Hablando con mi colega y amigo Malek Chaoufi sobre los problemas emocionales relacionados con las adicciones, me propuso que plasmara en un artículo nuestras conclusiones, cosa que hago ahora.
Previamente, quiero aclarar que los dos libros sobre los que principalmente basamos nuestra conversación son los siguientes:
Las adicciones están relacionadas con el núcleo familiar
– Con la sobreprotección materna.
– Con la ausencia del padre.
– Y en ambos casos por falta de amor incondicional.
Toda adicción busca evitar el contacto con la emoción
– Un sentimiento dañino concreto.
– El vacío existencial.
– Falta de amor.
– Sentirse solo.
– Desconexión con su SER SUPERIOR.
SI ANALIZAMOS etimológicamente la palabra ADICCIÓN significa “NO DICHO”. Aquello que no puedo o no quiero expresar.
Por otra parte, hay que tener en cuenta que los factores sociales y cultuales en los que nos desenvolvemos facilitan y promocionan, en muchos casos, el consumo despreocupado de sustancias peligrosas y adictivas.
Cocaína
– Ayuda a manejar el odio para con el padre.
– A expresar lo que no me atrevo a expresar, puesto que la cocaína desinhibe.
– Puede provocar la ilusión de un gran despertar que facilita la relación con los demás.
– Íntimamente, deseo de recobrar mi pureza o aquello que ya no puedo generar más, como la ADMIRACIÓN de los otros.
Marihuana
– Ayuda a manejar una separación de pareja, y mi identidad o posición frente a esa separación.
– Persona que se busca a sí mismo, de forma errónea, evidentemente.
– Que no sabe qué vino a hacer sobre el planeta.
– Conflicto de IDENTIDAD.
Alcoholismo
– Está relacionado con el deseo de huir de las responsabilidades físicas o afectivas por miedo a resultar herido o ser lastimado otra vez. El conflicto original puede estar relacionado con las actitudes y dependencia de la mamá, y puede tener un origen transgeneracional.
– Huir de su realidad.
– Tener miedo a algo, alguien o alguna situación y usar el alcohol para darse valor, ya que con el alcohol no ve las situaciones como peligrosas o no se las piensa tanto.
– Vivir en soledad, aislamiento, arrepentimiento, angustia interior, incomprensión y desvalorización propia, por lo que se busca en el alcohol algo que lo haga sentir mejor para «ahogar la pena». Es decir, la persona alcohólica tiene un vacío, una carencia o hay algo que no se está perdonando y quiere «ahogar».
Tabaco
– El tabaco también puede estar relacionado con conflictos de la madre.
– Vivir una situación profunda de soledad.
– Falta de comunicación con la madre o exceso de sobreprotección.
– Falta de libertad e independencia. El fumador marca su territorio con el humo. Entonces el acto de fumar se convierte en una vía de escape y creemos que el exhalar el humo nos da cierto control, y nos liberamos de obstáculos, obsesiones y deseos reprimidos.
Obesidad
– Tratar de saciar el hambre de amor con comida (pero cuanto más se come, mayor es el hambre).
– Comer para tratar de superar una carga emocional no resuelta en el pasado o las experiencias no asimiladas.
– La comida puede ser un recurso para reprimir la ira y otras emociones agresivas.
– Protegernos de una agresión exterior o suplir una ausencia o abandono comiendo grasa.
– La imagen o percepción negativa de nosotros mismos (desvalorización, creencias limitantes heredadas, etc.) puede llevarnos a comer en exceso, lo que se convierte en la pescadilla que se muerde la cola ya que, cuanto más comemos, peor es la imagen que vemos reflejada en el espejo.
Chocolate
– La necesidad del amor y el cariño de papá, sobre todo en la niñez.
– Conflictos con la ausencia, falta de amor, atención o desvalorización a causa del padre.
– Para suplir un déficit de serotonina causado por la carencia de suficiente placer en nuestra vida.
