La Resurrección de Cristo (1/2)

– Artículo extraído del Libro: NEOCRISTIANISMO: La Revolución Necesaria

Los apóstoles necesitaron ver a Jesús resucitado con sus propios ojos para entender cuál había sido el verdadero sentido de su vida y de su mensaje. En ese momento, y ante tan extraordinario hecho, se dieron definitivamente cuenta de que sus enseñanzas no tenían como objetivo liberar al pueblo judío de los romanos, ni restablecer ningún teocrático reino terrenal. Su innovador y salvador mensaje era más profundo e iba más allá de esas cuestiones.

El impacto de ver a Jesús resucitado, dio a los apóstoles la convicción y la energía necesarias para lanzarse a predicar las enseñanzas de su maestro, aun a costa de ser martirizados en la mayoría de los casos.

No obstante, dado lo inverosímil del hecho, es razonable que alberguemos dudas al respecto de cómo pudo producirse tan inaudito y excepcional suceso.

Si Jesús es quien dice ser, entonces la Resurrección es posible

Ahora bien, si Jesús es quien dice ser, entonces la Resurrección es posible. Y al final de este artículo analizaremos esta afirmación; pero ahora vamos a hablar de otros aspectos relacionados con ella.

Jesús no pudo haberse resucitado a sí mismo porque no era Dios, pero sí pudo ser resucitado de forma excepcional gracias a un pacto entre Dios Todopoderoso y él. Era un alma muy avanzada, elegida para una salvadora misión que voluntariamente aceptó, y que, habiéndola cumplido enteramente, demostró ser digno de esa elección.

Jesús compartía con nosotros la misma naturaleza humana. Al merecer ser glorificado con la resurrección física, el ser humano, hermanado a él, recupera la atávica conexión perdida con su Espíritu Santo. Sus enseñanzas, sus logros y su ejemplo son la brújula que nos indica el camino para realizarnos.

También podemos pensar, si creemos a los apóstoles pero somos un poco más escépticos, que lo más probable es que la resurrección de Jesús consistiera en unas apariciones “en espíritu” a sus discípulos. Apariciones impactantes que les sugestionaron pero no implicaron a su cuerpo físico.

En tal caso, y dado que alguien tendría que haber hecho desaparecer su cuerpo, eso indicaría la existencia de un plan elaborado por otra gente distinta a sus discípulos.

De todos modos, unas claras apariciones en espíritu después de fallecido también es señal evidente de la existencia de vida más allá de la vida terrenal.

La hipótesis de que no llegara a morir en la cruz y reapareciera “curado” después de cuarenta horas, es inviable porque unas heridas como las que sufrió dejan graves secuelas. Y un resucitado inválido o cojo y lleno de heridas, no sería un mesías muy convincente sino claramente un moribundo recuperado.

Los ebionitas

Por otra parte, tampoco es obligado creer en la resurrección de Jesús para comprender la verdad y belleza de su mensaje. De hecho, mientras que los apóstoles y sus primeros discípulos sí creían que dicho milagro había ocurrido, una facción de los ebionitas (judíos cristianos posteriores) empezaron a dudar de que Jesucristo hubiera resucitado físicamente. Ello, sin embargo, no era impedimento para considerarlo el verdadero mesías y vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Pero tanto los nazarenos (seguidores directos de los apóstoles) como todos los ebionitas coincidían en considerar a Pablo un traidor al mensaje original de Jesús.

Por cierto, Mahoma incorporó en el Corán la imagen de Jesús que tenían esos ebionitas, con los que estuvo en contacto.

Sea como fuere, lo cierto es que “la señal de Jonás” se ha producido. Su misión ha tenido éxito porque la semilla de su mensaje se ha divulgado.

El Mensaje metafísico de Jesús

Sin embargo, dejando de lado por ahora las hipótesis sobre su resurrección, en este apartado vamos a centrarnos en descifrar las peculiaridades metafísicas de su mensaje.

