El origen emocional de la Diabetes

Son varios los tipos de diabetes e, igualmente, variados los conflictos emocionales susceptibles de causar esos tipos de diabetes. Por ello, la exposición de las causas emocionales de la diabetes es más bien compleja. A pesar de ello, el propósito de este artículo es describir dichas causas de la manera más sencilla y clara posible, a la par que completa. De todas maneras, quien después de leerlo aún quiera profundizar más en matices técnicos puede leer, por ejemplo, este Otro Artículo.

La explicación sencilla

del proceso biológico que lleva a sufrir diabetes, sería la siguiente: El azúcar es energía, con el significado añadido de “dulzura” o ternura. Esa energía que injerimos al comer, el cuerpo la transporta por la sangre hacia los órganos porque la necesitan para funcionar bien.

Ahora bien, cuando nos encontramos en una situación tensa o peligrosa que nos provoca alerta, y el cuerpo reacciona a ella preparándose para huir o para luchar inminentemente, entonces el azúcar permanece puntualmente en la sangre para estar disponible de forma inmediata cuando haya que huir o afrontar el ataque, y así poder hacer esas acciones con mayor fuerza y rapidez.

Sin embargo, si esa huida o ese ataque no se produce pero el cuerpo, aunque sea inconscientemente, sigue en estado de alerta y tensión, el azúcar se mantiene en la sangre. Como consecuencia de esa situación que se cronifica aparece la enfermedad: a los órganos les va faltando energía y con el tiempo empiezan a tener problemas de funcionamiento (ojos, riñones, nervios, piel, corazón y vasos sanguíneos).

También puede ocurrir que la persona, por la razón psicológica que sea, se desvalorice o autocastigue creyendo que no tiene derecho a gozar de los placeres de la vida o de los afectos, que la “dulzura” es peligrosa o que no tiene derecho a recibir dulzura (afecto). En este caso, la biología reacciona de forma semejante a la anterior y no lleva suficiente azúcar a los órganos porque hacerlo sería aportarles la dulzura que se niega a recibir. Y el azúcar se queda igualmente en la sangre.

En ambas situaciones, el conflicto básico es de Resistencia. Por miedo, desvalorización o autocastigo no se pasa a la acción. No se huye, no se lucha, no se acepta el afecto… Olvidando que todo aquello que queremos hacer y no hacemos nos quita alegría y nos vuelve amargos.

Ahondando en la correlación entre diabetes y dulzura

y la simbología de ésta como “afecto”, la diabetes también puede señalar a la persona que tiene una gran necesidad de cariño pero que, por diversas razones (heridas anteriores, miedo a sufrir, etc.), se niega a recibirlo. De esa manera, la dulzura desaparece dejando sitio a la tristeza y la amargura. En consecuencia, la persona opta en muchas ocasiones por comer azúcar bajo todas las formas posibles para compensar esa falta de afecto.

Por otra parte, la diabetes suele relacionarse a menudo con conflictos familiares latentes, ya que la persona diabética evita manifestar dichos conflictos para que la familia no se divida. Es decir, mantener la “dulzura” en la sangre ayuda a suplir la falta de ella en la familia. “Necesito aguantar esta situación para evitar que se separe la familia”.

Conflicto de Asco o Rechazo

Hay otro tipo de conflicto que también puede producir diabetes, pero por razones diferentes. Son los conflictos basados en el Asco o la Repugnancia.

Cuando vivimos una situación que nos produce mucho asco o rechazo, la sangre se vacía de azúcar porque instintivamente éste acude en masa a los órganos para protegerlos endulzándolos. Por lo tanto, lo que se produce en primera instancia es una bajada de azúcar: hipoglucemia. Ahora bien, cuando la situación no se soluciona sino que se prolonga en el tiempo, la persona siente la necesidad de comer y beber más azúcar del que necesitaría en condiciones normales, para paliar esa sensación de asco que hemos comentado. En consecuencia, su nivel de azúcar en el cuerpo se eleva y, con él, también lo hace su azúcar en sangre lo que le acaba provocando hiperglucemia: diabetes.

Otras causas de la diabetes

– Frecuentemente relacionada con tristeza profunda que se produce después de un acontecimiento tras el cual se siente rencor hacia alguien o contra la vida.

– Nostalgia de lo que pudo haber sido. Gran necesidad de controlar. Tristeza profunda. Ni restos de dulzura.