Azúcar
La necesidad de endulzar la vida, compensando la sensación de falta de Amor, Ternura y Alegría en la persona.
El azúcar brinda un impulso de felicidad y placer inmediatos, pero seguida de una caída igualmente rápida que puede llevar a irritabilidad, ansiedad y fatiga… Lo que nos lleva al deseo de volver a consumirlo para recuperar ese estado efímero de placer.
Ludopatía
La adicción al juego puede generarse por sentimientos de abandono, derrota y por búsqueda de reconocimiento. Necesidad de “ganar” el amor de mamá. Creencia en que el premio nos permitirá liberarnos de nuestras necesidades afectivas insatisfechas.
También, cuando la persona comienza a jugar, suele buscar emociones fuertes al estar desmotivado y generalmente triste. Está atravesando una etapa depresiva, en la que obtiene poca gratificación de su ocupación y de sus relaciones. La persona que empieza a jugar busca salir de su vida rutinaria y sin motivación, y compensar los sentimientos antes mencionados.
Adicción al sexo
– Tratar de llenar con lo físico, lo espiritual.
– Forma de compensar o evadirse del miedo a la muerte.
– Querer engañarse a uno mismo pensando que tener sexo es tener amor.
– Para compensar problemas psicológicos como la ansiedad, depresión, trastornos de estrés postraumático y problemas de autoestima.
– Para combatir el aburrimiento, la soledad o el estrés.
Adicción al trabajo
– Vivir con demasiados apegos y miedos.
– Para no sufrir carencia (riesgo real o imaginario).
– Evadirse de una vida vacía.
– Creer que se debe demostrar que mi vida es productiva
– Y que los demás reconozcan que valgo para algo.
Adicción al ejercicio
– Dificultad de aceptarse a sí mismo.
– Dependencia del estado físico (por fuera).
– Para cubrir y llenar el vacío (interior).
– Inseguridad en su propio ser.
Avaricia: Conflicto de reserva del pedazo (bocado). “Si doy, me quedo sin”.
Adicción al éxito: Conflicto de Abandono y reconocimiento. Por ejemplo: creencia de que “mamá me abandonó o no me reconoció como yo necesitaba”.
Coleccionista: Desvalorización. Sentirse incompleto, “No sirvo”, “Me completo a través de mis colecciones”. Conflicto con los objetivos.
Afán por los récords: Desvalorización. Deseo y necesidad de demostrar que puedo ser el mejor en algo.
Adicción a la información: Desvalorización. “Sin información no soy nada”. Conflicto de falta de reconocimiento.
SI SUFRES ESTE TIPO DE ADICCIONES
– Debes ir a la raíz de tu historia y
– Perdonar lo que haya que perdonar en ti en el pasado. La vida es un proceso evolutivo por el que estás transitando y en proceso de aprendizaje (se te permite cometer errores).
– Sanar al Niño Interior (el pasado es pasado. Ya no vives allí) y
– No tomarse la vida como castigo o sufrimiento. Por el contrario, el Universo está siempre deseándote lo mejor, si tú le dejas.
LA MEJOR MANERA
De superar una adicción no es utilizando la Fuerza de Voluntad por sí sola; de hecho, ese es el camino más difícil e incierto.
Una vez que hemos encontrado su causa, la hemos analizado y comprendido y, además, somos dolorosamente conscientes de que nuestra adicción es un camino totalmente equivocado y dañino, entonces queda apelar a nuestra visceralidad para sentir y generar aversión hacia aquel vicio o sustancia que nos ha esclavizado, y retarnos a nosotros mismos diciendo de manera contundente y definitiva ¡Basta ya! ¡¡¡SE ACABÓ!!!
Entonces sí, la Fuerza de Voluntad o la determinación con conocimiento de causa y equilibrio personal sí funciona.