Antes de Cristo, la visión que se tenía de Dios era la de un ser todopoderoso y separado del ser humano, al que había que temer puesto que tenía nuestro destino y nuestra trascendencia en sus caprichosas manos. Para complacerle había que cumplir sus normas ya que, si bien podían ser justas, no hacerlo conllevaba irremisiblemente castigos que podían llegar a la condenación eterna. Para aplacar su ira o conseguir su favor, quedaba el recurso de realizar ritualizados sacrificios de animales.

Cinco siglos antes que Jesús, Buda consiguió por sí mismo alcanzar la iluminación y pudo darse cuenta de que la vida material es inevitablemente sufrimiento. Para liberar al ser humano de la rueda del karma y las reencarnaciones, propuso practicar la vida ética y el desapego de los deseos; pero Cristo va más allá. La aportación genuina de Jesucristo a la humanidad es hacernos comprender que Dios es Amor verdadero, es decir, Amor Incondicional; con toda la belleza, el gozo y la paz que esa afirmación implica. Para remarcar más esa afirmación, Jesús llama a Dios, “Padre” (hoy diríamos “Madre”), y nos dice que nosotros -junto con él- somos sus hijos amados. De esa manera, acerca la imagen de Dios a nuestros corazones. Ya no es una figura fría y lejana a la que hay que temer sino un Dios amigable que vive dentro de cada uno de nosotros.

A un Dios de esa naturaleza hay que buscarlo emocionalmente. Únicamente podremos sentirnos conectados con Él al hacer brillar el amor que se esconde en el fondo de nuestro ser, por encima de los engañosos miedos que la mente y la materia generan.

Aunque nosotros hayamos olvidado lo que Jesús viene a recordarnos, que “nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro”, él nos despierta de las ilusiones del ego al hacernos ver que solo podemos sentirnos felices cuando hacemos las cosas “desde el amor”; cuando expresamos lo que somos. No hay otro camino. Aunque por amor tengamos libre albedrío, tratar de ser lo que no somos solo produce insatisfacción, sensación de vacío y sufrimiento.

Durante su vida pública, Jesús transmitió esas enseñanzas mediante parábolas para que su mensaje perdurara en el tiempo, a la vez que, en una ambivalencia calculada para mantener la expectación sobre él, también decía a sus compatriotas lo que estos esperaban oír del mesías en el que creían. De esa manera, cuando decidió que había llegado la hora de que lo apresaran, cambia tácticamente su discurso para provocar su arresto. Así, en vez de decir “poned la otra mejilla” o “amar a vuestros enemigos”, dice “no he venido a traer la paz sino la espada”, y ofende a los sacerdotes pero no llama a la rebelión, decepcionando de ese modo a todos los que lo habían aclamado al entrar desafiante en Jerusalén. Por el contrario, espera a que lo arresten por la noche en un huerto apartado de la multitud. Ya en la cruz, vuelve a decir “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Ciertamente, su elevado, alegre y liberador mensaje espiritual aún no se ha comprendido ni desarrollado masivamente. El antiguo Dios justiciero al que hay que temer todavía está instalado en la mente del ser humano. Bien para creer en él y sufrir de culpabilidad, o para negarlo y sentirse confundido o vacío.

La interpretación de Pablo

El radical y esforzado Pablo pone el énfasis en que Jesús se ha ofrecido en sacrificio por nuestros pecados, y en el hecho de que ha resucitado. Lo que conlleva que debamos sentirnos abrumados por ese sacrificio inocente e indignos de merecerlo. Y para hacernos dignos de él, hemos de adorarlo, hacer penitencia y cumplir con las reglas morales. Desde su punto de vista, el hecho de su resurrección es más importante que el mensaje que trasmite y, en consecuencia, lo primordial para alcanzar la salvación es adorarle y obedecerle como la manifestación de Dios que es.