– Indica un deseo de ser amado, combinado con una inhabilidad para dejarse amar. El resultado es «hiperacidez» o sea, los que no aman se vuelven ácidos. Les falta el dulzor de la vida y se quedan atrapados en el pasado o añorando el amor que no pueden dar.

Diabetes de origen Transgeneracional

Además de todo lo expuesto, la diabetes también puede tener un origen transgeneracional, lo que médicamente se traduce en el concepto de predisposición genética.

Por ejemplo, en ocasiones las madres se ven en la necesidad de educar a sus hijos solas, sin una pareja a su lado y la mayoría de las veces se acusa al hombre por abandonar el hogar o por no hacerse responsable. Esto genera una profunda tristeza, con la percepción de la falta de alegrías de la vida, que puede predisponer a padecer diabetes.

Esta situación suele repetirse en todo el sistema, es como si los hombres no tuvieran permiso de permanecer; la bisabuela, la abuela, las tías y las madres tienen la misma situación. Y es con esta repetición que observamos las implicaciones sistémicas que a la larga no sólo afectan emocionalmente, sino psíquica y corporalmente. Terminando por afectar la salud de los miembros de la familia.

Tipos de diabetes con origen transgeneracional o en el proyecto de vida de los padres.

– Relación conflictiva con la madre: no sentirse amada por ella o sentirse excesivamente controlada por ella. Puede que sea una madre agresiva, que carga su frustración (de no tener pareja) en sus hijos.

– Necesidad de amor insatisfecha por ausencia del padre: Deseo de sentirse amado y aceptado. Sensación de soledad e incomprensión. Sentir que el padre se ha ido por su culpa. Y cuando lo ve (si es que tiene contacto con él) percibe que el padre prefiere a otro/a en lugar del hijo.

– Creación de barreras y corazas (frustración al no poder expresar sus sentimientos): que puede originar un mal carácter y un comportamiento agresivo para no mostrar su necesidad de amor. Inclusive se puede llegar a maltratar a los hijos porque se siente que estos no le aprecian o le valoran.

– Resentimiento con la vida: al considerar que ésta les ha tratado mal, que ha sido injusta. Pensamiento permanente “La vida es dura y difícil”.

– Llenar el vacío emocional con la sobre alimentación: Comen vorazmente para acallar su dolor, de esta manera se maltratan al igual que lo hacen los demás.

– Alguien ha cometido algo deshonroso dentro del sistema familiar: esta culpa permanece como algo oculto dentro del sistema, por eso se critica y se hacen juicios entre ellos. Lo cual merma la autoestima y la confianza personal.

– Antepasados que vivieron una vida miserable en donde apenas les alcanzaba para sobrevivir: Extrema pobreza dentro del sistema familiar. Transgeneracionalmente puede que no hayan tenido qué comer y haber realizado actos no muy bien vistos para llevar comida al hogar. Lo cual también explica la voracidad en comer. Puede que también se hayan visto sometidos a los deseos y órdenes de otros que les subyugaban y se aprovechaban de su condición social.

TIPOS DE DIABETES

– TIPO I (insulinodependiente):

El páncreas no segrega insulina (la hormona que toma glucosa de la sangre y la transporta al interior de las células del cuerpo) y, por lo tanto, la glucosa no llega a los órganos.

Los resentires emocionales son: “debo resistir porque hay un peligro”, “la ternura es peligrosa para mí”, “no quiero que entre el amor dentro de mí”, “el amor es tóxico, peligroso” (tocamientos sexuales, familiares que te quieren pero te pegan, etc.).

– TIPO II (la insulina está disponible pero la célula impide su penetración):

A menudo estas personas son hiperactivas, tienen la necesidad de acumular energía.

Casi siempre diabetes implica: “Casa dividida por dos”. También es cuerpo dividido por dos, puesto que “mi cuerpo es mi casa”. Mi país y mi tierra es una extensión de mi cuerpo. Cuando otras personas entran en mi casa, no me toleran o no los tolero y me aisló o me aíslan (resisto).

Las relaciones frías y distantes dentro del clan o sociedad, que producen aislamiento (la soledad del corredor de fondo). Existe cierta noción de impotencia muscular o psíquica puesto que hay un enfrentamiento con una autoridad (país, policía, padre…) al que “me resisto”. “Quiero dulzura pero recibo tortura”.