Aparte de las 5 heridas de la infancia que hemos analizado (Rechazo, Abandono, Humillación, Traición e Injusticia), hay otras 3 que también conviene considerar y que a continuación exponemos brevemente.
6.- Anular las emociones de los niños
Ese ‘No llores por tonterías’ o el ‘Nada de enfadarse por tontunas’ hacen más daño al niño de lo que imaginamos. El rechazo de las emociones trastoca por completo la inteligencia emocional en la infancia. Si se prohíbe al niño llorar, sentir ira o miedo, se están anulando sus emociones básicas. De mayor, será incapaz de gestionar sus emociones porque no aprendió a hacerlo de pequeño, y se mostrará con la máscara de un adulto frío y terriblemente racional, o por el contrario, al no ser capaz de controlar las emociones, puede que se transforme en un adulto demasiado impulsivo, incapaz de dominar sus momentos de euforia, pánico o ira.
7.- Arrebatarle la infancia
Algunos padres exigen responsabilidades de adulto a los niños. Esos niños que trabajan con 8 años, o aquellos que deben cuidar de sus hermanos siendo ellos aún niños, niños a los que se les exige sacar siempre las mejores notas, a los que se les castiga si no son capaces de sacar la mejor puntuación en todo lo que hacen… El sentir responsabilidades de adultos o una presión demasiado grande por parte de sus padres les hace madurar antes de tiempo y les priva de una infancia que jamás recuperarán. Esto les genera una frustración que, ya durante la etapa adulta, se transformará en falta de confianza en sí mismos y en algunos casos, desilusión por la vida.
8.- La falta de afecto
Muy similar a la sensación de ausencia de los padres, cuando no se da suficiente cariño a un hijo, experimenta cierto retraso en el crecimiento, tanto físico como emocional. De mayor tendrá muchos problemas para relacionarse con los demás, porque será incapaz de mostrar sus emociones. La falta de afecto de los padres anula en el niño el sentimiento de afecto hacia los demás, de empatía y compasión.
LOS PADRES NO TIENEN LA CULPA
de esas heridas que pudieron hacernos. Ellos lo hicieron lo mejor que supieron. Y si no supieron hacerlo mejor, hay que tener en cuenta que ellos también fueron víctimas de otras heridas emocionales de la infancia, de otras víctimas, en una cadena de despropósitos que se pierde en la noche de los tiempos y que hay que mirar con comprensión. Culpabilizar no nos ayuda ni nos sirve de nada.
Antes de encarnarte en esta vida, tu alma, por la razón que fuera, ya eligió lo que quería experimentar; y esa experiencia con tus padres formaba parte de ello. Esas experiencias son un reto de superación para aprender de ellas al sufrirlas (sufrir el rechazo, la humillación, etc. y sus consecuencias de rabia, baja autoestima, etc.) y tener la oportunidad de trascenderlas, mediante un autoconocimiento redentor que nos permita quitarnos las máscaras y ser quienes realmente queremos ser, eligiendo la paz interior y desarrollando nuestra capacidad de amor a pesar de todo.
Hemos venido todos a amarnos y a ser felices, lo que pasa es que no sabemos cómo. Tolerancia, humildad, flexibilidad, generosidad, confianza y autoestima son cualidades, entre otras, que podemos aprender gracias al contacto con esas heridas. Y el trabajo en esa dirección es nuestra exclusiva responsabilidad.
TOMA DE CONCIENCIA FRENTE A LA EVITACIÓN
Un factor clave en la aparición de secuelas psicológicas derivadas de los traumas es la llamada evitación experiencial o represión. Esto se produce cuando la persona tiende a evitar cualquier recuerdo, sentimiento, pensamiento o situación relacionada con el suceso. Sin embargo, es precisamente esta evitación la que constituirá el desarrollo de un problema psicológico, pues no permite el adecuado procesamiento emocional y la integración de los recuerdos de esa experiencia.