Pero hay una interpretación más positiva de la razón de su sacrificio y resurrección. Su voluntario sacrificio es una suprema lección de amor hacia nosotros. Por lo tanto, Jesús no busca que le adoremos ni nos sintamos indignos y culpables; no quiere eso porque nos ama verdaderamente. Nos quiere liberar de nuestros miedos existenciales para que así podamos desarrollar nuestra innata capacidad de amar. No en vano dijo: “Misericordia quiero, y no sacrificio”. De forma que, paradójicamente, él se sacrifica por misericordia. Y en consecuencia, en lugar de culpabilidad hay que sentir consuelo e inmensa gratitud por su gesto.

Pablo obedece a Cristo porque es Dios, y en obedecerlo está la salvación. Los apóstoles lo hacen porque le comprenden. Comprenden su mensaje de que Dios es Amor Incondicional, y nosotros también lo somos porque nuestro espíritu comparte su misma naturaleza. Lo comprenden y, mirando dentro de sí (como el hijo pródigo), sienten esa verdad en sus corazones y sienten la necesidad de vivir en coherencia con ella. Jesús vendría a ser el hermano mayor del hijo pródigo que baja a abrirnos los ojos.

Ver el mundo con otros ojos

Cristo nos propone ver el mundo con otros ojos. Cuando damos algo material sentimos que lo hemos perdido, por lo tanto, intercambiamos cosas o damos lo que nos sobra. En el “reino emocional de Dios” que Jesús nos enseña, impera la paradoja: allí dar significa recibir porque lo que das con el corazón no se agota. De hecho, lo que así das es una manifestación de lo que tienes y eres.

Posiblemente, el florecimiento de su semilla (la segunda venida) no se produzca a nivel global. Él no demostró mucho interés en los asuntos de este mundo, y menos en hacer de este mundo un lugar mejor (“mi reino no es de este mundo”), sino en que cada uno encuentre su luz interior y la haga brillar.

HIPÓTESIS METAFÍSICA SOBRE LA RESURRECCIÓN

Continúa en la PARTE 2 …

curso de biodescodificación online. bioneuroemoción. psicodescodificación

El cristianismo espiritual 2

… Continúa desde la PARTE 1

Y los frutos son que a los creyentes bienintencionados, al mismo tiempo que se les habla de obediencia y de que amar es un deber, se les infunde “temor de Dios” y miedo al infierno (vibraciones negativas) mientras que la alta jerarquía, al conocer pero ocultar la manipulación de las sagradas escrituras, se convierten en cómplices y “guías ciegos… porque le niegan a la gente la entrada al reino de los cielos, y ni ustedes entran, ni tampoco dejan entrar a los que quieren hacerlo (Mateo 23)”.

Sin embargo, con el auge de la mentalidad lógico-científica, cada vez hay menos gente dispuesta a obedecer esos dogmas irracionales en los que la mayoría de las religiones se basan, sin cuestionarlos.

El hecho de haber dejado en manos de la religión la autoridad exclusiva en cuestiones metafísicas, nos ha hecho sentir defraudados por los resultados obtenidos, y ha llevado a pensar con desesperanza que no hay soluciones válidas a las preguntas existenciales, ya que la religión no nos proporciona respuestas sólidas y fiables. En ese contexto, se va produciendo un descreimiento y paulatino abandono de las creencias religiosas y, en consecuencia, una creciente sensación de orfandad espiritual, que se intenta llenar inútilmente con la vana vanidad, el materialismo o supersticiones.

Así pues, mientras alguna gente llega a la vehemencia religiosa, en sentido contrario, como reacción a los efectos históricos de ese fanatismo, otra mucha gente siente aversión, indiferencia o tiene prejuicios contra esas creencias. De esa forma la religión se convierte en una fábrica de ateos. Lo lamentable es que, cegados por esa polaridad visceral, unos y otros se alejan de las auténticas enseñanzas del líder espiritual al que adoran o aborrecen. Se alejan hasta llegar a desconocerlas por completo.