Por lo tanto, señala un conflicto activo de resistencia a la autoridad abusiva que hace cosas repugnantes.(La insulina representa la autoridad).

– Diabetes Insípida (tiene la función de eliminar un líquido peligroso):

Este tipo de diabetes se caracteriza por la gran cantidad de líquidos que se eliminan.

La diabetes insípida, únicamente se presenta en personas que sienten una necesidad imperiosa de sobrevivir porque viven sintiéndose “amenazados” por algún miembro de la familia. No hay dulzura alguna. Todo son órdenes y “debe ser”. Existe una persona “castrante” en la familia. Una autoridad castrante, si es en el trabajo.

Existe en la persona diabética insípida, un miedo permanente a morir. Un terror a continuar viviendo esa dinámica familiar, sumado a un terror a irse. Miedo a ver a la persona que nos hace sentir amenazados, observados, evaluados, vigilados; a convivir con esa persona, a quedarse a solas con esa persona, a salir con esa persona, a hablar con esa persona.

Comúnmente, las diabetes insípidas tienen su origen las líneas superiores del clan. Dramas de asesinatos reales dentro de las familias. Envenenamientos reales.

Se hereda una necesidad de cortar con toda relación tóxica entre familiares, pero se vive con miedo, no existe amor o dulzura.

Hay una necesidad de limpiar, de echar agua para deshacerse de algo: “palabras que envenenan”. Palabras muy duras que manchan en una memoria o conflicto de clan.

El líquido también simboliza la liquidez: “El dinero (= líquido) es sucio”.

– Diabetes Gestacional:

En la diabetes gestacional siempre existirá un conflicto emocional en el que me resisto a una situación negativa con mi bebé, sumado a una repulsión a que exista algo negativo.

Es importante aclarar que la diabetes gestacional es una señal de que el conflicto emocional ya ha pasado, ya se está en proceso de reparación. Por lo tanto, no hay que hacer nada, sólo hay que esperar a que finalice el embarazo. Es decir, el conflicto emocional ocurrió en el primer trimestre de embarazo pero se ha resuelto ya. La emoción de la madre ya no es de miedo.

Cuidado, eso sí, con los diagnósticos médicos que pueden “asustar” a las madres sin razón.

El simple hecho de que en algún análisis salga indicada la diabetes gestacional, sólo es una señal de que el conflicto emocional de miedo a que algo vaya mal con el bebé ha sido resuelto, y no hay peligro alguno ni para la madre ni para el bebé.

Al final del post-parto, la evolución de la diabetes gestacional estará determinada por la situación emocional de la madre.

Si la madre tiene plena consciencia de que todo está bien, todo salió bien, no hay peligros de nada, entonces se vuelve a la normalidad de la glucemia y de la tolerancia a la glucosa.

Si la madre permanece angustiada por el diagnóstico, es débil emocional, es miedosa, etc., las pruebas de hiperglucemia permanecerán perturbadas, hasta que la madre asimile que todo está bien y que todo salió bien.

Si la madre vive temiendo que se ha vuelto diabética, porque comenzó con diabetes gestacional; si la madre es atacada por toda la familia, que le recuerdan todo el tiempo que ella es “diabética”, la diabetes permanecerá y se agravará con cada embarazo.

Si la madre, luego del nacimiento del bebé, vive agresiones repugnantes por parte de la pareja o de su padre, en las cuales ella vive una necesidad de “ser protegida y querida”, la diabetes permanecerá hasta que la madre libere esas emociones o se separe de aquellas situaciones que la alteren.

Por otra parte, con relación al origen de los miedos que se producen en los tres primeros meses del embarazo, la futura madre tiene que preguntarse qué conflicto de Resistencia más Repulsión ha vivido durante los tres primeros meses de gestación, que en los meses siguientes quedó resuelto. Vamos a citar algunos de ellos a modo de guía y ejemplo:

– Porque el embarazo activa una memoria desagradable de sentimientos vividos en la propia infancia.

– Si la embarazada está relacionada por fechas con la abuela que falleció en el parto, con una antepasada que concibió sin estar casada, etc.

– ¿Qué emociones experimentó tu madre durante la gestación? ¿Y tu abuela materna? ¿Disponían de hogar propio? ¿Cómo eran sus relaciones de pareja?

Es habitual que la mujer en su primer embarazo desarrolle una diabetes, y que ésta se mantenga como raíl que active la diabetes en embarazos posteriores. En este caso, habrá que ir a buscar siempre la primera vez que se manifestó.

