y es mejor opción para nuestro desarrollo personal que el tratar de ser el más rico de cementerio.

Esa conclusión también puede parecer egoísta, pero el decidir caminar por ese sendero poco transitado, no lo es.

A partir de ahí, lo que queda es aceptar el RETO cotidiano de aumentar nuestras Vibraciones Emocionales. Y convertir ese reto en nuestra motivación de vida, de ahí en adelante.

COHERENCIA

Todo ese nuevo enfoque y comprensión, seguramente demanda de nosotros algún cambio de actitud ante ciertas cosas. Por consiguiente, ese cambio de actitud tiene que ir manifestándose en nuestra vida.

Y para ayudarnos a ir manifestando progresivamente ese cambio a mejor en nuestra vida, proponemos un Curso de Desarrollo Personal, que puede seguirse de manera gratuita e individual, desde el enlace: Crecimiento Personal y Realización.

Joaquín Ferrer

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