Por añadidura, la sociedad actual está poseída por un estresante y superficial estilo de vida, y la tecnología nos incita a demandar todo con inmediatez. De esa manera, el ser humano no encuentra tiempo para la serena introspección, para reflexionar sobre las preguntas existenciales, que son consustanciales a la naturaleza humana, y en cuyas respuestas esperamos encontrar consuelo a nuestras ansias de trascendencia.

A pesar de ello, todo el mundo admira y reconoce las aportaciones que hicieron a la humanidad grandes maestros espirituales (como Buda o Jesucristo), quienes, con su elevada sabiduría y ejemplo de integridad, son una gran fuente de inspiración para aquellas conciencias que aún no se rinden en su búsqueda de una verdad superior a la materialista.

No por capricho, en la cultura occidental contamos los años teniendo como referencia la fecha del nacimiento de Cristo. Es un homenaje a la vital y genuina aportación al mundo de sus enseñanzas, tanto en lo referente a la luz que aportó a la búsqueda espiritual como al desarrollo de un pensamiento conciencial más elevado en el ser humano.

Para superar el bloqueo que la citada mala interpretación religiosa provoca en nuestro progreso espiritual, hemos de atrevernos a indagar en el verdadero sentido de las enseñanzas del gran maestro espiritual de la cultura occidental: Jesús.

Con ese propósito, en el libro NEOCRISTIANISMO (La revolución necesaria) vamos a redescubrir o recordar la singularidad de su mensaje original. Dicho libro pretende ser un viaje transformador, en el que se aclaran conceptos y se desmontan ciertos mitos sobre su figura, a la luz de los hechos históricos demostrables. Especialmente teniendo en cuenta su enigmática advertencia de que “muchas cosas tengo todavía que deciros, pero no podéis entenderlas ahora (Juan 16:12)”.

Después, una vez separado el trigo de la paja, en su ejemplo de vida y sus parábolas descubrimos a un Jesús romántico y cuyo «reino no es de este mundo». Él nos muestra la verdadera naturaleza amorosa del Espíritu y cómo sentir el gozo de dejarse guiar por la conciencia del amor. Nos anima a hacer el bien para expresar así nuestra auténtica naturaleza espiritual, no exactamente esperando una justa recompensa.

En definitiva, como comprenderemos en el citado libro, Jesús vino a ayudarnos a recordar que somos seres de luz para que, cuando lo redescubramos y lo sintamos en nosotros, volvamos a ser seres realizados, equilibrados y con paz interior, por vivir de acuerdo con nuestra verdadera naturaleza espiritual de hermandad y amor.

curso de biodescodificación online. bioneuroemoción. psicodescodificaciónNOTA: Esta disponible para su descarga gratuita el documento EL EVANGELIO UNIFICADO, que forma parte del libro NEOCRISTIANISMO.

Joaquín Ferrer

curso de biodescodificación online. bioneuroemoción. psicodescodificación

El cristianismo espiritual

Artículo basado en el libro NEOCRISTIANISMO: La revolución necesaria.

Actualmente, el cristianismo tradicional está desprestigiado. Sin embargo, me atrevo a decir que si las verdaderas enseñanzas de Jesús triunfaran globalmente, su luz iluminaría las conciencias y mostraría el camino para alcanzar la paz personal, la realización individual y la salvación espiritual.

Él nos dice que la esencia de Dios es el Amor, porque es la vibración más pura y elevada y es autoexistente. Por lo tanto, cuando sentimos y fomentamos en nosotros la emoción del amor, estamos caminando por la senda salvadora que él nos señaló.

Además, una vez que esa verdad espiritual ha sido revelada, para caminar por esa senda no es imprescindible conocer a Jesús o creer en él. Cualquier ser humano tiene la capacidad innata de sentirla y aceptar el reto personal de vivir en coherencia con ese sublime sentimiento. De igual modo, aun creyendo en Jesús y conociendo el camino redentor, no todo el mundo sabe estar siempre a la altura para dar la mejor versión de sí mismo que pueda.