Algunos de sus Síntomas

  • Sed desmesurada
  • Orina abundante
  • Bulimia (comer compulsivamente)
  • Cansancio y debilidad
  • Lengua y garganta secas
  • Altos niveles de glucosa en sangre y orina
  • Adelgazamiento
  • Irritabilidad y cambios de estado de ánimo
  • Malestar en el estómago
  • Vómitos
  • Vista nublada
  • Cortes y rasguños que no se curan, o lo hacen lentamente
  • Picazón y entumecimiento en manos y pies Continúas infecciones en la piel, las encías o la vejiga (cistitis).

RECOMENDACIONES PARA SANAR LA DIABETES

Teniendo en cuenta que la diabetes insulinodependiente es difícil de curar completamente, una vez que la persona se ha convertido en adicta a una sustancia de la que depende médicamente, los siguientes consejos pueden ser de utilidad en todos los casos en general.

La diabetes (y cualquier otra enfermedad) no se combate, se comprende. Así pues, para curarla, lo primero y más importante es poder contactar con el origen emocional que ha causado la diabetes que se padece, revivir ese conflicto en tiempo presente para comprenderlo bien y encontrar ahora, desde nuestra experiencia de vida añadida, una manera mejor de gestionar ese conflicto, para ofrecerle consuelo y esa nueva solución al nosotros mismos que entonces quedó impactado por un conflicto que no supo gestionar sin que le dejara secuelas.

Afirmaciones

Una vez hecho esto, se pueden agregar afirmaciones como: “Me acepto como soy y acepto la vida tal cual es”. Dichas afirmaciones es conveniente irlas repitiendo hasta que sintamos que su mensaje se va interiorizando en nosotros.

Actitud

Todo ello tiene como objetivo que se produzca en la persona un cambio de actitud, una nueva percepción de los acontecimientos que es lo que, al final, producirá el cambio sanador.

Aquí y ahora, “el pasado ya ha pasado y, en este momento del presente, tengo el poder de realizar un cambio en mí”… Y cambiando yo, cambia además el entorno como un reflejo de mi cambio interior.

Así pues, en vez mantener el pasado en el presente con el recuerdo, los reproches y las lamentaciones, es mejor cambiar el enfoque y plantearse la vida como un reto en el que, pese a todos los obstáculos, me demuestro a mí mismo que sí puedo vivirla como yo deseo, con coherencia y autenticidad.

Frente a la “Amargura” podemos oponer el concepto de “Amar…cura”. Al diabético le conviene reaprender a valorar la dulzura de la vida en cada momento, así como a abrir las puertas de su corazón de nuevo para que éste le pueda llegar por todas partes. También necesita aprender a dar, a aceptar y a regalar amor sin esperar nada a cambio. Todo ello, además, le servirá de crecimiento personal y, a la postre, equilibrará su ser y su salud.

Coherencia y Poder Mental 2

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Podemos lograr crear lo que queremos

convenciendo previamente a nuestro inconsciente de ello, pero para llegar a ese punto necesitamos hacer procesos y progresos, no basta solo la palabra, ya que ésta ha perdido mucha fuerza a causa de su mal uso. Necesitamos reaprender a vivir en coherencia. Hacer que lo que pensamos, decimos y sentimos vayan en la misma dirección. Y para ello se requiere un periodo de rehabilitación de nuestra credibilidad interna. Una cuarentena exitosa de coherencia.

Por lo tanto, CREDITO es la capacidad de conseguir que nuestra palabra se materialice.

Ahora bien, hay dos tipos de palabra: palabra relación y palabra creadora.

La palabra relación es la que empleamos más bien en tono de juego, sin darle importancia ni significado a las palabras: convenciones sociales, mentiras piadosas sin trascendencia, etc.

La palabra creadora, sin embargo, es la que utilizamos poniendo fuerza e intención en lo que decimos, son palabras que tienen peso porque nos comprometemos con lo que decimos. Ese tipo de palabra, en condiciones ideales cuando se pronuncia tiene poder creador, pero si no la cumplimos defraudamos a nuestro inconsciente y restaurar esa confianza perdida no es tarea fácil de realizar.

En esa línea, conviene saber y distinguir entre la energía constructiva y la energía destructiva.