Nuestro inconsciente intentará entonces encargarse de procesar toda esa información, por ejemplo, durante el sueño. Pero esta sobrecarga de trabajo para nuestra mente se manifestará con pesadillas, recuerdos recurrentes, hipervigilancia, sobresaltos, dificultades para dormir, dificultades para concentrarse, irritabilidad, comportamientos autodestructivos, etc.
En el tratamiento del trauma es esencial trabajar con las emociones y recuerdos dolorosos asociados al suceso traumático. Sólo de esta forma se consigue un reprocesamiento que permita metabolizar esas experiencias e integrarlas de forma adaptativa en la historia de la persona.
SABEMOS QUE HEMOS SUPERADO ESAS HERIDAS cuando podemos hablar de ellas sin que nos afecten, sin tener ganas de llorar, sentir rabia o ponernos especialmente tristes.
Esta herida se produce entre los tres y los cinco años.
Surge en el niño que ha sufrido la frialdad y el autoritarismo, generalmente del padre del mismo sexo. El niño ha podido sentir unas exigencias demasiado altas, sus progenitores han sobrepasado sus límites de forma habitual. La persona se ha sentido frecuentemente presionada bajo las expectativas de sus padres. En este sentido, puede que sus opiniones no fueran validadas, de tal manera que no ha sabido expresarse ni ser él mismo con ese padre. De alguna manera, no le dieron el derecho de ser niño.
Sabemos que la justicia es algo que cambia en los niños según sea su edad. Así, mientras que para un niño muy pequeño de apenas 3 años, todo lo que no sea atender sus necesidades y apetencias es ‘injusto’, para un niño de unos 8 años, es mucho más injusto que él reciba un castigo por algo que hizo o no hizo y que su hermano no lo reciba por un mal que considera ‘similar’. Pero, más allá de esas percepciones de los niños, sí hay hechos justos o injustos. Por ejemplo, hacer con frecuencia regalos a uno de los hermanos y al otro no, tratar a los hijos de forma diferente, tener preferencia por uno de los hijos y que el resto lo note…
RIGIDEZ Y AUTORITARISMO
El sentimiento de injusticia hará que el niño, cuando crezca, intente ser lo más rígido posible con todos y trate de volverse insensible; tendrá tendencia a ser un fanático del orden, poniéndose la máscara de autoritario, terriblemente perfeccionista y exigente consigo mismo y con los demás. Ese niño creció creyendo que si lo hacía todo perfecto a lo mejor le querían más. Muy poco dado al sentido del humor, será un adulto ante todo, racional. Tendrá problemas para canalizar sus emociones.
Cuando la persona contacta con esta herida a través de alguna experiencia cotidiana (objetiva o no), puede que exista un componente traumático del cual una parte de ella siente que debe protegerse. Así, la defensa psicológicas asociadas al posible trauma de injusticia es la rigidez.
Su gran miedo es el miedo a la frialdad emocional. Además, la defensa de rigidez cognitiva puede incluir: dificultad para aceptar las razones de los demás, dificultad para adquirir diferentes perspectivas, fuerte sensibilidad y reacción ante situaciones que la persona juzga como de injusticia, perfeccionismo.
LA PERSONA RÍGIDA
No se lleva bien con su sensibilidad.
Quiere mostrarse viva y dinámica, aunque esté agotada.
Le resta importancia a las cosas que le molestan, afirmando que se las puede apañar bien sola.
Siempre quiere ser y parecer positiva.
Se controla para parecer perfecta y corresponder al ideal que se ha fijado.
Hace lo necesario por controlar su ira por miedo a perder el control.
En su necesidad de mantener el control, a veces va a mostrar injusta con los demás exagerando un hecho o dándole más importancia de la que tiene.
No quiere sentir, ya que asocia la sensibilidad a la vulnerabilidad de perder el control y a parecer imperfecta de la cara a los demás.