Como apoteosis final, para demostrarnos el poder del espíritu “santo” sobre la materia y que la muerte física no significa la extinción de nuestra alma, Cristo resucita y se deja ver palpablemente ante sus seguidores y seres queridos. “No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar al alma”.

Cuando analizamos la evolución de la primitiva iglesia cristiana inspirada en las palabras y obras de Jesús, hasta convertirse en una rígida estructura jerárquica con dogmas irracionales, es fácil deducir que el mensaje de Jesús ha sido intencionadamente tergiversado en algún momento.

“La luz brilla en las tinieblas, pero las tinieblas no la comprendieron (Juan 1:15)”. “Otros han estado con los que se rebelan contra la luz; no quieren conocer sus caminos, ni morar en sus sendas (Job 24:13-17)”. “Padre nuestro… líbranos del Mal”.

Así como existen los planos espirituales celestiales, existe también un nivel de bajo astral en el que habitan seres que, voluntariamente o confundidamente, prefieren seguir orientados hacia esas muy bajas vibraciones. Sería ingenuo pensar que las fuerzas que habitan en ese Reino de la Oscuridad fueran a rendirse porque Jesucristo cumplió su misión terrenal y abrió el camino que conduce de regreso al Hogar Celestial.

Mientras que la inextinguible vibración del Amor se retroalimenta de la emoción del amor, la Oscuridad se alimenta de nuestras bajas vibraciones. En consecuencia, para las fuerzas oscuras es vital mantenernos en las tinieblas. Ya sea en el plano material o en el plano astral, nuestras bajas pasiones y nuestra visceralidad son su alimento.

Por lo tanto, aunque no puedan cerrar el camino de retorno abierto por Jesús, si pueden confundirnos o extraviarnos sutilmente para que nunca lo encontremos o para que, aunque lo encontremos, no tengamos la fuerza anímica suficiente para seguirlo. De hecho, mantenernos atrapados en su telaraña de miedos, apegos y egos se les da muy bien.

¿Cómo empezó a distorsionarse la obra de Jesús?

Como analizamos con detalle en el libro NEOCRISTIANISMO (La revolución necesaria), muchos expertos consideran que el autoproclamado apóstol Pablo distorsionó las enseñanzas de Jesús pues, aunque sus arduos esfuerzos evangelizadores eran meritorios y estaban llenos de buena fe, involuntariamente su interpretación estaba equivocada (él se guiaba por una voz que oía en su cabeza, que le decía que era Jesús y cómo tenía que interpretar su obra y su mensaje; a pesar de que dicha interpretación muchas veces no coincidía con las enseñanzas que recibieron los verdaderos apóstoles). Sin embargo, esa confundida interpretación fue la que finalmente prevaleció.

León Tolstói, por ejemplo, afirma que Pablo contribuyó decisivamente a la “desviación” de la iglesia de la enseñanza y las prácticas de Jesús. Además, posteriormente, los partidarios de Pablo tuvieron una influencia excesiva y decisiva en la revisión y «retoque» de las escrituras originales, incluyendo a ciertos obispos afines y al mismo Papa.

Parece que el temperamento vehemente y carismático de Pablo resultó ideal para ser seducido a creer las cosas que esa engañosa voz interna le decía. Sin embargo, como dijo Jesucristo: “Por sus frutos los conoceréis”.

curso online de psicología transpersonal. Máster.

curso de biodescodificación online. bioneuroemoción. psicodescodificaciónNOTA: Esta disponible para su descarga gratuita el documento EL EVANGELIO UNIFICADO, que forma parte del libro NEOCRISTIANISMO.

Continúa en la PARTE 2

curso de biodescodificación online. bioneuroemoción. psicodescodificación