Existe La Energía Constructiva de vida

energía para construir, energía sutil, afín a nosotros, es energía que da valor a las cosas, es la energía en la que vibro cuando soy gentil con las personas, es energía que lo que toca lo transforma en valor, lo eleva, le da vida; podríamos decir que es energía positiva.

La Energía Destructiva, por el contrario es energía densa, energía de muerte, nos envejece y mata, es energía de dolor y sufrimiento, no afín para la creación, es la energía en la que vibramos cuando sentimos rechazo hacia las personas o experiencias; podríamos decir que es energía negativa.

Toda la información que tenemos del pasado que no ha sido resuelta, los patrones que se repiten, que no hemos resuelto, a nivel energético es Energía Destructiva.

Por lo tanto, el BIEN (encontrarme con mi palabra) genera Energía Constructiva, y el MAL (no encontrarme con mi palabra) genera Energía Destructiva.

Cuando hago algo que no quiero hacer o que no lo he decidido yo y me aleja de cumplir lo dicho por mí, estoy generando Energía Destructiva.

Por el contrario, cuando hago algo que yo decidí hacer, me siento bien: Energía Constructiva.

El sufrimiento por tanto, se da cuando lo que encontramos no es nuestra decisión, porque encontrarse fuera de nuestra elección genera Energía Destructiva.

Uso correcto de la Palabra Creadora

Una vez que ya sabemos y podemos utilizar correctamente la palabra creadora, cuando reconoces los conflictos debes hablar con ellos, reconocerlos. Hablas con el conflicto, lo traes al presente y tomas conciencia, diciéndole que lo reconoces, que lo perdonas, que te perdonas, que queda perdonado.

Te miras al espejo e insistes hasta que sientes que esos conflictos los has dejado en el pasado. Y te comprometes ante ti mismo (ante tu inconsciente) en aquello que consideres adecuado para tu equilibrio y sanación.

Si ya tienes el control de la palabra sanadora, seguramente no hará falta realizar ningún ritual o acto psicomágico para confirmar ante ti mismo tu liberación, no obstante no hay inconveniente para realizarlos también si se prefiere. Seguramente, acabarás dándote cuenta de que esos conflictos han tenido un sentido profundo: te han hecho mover desde una situación enfermiza (y posiblemente repetitiva) que atasca tu evolución -y no has elegido libremente-, hasta una situación nueva en la que has recuperado la capacidad de decidir qué existencia quieres para ti.

Además de la coherencia interna

hay más aspectos a considerar para dotar de poder a las palabras que empleamos. Como muestra, podemos ver que a la hora de buscar un objetivo en nuestra vida y “decretar” algo con nuestra intención, es importante darse cuenta de que es mejor hacerlo motivados por la satisfacción personal o la vocación que desde la necesidad. Por ejemplo, es fácil darse cuenta de que si buscamos dinero desde la necesidad y no por el placer que brinda, siempre estaremos necesitando dinero y, por lo tanto, seguirá siendo una necesidad.

Por otra parte, es necesario ponerle un origen a la enfermedad, encontrarlo, ya que sin ponerle origen, no hay fin, y puede convertirse en experiencia circular, repitiéndose de nuevo.

Si no se sabe el origen, hay un truco: LO ELIJO, se lo doy yo guiándome por mi intuición, y esto me permitirá hacer el recorrido para llegar al fin: → Origen → reconocimiento → función → fin.

Elijo el origen -reconozco esa experiencia en mi vida (aceptación)- le encuentro una función de evolución, y le pongo un fin, quizás ritualizándolo con una ofrenda al Universo.

Finalmente, hay que darse cuenta de que cuando tú no construyes tu propósito, lo construye el colectivo o lo construye tu ego (miedos, creencias, pensamientos negativos). Cuando comprendes y sientes que tu esencia está unida a la Autoexistente Fuente de la Vida, entonces notas que tienes PODER cuando sabes conectar en esa Fuente; y esa toma de conciencia te permite elegir mejor: transformar cualquier odio en amor, transformar dolor en aprendizaje…

Coherencia y Poder Mental 1

En el campo terapéutico de la biodescodificación

hay un aspecto vital que casi nunca se menciona y, si se hace, desde luego no se hace con la suficiente claridad y profundidad. Se trata de cómo conseguir convencer a nuestro inconsciente para que se manifiesten en nuestra vida los cambios que queremos realizar en nuestra relación con el entorno.