Puede parecer frío e insensible, con dificultades para establecer una relación íntima satisfactoria.
Es muy duro con su cuerpo y sólo ocasionalmente admite estar enfermo. Se jacta de no necesitar medicamentos ni médicos.
No se permite disfrutar de la sensación de que todo va bien o experiencias positivas internas de orgullo y satisfacción.
Todo debe ser justo, estar justificado y ser justificable.
Cree que sus conocimientos son más importantes que sus sentimientos.
Cuando ha llegado a su límite, puede ser muy tajante, sarcástica, testaruda e intransigente.
RECUERDA
En mayor o menor medida, eres sensible como cualquier otra persona. No pasa nada, está bien, porque eres humano eres sensible, es inherente a tu persona aunque la vida te haya enseñado a dejar de sentir para dejar de sufrir. Por tanto, tienes derecho a expresar tus emociones con absoluta normalidad. Tampoco necesitas controlarlo todo. Entiende que el mundo seguiría girando y funcionando si tú no estuvieras en él, lo que representa un alivio para ti.
Además, tienes derecho a ser una persona imperfecta, todos los somos, pero eso no nos hace peores. Porque somos humanos somos imperfectos. Algunas cosas está bien pensarlas, pero permítete no pensar en otras y sólo sentirlas. Puedes expresar tristeza, miedo, o incluso ira, de forma natural y no pasa nada. Y, por supuesto, entiende que no siempre vas a tener razón (o el mundo no te la va a otorgar) por más elaborados y seguros que sean tus argumentos en torno a un tema. Flexibilízate. Permítete no estar seguro de las cosas. Permítete no hacer falta. Deja de querer sostener lo que no te corresponde. Acepta las cosas imperfectas, ordinarias y mediocres, también tienen derecho a existir y así son la mayoría de cosas.
Esta herida se da entre los dos y los cuatro años.
Para un niño, la traición de sus padres es muy dolorosa. A veces nos ocurre, como padres, que lanzamos al aire promesas, sin darle demasiada importancia. Luego no las cumplimos. Para nosotros parecerá una tontería, pero para los niños esto tendrá una terrible consecuencia. Para ellos significará que no puede confiar en sus padres, porque le han defraudado. Las promesas se cumplen. Si el hijo se siente constantemente defraudado por sus padres, crecerá con la sensación de que no puede confiar en nadie. Por eso, se convertirá en un adulto terriblemente controlador, que no deje absolutamente nada a merced de la improvisación.
Su máscara es ser controlador y perfeccionista
Cuando la persona contacta con esta herida a través de alguna experiencia cotidiana (objetiva o no), puede que exista un componente traumático del cual una parte de ella siente que debe protegerse. Así, terminará siendo muy exigente con los demás para que cumplan con su palabra o su cometido. Tendrá tendencia a la amargura, la ira y la envidia. Será incapaz de delegar responsabilidades.
Su gran miedo es a la separación, a sentirse repudiado. Las defensas asociadas son la desconfianza, la rabia y el control. Por supuesto, huirá constantemente de la soledad.
LA PERSONA CONTROLADORA
Hace grandes esfuerzos por convencer a los demás de que tiene una fuerte personalidad.
Busca mostrarse siempre fuerte, dar sensación de capacidad.
Quiere que lo consideren una persona responsable.
Busca ser especial e importante, para buscar la atención desde sus logros.
Enseguida confía en las personas que le impresionan, pero si se decepciona, se vuelve desconfiado.
Considera su reputación muy importante.
Miente sin esfuerzo para salir de una situación comprometida, pero no soporta que le mientan.
Espera mucho de los demás, mostrándose exigente. Se muestra muy rígida a la hora de aceptar maneras alternativas de hacer las cosas.
Le gusta tenerlo todo previsto.
Se cree indispensable y le gusta pensar que los demás fracasarán sin ella.
Difícilmente confía y se deja conocer con facilidad. Nunca habla de sus debilidades o fallos.
