La veracidad de la Sábana Santa 1/2

Artículo extraído del libro: NEOCRISTIANISMO: La revolución necesaria.

La Sábana Santa tiene una historia tan fascinante y sorprendente que parece inverosímil. Sin embargo, todas las pruebas científicas realizadas con el suficiente rigor atestiguan su consistencia con lo que se afirma de ella.

Como veremos después, muchos expertos consideran –y han publicado- que la famosa prueba del Carbono 14 no se hizo con los parámetros adecuados para que su resultado sea fiable. La muestra que se tomó no es representativa de todo el lienzo, y además esa parte contiene un remiendo «invisible» añadido durante una reparación en época medieval. Eso habría «rejuvenecido» sobremanera la muestra.

Ahora, vamos a narrar las supuestas peripecias que ocurrieron para que, tanto la Síndone como el Sudario que estuvieron en contacto con el cuerpo de Cristo, se salvaran y acabaran llegando a dónde están actualmente.

Antes de empezar el relato, conviene aclarar que síndone equivale en griego a “sábana de lino”. Y cuando se escribe en plural no indica que sean varias sábanas sino que se trata de una sábana doblada en dos, es decir, plegada. Lo cual fue mal traducido en los evangelios por “vendas” cuando es un “lienzo” o sábana grande de lino. Por su parte, con la palabra “sudario” se están refiriendo a un pañuelo con el que cubrían la cabeza del muerto, atándolo o cosiéndolo por detrás.

El Evangelio de San Juan nos narra cómo, al entrar en la tumba vacía, se encontraron con la sábana tirada por el suelo y el sudario plegado en un lugar aparte.

Es de suponer que recogieran ambos objetos, por su significado y relevancia, pero, al mismo tiempo, dado que en la cultura judía todo aquello que ha estado en contacto con un cadáver está contaminado y es tabú, no pudieran mostrarlo públicamente. Por tanto, en un principio lo guardaron sin más y, seguramente, con el transcurrir del tiempo ambas reliquias fueron pasando de unos a otros de manera callada.

SÍNDONE

Y así llegamos a principios del siglo IV, cuando aparece documentación escrita sobre una imagen del rostro de Jesús que se veneraba en Edesa, ciudad de Asia Menor, conocida con el nombre de Mandylion.

Otro nombre con el cual se conocía la imagen de Edesa era Tetradiplon, que significa en griego “doblado cuatro veces”, lo que es interpretado como una identificación entre esta reliquia y la Sábana Santa. Es decir, el Mandylion sería la Síndone pero doblada varias veces, de forma que, una vez enmarcada, solo se viera el rostro y quedara oculto el hecho de ser una tela mortuoria.

Resulta interesante saber que la imagen oficial de Jesús, la que encaja con la que hoy todos conocemos, tiene su origen en el siglo VII. En esa época, el emperador Justiniano II emite una moneda con el rostro de Cristo basada en la imagen del Mandylion.

En el año 944 la reliquia se traslada a Constantinopla, la despliegan y se convierte en la Sábana Santa que hoy conocemos. Permaneciendo desde entonces en Constantinopla hasta que los Cruzados saquearon la ciudad en 1204, llevándose gran parte de sus tesoros a Europa Occidental.

La reliquia estaba en Francia cuando, en 1532, la Síndone resultó dañada en un incendio en la capilla donde se guardaba. Una gota de plata fundida del relicario le dejó una marca dispuesta simétricamente entre las diversas capas de la tela doblada. Las monjas clarisas trataron de reparar el daño con parches. La Síndone fue trasladada a su actual residencia en Turín en 1578.

SUDARIO DE OVIEDO

La primera referencia de un sudario venerado como reliquia proviene de un peregrino anónimo que, hacia el año 570, se encontraba en Cisjordania.

En el siglo VII la zona es invadida y, según cuenta la tradición, la reliquia es trasladada por mar a Cartagena. De ahí pasa a manos del obispo de Sevilla, quien la manda transportar a Toledo, por ser la capital de España. Sin embargo, más tarde, ante el peligro del avance musulmán, es llevada hasta Oviedo para mayor seguridad de dicha reliquia.

LOS ANÁLISIS

– Lo primero que se analiza de la Sábana Santa es la clase y características del material del que está hecha.

Se trata de un tejido de lino puro muy inusual, existente en tiempos de Jesús, traído de Egipto o La India. Con esa tela especial se confeccionaba el manto que utilizaba el Sumo Sacerdote del Templo en ocasiones especiales. Y también las sábanas utilizadas en la sepultura de personajes de la realeza eran de esas mismas características.

Por lo tanto, si esa es la sábana que envolvió el cuerpo de Jesús, hay que concluir que fue enterrado a la manera de un rey.