La mayoría de los artículos y vídeos que hablan sobre biodescodificación (o psicodescodificación u otros nombres), explican hasta cierto punto cuál es la metodología para encontrar la emoción oculta original causante de una enfermedad y, a partir de la toma de conciencia de esa emoción que estaba oculta (y ya no lo está), el sujeto es libre de afrontar ese conocimiento revelador de la forma que quiera, si bien es cierto que el terapeuta descodificador puede orientar al consultante y darle pautas positivas y sanadoras específicas para cada caso.

Con ese fin, la Programación Neurolingüística dispone de técnicas y protocolos adecuados, mediante los cuales se procura que el inconsciente crea en los mensajes que nuestro yo consciente le manda. Igualmente, se puede optar por hacer rituales psicomágicos con la misma intención. Sin embargo, no siempre se logra el objetivo deseado, no siempre se consigue que la mente inconsciente crea a la mente consciente, a pesar de los esfuerzos de ésta en ese sentido ¿Por qué? Esa es la cuestión. Ese es el tema del que quiero tratar en este extenso artículo.

Cómo convencer a nuestro inconsciente

Pero antes de profundizar en esa cuestión, considero adecuado hacer un preámbulo aclaratorio de ciertas cuestiones relacionadas con el tema.

Si pensamos que las enfermedades ocurren por azar, estaremos en consonancia con el paradigma imperante en la sociedad, y que sin embargo ¡está equivocado! Ese paradigma surge de contestarse a las preguntas “¿dónde estoy?” y “¿qué es lo mejor que puedo hacer con lo que veo y conozco?” Pero hay otras preguntas más profundas y potentes que podemos hacernos: “¿de qué soy parte?” “¿qué hay más grande que yo y la humanidad?”, etc. La respuesta a esas preguntas nos lleva a conclusiones diferentes a las del paradigma de que las cosas ocurren por azar. La ciencia “con mayúsculas” y la sabiduría metafísica ancestral coinciden actualmente en que la Energía existe previamente a la materia, le da forma a ésta y, a su vez, tuvo que ser creada por una Inteligencia Suprema con una Intención. Y si hay una intención, las cosas no suceden al azar sino por una razón que, aunque no la conozcamos, sabemos que la hay.

Las implicaciones de ese cambio de paradigma, de ese nuevo entendimiento, son grandes. Como el “efecto mariposa”, un cambio de perspectiva en el nivel superior afecta a las conclusiones de todos los niveles inferiores. Por ejemplo, cuanto más se crea en que las enfermedades son fruto del azar, más posibilidades tendremos de contagiarnos por un patógeno (porque seremos muy susceptibles a  cualquier información alarmista y quizás interesada en ese sentido) y más fuertes serán sus síntomas. Por el contrario, cuando sabemos que así no es cómo funciona el diseño de la naturaleza, ya no somos susceptibles ante esas informaciones y opiniones y dejamos de ceder el poder al criterio de los expertos en el paradigma imperante pero inexacto (como la ciencia de Newton frente a los descubrimientos de Einstein).

Retomando el tema del artículo

Es fácil entender que nuestro inconsciente no acepta nuestras afirmaciones porque no nos cree. Si no tenemos credibilidad ante él (ante nuestro yo profundo que no puede ser engañado), todo lo que digamos será palabrería inútil que no lo motivará a actuar.

El inconsciente contiene un poder creador tremendo: un poder mental enraizado con el poder mental de la creación y sincronizado con las leyes del universo y el inconsciente colectivo. En ese sentido, Jesucristo afirma que “todo lo que pidáis en oración, creed que ya lo habéis recibido y lo recibiréis” (Mateo 21:22).

La PALABRA tiene poder de creación

pero éste depende del crédito personal. Ese crédito personal aumenta o disminuye dependiendo de cuantas veces cumples o incumples tu palabra.

Si has afirmado cosas que luego no has cumplido, tu palabra ha ido perdiendo crédito, por lo que ha perdido poder de creación; y si por el contrario siempre que afirmas algo lo cumples, tu crédito es alto, y también lo será el poder de creación de tu palabra.

Además, todo aquello dicho y no cumplido es energía negativa que va acumulándose, hasta llegar a un punto en el que puede ser causante de enfermedades.

Sabemos que tener HONOR implica tener palabra, dirigirte siempre hacia dónde dices. Cumplir tu palabra.