Es una persona rencorosa, pudiendo acabar con una relación bruscamente sin dar opción a ser retomada.
RECUERDA
Puedes vivir siendo tú mismo, sin la necesidad de demostrar nada a nadie. Puedes vivir libre de la necesidad de fundamentar tu vida en dar la sensación de que siempre todo va bien, que lo tienes todo bajo control y que no hay fallas, defectos ni vulnerabilidades en tu persona. Entiende que sí las hay y debes aceptarlo como algo normal, incluso sano. No pasa nada, está todo bien.
Acepta tus defectos y errores con humildad, no los vuelques sobre otras personas, y hazte cargo de ellos con cariño y compasión hacia ti mismo. Improvisa, la vida en muchas ocasiones se reduce a eso, en detrimento de tener que controlarlo todo constantemente. Nada se derrumba aunque tú no lo estés controlando, los demás también saben y pueden hacer las cosas bien. Deja de exigir a los demás lo que deberían ser o hacer y empieza a aplicar un poco de humildad en los juicios vertidos sobre el mundo. Entiende que no eres indispensable y que esto es bueno para ti, reduce la presión en tu vida. No olvides que la vida no te está monitorizando constantemente, que las cosas que pasan habitualmente no tienen que ver contigo y que tal y como tú las haces, hay mil maneras más de hacer las cosas bien para casi cualquier cosa.
Se da sobre todo entre el primer año de edad y los tres años.
El niño se ha sentido humillado por uno de sus progenitores (preferentemente el que se encargó mayoritariamente de su cuidado) a través de una actitud represiva y despreciativa, crítica intensa y vejaciones en la infancia. El niño siente que sus padres se avergüenzan de él, que lo desaprueban, que airean sus problemas a los vecinos.
Cada vez que se le dice a un hijo cosas como ‘¡No seas tan torpe!’ o ‘¡Pero mira que eres malo!’, se le está humillando. Un niño humillado por sus padres crecerá con una terrible herida en su autoestima. Si las personas que más quiere, en las que confía, le reprochan constantemente aquello que no hace bien, sus pequeños errores, su incapacidad para hacer ciertas cosas… o resalta cualquier pequeño defecto que pueda tener, estará minando para siempre la confianza del niño en sí mismo.
COMPLEJOS Y MÁSCARAS
Cuando crezca, esa baja autoestima y los complejos que acarrean harán que sea terriblemente tímido, se sentirá inferior a los demás. Puede ponerse la máscara de la persona en exceso servicial. Haciendo favores a todo el mundo, tratando casi de expiar sus culpas ya que se sienten culpables por todo. Se niegan sus ganas de pasarlo bien y la necesidad de sentir placer. Se rebajan y dejan que los demás los sigan humillando. Disfrazándose de mártires, de “que buena persona soy” porque creen que no valen nada ya que ese niño de verdad se creía que no valía nada.
Muchas personas con esta herida esconden detrás de un exceso de comida su falta de alimento emocional, y luego se sienten culpables por su exceso y el aspecto derivado de él.
Por el contrario, también puede ponerse la máscara de persona altiva y soberbia e intentará hacer lo mismo que sus padres hicieron con él, convirtiendo a los demás constantemente en foco de burlas, llamando la atención mediante un comportamiento inadecuado o intentando ‘camuflar’ su baja autoestima -mientras no sepa hacerlo mejor- bajo esa falsa máscara de prepotencia y tiranía hacia los demás.
OTROS TRAUMAS DERIVADOS
Por otra parte, cuando la persona contacta con esta herida a través de alguna experiencia cotidiana (objetiva o no), puede que exista un componente traumático del cual una parte de ella siente que debe protegerse. Así, las defensas psicológicas asociadas al posible trauma de humillación son la activación de la vergüenza, la disociación, el congelamiento, la ira, la sumisión y el colapso.