– El siguiente análisis que se realizó a la Síndone fue el de la composición del polen que hay en ella. Entre 1973 y 1976, un equipo de palinólogos dirigido por el científico suizo Max Frei la examinó con detalle, concluyendo que los gránulos de polen que hay en ella son coincidentes con los de las plantas que crecían en Palestina durante la primavera en aquella época. Si bien la cantidad de polen encontrada sería excesiva tras haber transcurrido casi dos mil años.

Una posterior investigación de los científicos Whanger y Danin llega a las mismas conclusiones; y descarta la posibilidad de que el contenido de la Síndone fuera una falsificación medieval: un falsificador medieval no habría sabido de flores y plantas de Oriente Medio, ni acerca de los patrones de distribución geográfica de algunas de esas plantas alrededor de Jerusalén, ni de sus tiempos de floración.

Años más tarde, el estudio científico llevado a cabo por la profesora e investigadora Marzia Boi, encuentra una interpretación coherente al exceso de pólenes hallados en la Síndone de Turín y publica su trabajo en la revista científica Archaeometry en 2017.

Ella se da cuenta de que ese abundante polen procede del ungüento especial, y también abundante, con el que fue cubierto el cuerpo que yacía en dicha sábana.

Los pólenes presentes en la Síndone indican un ritual funerario propio de la realeza, según los usos de hace 2000 años en Palestina. Son los componentes de los ungüentos y aceites más preciosos de la época, que han quedado impregnando la tela. El estudio palinológico es coherente con testimonios históricos del siglo primero, como los de Plinio el Viejo y Dioscórides.

– En 1977 se organizó en Estados Unidos un equipo de investigación denominado Proyecto de Investigación sobre la Síndone de Turín (o simplemente STURP), con científicos de primer nivel.

Aprovechando que en 1978 se iba a exponer públicamente la reliquia, en conmemoración del cuarto centenario de su llegada a Turín, el equipo STURP tuvo la oportunidad de examinarla directamente.

La Sábana Santa fue extendida en una mesa de aluminio basculante, especialmente diseñada a su medida en Estados Unidos. Durante cinco días sometieron la reliquia a toda clase de análisis: ultravioleta, espectrográfico, rayos infrarrojos, luz visible, toma de muestra con cinta adhesiva, rayos X, y se le hicieron unas 12.000 fotos.

En los años siguientes, el equipo STURP publicó diversos artículos con los resultados obtenidos. Estas son algunas de sus principales conclusiones:

  • La imagen del lienzo es tridimensional. Es decir, proporciona información del relieve del cuerpo.
  • La imagen se ha formado por la degradación de la celulosa del lino. Su huella es superficial y sin pigmentos (no es pintada) ni químicos, ni se borra con el fuego y el agua (la imagen sufrió un incendio que fue apagado con agua, sin que se deteriorara).
  • Contiene sangre humana.
  • No se sabe cómo se ha degradado la celulosa del lino. Se teoriza con que alguna clase de radiación pudiera haberla afectado.
  • No se conoce en la actualidad ningún medio, técnico o artístico, capaz de reproducir la imagen de la Sábana Santa con las mismas características y exactitud.

Esta disponible para su descarga gratuita el documento EL EVANGELIO UNIFICADO, que forma parte del libro NEOCRISTIANISMO.

Una nota distribuida a la prensa con el título «Un resumen de las conclusiones del STURP» de 1981 dice:

«Podemos concluir por ahora que la imagen de la Sábana Santa es la de una forma humana real de un hombre azotado y crucificado. No es el producto de un artista. Las manchas de sangre están compuestas de hemoglobina y también dan una prueba positiva de albúmina sérica. La imagen es un misterio en curso y hasta que se realicen más estudios químicos, tal vez por este grupo de científicos, o tal vez por algunos científicos en el futuro, el problema sigue sin resolverse».

– Uno de los principales argumentos, para apoyar la veracidad de la Síndone, es que la información que revela la imagen va en contra de la creencia y la iconografía medieval sobre la crucifixión de Jesús. Por ejemplo, son las muñecas las que aparecen perforadas en lugar de las palmas de las manos y, en cuanto a los pies, se puede apreciar que el pie izquierdo está clavado sobre el derecho. Unidos los dos juntos al tronco y no por separado como se creía. Igualmente, la colocación de un soporte en los pies (sedile), que aparece en muchas iconografías, es un invento bizantino posterior a la época en que Jesús fue crucificado.

Además, la planta del pie que estaba debajo, el pie derecho, se ve que está llena de tierra. Esa tierra coincide con la que se encontró en la nariz y en la zona de las rodillas y que tiene la misma composición que la de Jerusalén.

EL QUID DE LA CUESTIÓN

Joaquín Ferrer

Continúa en la PARTE 2…

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