Rituales

Nosotros necesitamos recurrir a rituales para tratar de convencer a nuestro inconsciente de que aquello que afirmamos es cierto, porque hemos perdido mucho crédito por las cosas que nuestros ancestros y nosotros hemos dicho y no hemos cumplido.

En las escrituras sagradas de cualquier cultura o religión, cuando hablan del inicio de la creación, veremos que siempre comienzan igual: El creador “DIJO” hágase la luz. Y la famosa frase “ABRACADABRA”, proveniente del arameo, tiene una traducción que sería “Yo creo lo que hablo”.

Así pues, ¿qué le da crédito a una persona? La capacidad de cumplir su palabra. Para ganar crédito, cumples tu palabra. Una forma fácil de ir ganando crédito a diario sería que todas las cosas normales que haces durante el día las digas antes de hacerlas: pronunciar primero lo que vas a hacer; “ahora voy a pasear…” y paseas; “ahora voy a estudiar” y estudias; “ahora voy a comer” y comes. Al estar cumpliendo tu palabra, estarás ganando crédito cada día.

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Fibromialgia y Biodescodificación

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Según la biodescodificación, las personas con fibromialgia suelen tener 4 conflictos determinados.

– En primer lugar una falta de dirección.

– También una desvalorización importante.

– También puede haber un contacto «impuesto».

– Y miedo a la muerte.

Alguno de estos conflictos pueden haberse originado o bien durante la gestación en el vientre de la madre por los impactos recibidos por la madre, o bien puede haber una parte de origen familiar, transgeneracional.

La fibromialgia está considerada un diagnostico controvertido y algunos autores afirman que no debe considerarse como una enfermedad debido, entre otras razones, a la falta de anormalidades en el examen físico, en los exámenes de laboratorio objetivos o en estudios de imágenes médicas para confirmar el diagnostico.

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Los Resentires en la Biodescodificación

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Las causas emocionales de las enfermedades

Ya antes de que el médico alemán Ryke Hamer se diera cuenta de que nuestras “emociones ocultas” y negativas confinadas en el inconsciente son la causa de la mayoría de las enfermedades que padecemos, su compatriota y también doctor Georg Groddeck (Pionero en medicina psicosomática. 1866-1934) comentaba en su libro El significado de la enfermedad: «Aquel que llega a la conclusión de que yo medico mentalmente a un humano que se rompió la pierna tiene razón – pero ajusto la fractura y protejo la herida. Y entonces le doy un masaje, hago ejercicios con él, le doy a la pierna baños diarios con agua a 45°C por media hora y cuido que no se inflame ni supure, y cada tanto le pregunto: ¿por qué se rompió la pierna, “usted mismo”?»

También otros personajes de relevancia mundial, antes que Hamer, ya apuntaban que la incoherencia entre nuestros pensamientos, emociones y actos están en el origen del desarrollo de las enfermedades.

Por ejemplo, el gurú Osho afirmaba que “las enfermedades del ser humano comienzan cuando dejo de ser yo para ser lo que los demás quieren que sea”. Por su parte, la afamada escritora y conferenciante Louise L. Hay, al final de su libro Usted puede sanar su vida, ofrece un pequeño listado que relaciona determinadas enfermedades con aquellas dañinas emociones que las generan.

Otro gurú, Alejandro Jodorowsky (creador de la Psicomagia) nos revela que “debajo de cada enfermedad está la prohibición de hacer algo que deseamos o la orden de hacer algo que no deseamos”. En la misma línea se manifiestan otros maestros espirituales como Wayne W. Dyer, Ekhart Tolle, Krishnamurti o Thich Nhat Hanh, entre otros. Igualmente, algunas eminentes figuras pertenecientes al ámbito de la ciencia están divulgando sus descubrimientos en este sentido: Deepak Chopra, Joe Dispenza, Bruce Lipton, Brian Weiss, Hans Jenny, etc.

Concretando, el análisis estadístico-científico, el estudio continuado y la profundización psicológica de las manifestaciones somáticas de esa dañina emoción oculta que Ryke Hamer llamó el resentir, con el paso del tiempo, ha permitido hacer un listado que recoge la relación entre dichos resentires y sus síntomas o enfermedades asociadas a ellos.

A modo de ejemplo clarificador de esa relación entre la enfermedad y los resentires emocionales, exponemos a continuación un listado de resentires; incompleto en cuanto a la relación de las enfermedades y a la información ofrecida sobre ellas, pero representativo.

Listado de Resentires:

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