Además, la persona que tiene una herida fundamentada en el trauma de la humillación, tiende hacia un perfil masoquista. Su gran miedo es el miedo a la libertad.
La persona masoquista:
Se esfuerza mucho por cumplir las expectativas de los demás. En ocasiones, esas expectativas vienen de Dios u otra figura superior.
Tiende a hacerse cargo del sufrimiento ajeno.
Rechaza la sensualidad y el amor por los placeres asociados a los sentidos. Le conecta con vergüenza.
No se permite disfrutar demasiado de la vida.
Suele tener historias complicadas con la sexualidad en su infancia o adolescencia.
La sensación de libertad le conecta con la ausencia de límites y sentir demasiado placer.
Conoce sus necesidades, pero nunca las escucha. Tiende a la constricción de los placeres terrenales como forma de vida.
Se siente fácilmente sucia o indigna, tendiente a sentir asco hacia sí misma.
Se recompensa a menudo con comida, pero pronto aparece el remordimiento, la culpabilidad y la vergüenza.
Utiliza la auto-humillación como forma de hacer reír a la gente.
RECUERDA
Tu palabra es tan importante como la de cualquier otra persona que esté en tu presencia. Tu vida merece ser disfrutada exactamente igual que la de otra persona. Entiende que cada cual debe cumplir sus propias expectativas, la gente no tenemos el deber de cumplir las de otros, ni tenemos el derecho de exigírselo a los demás. No necesitas hacerte de menos para que otros se sientan bien a tu lado. Bromea sobre otras cosas, pero no uses lo que no te gusta de ti para hacer reír a otros.
Tienes derecho a expresar y defender tus necesidades y puntos de vista como igual de válidos que los de enfrente. Permítete alguna decisión impulsiva de vez en cuando. Permite los caprichos y las cosas “porque sí”, sin más, descubrirás que bien sientan. Cometer errores no te convierte en alguien erróneo, como tener defectos no te convierte en alguien defectuoso. Así es que entiende que no eres indigna, ni pequeña, ni tus acciones son sucias, ni siquiera cuando éstas te conectan con tu sensibilidad o sensualidad.
La herida de Abandono se produce desde que nace el bebé hasta los tres años de edad.
El niño siente que lo dejan de lado, que molesta, y no sabe porqué. Muchas veces el niño ha tenido experiencias de abandono en la infancia por parte del padre del sexo opuesto. Así, el trauma se construye sobre la falta de afecto o la recepción de un cariño frío o distante.
La herida de abandono tiende a conectar a la persona con un sentimiento de soledad e indefensión, y la defensa asociada a esta herida es la de persona dependiente; su gran miedo es el miedo a la soledad.
Este niño lleva desde pequeño la máscara de los apegos
Apegos a sus ideas, apegos a las personas o a las cosas. Necesitan personas a su alrededor. Incluso se sienten a veces solos estando rodeados de gente porque no pueden dejar de lado al “niño abandonado” que no han sanado.
La persona dependiente tiene miedo a no ser aceptada, miedo a vincularse con otras personas (a la cercanía, al afecto positivo…), suelen ser complacientes, evitan los conflictos y tienden a la desconfianza.
No hay un sentimiento más desolador para un niño que el sentirse abandonado. Cuando siente que sus padres no están (no le consuelan al llorar, prefieren al hermano recién llegado, un padre fallece, etc.), se siente “abandonado”. Esto le genera un vacío y una serie de miedos con los que tendrá que luchar el resto de su vida. Muchos de los niños que no se sintieron queridos de pequeños, que se sintieron abandonados por sus padres, se pasan el tiempo, durante su edad adulta, buscando emociones fuertes, actividades de riesgo… al tiempo que rechazan el cariño y contacto físico. Además, tendrán problemas para entablar relaciones estables y trabajos o proyectos duraderos.
Así, la persona dependiente:
Busca la presencia y atención constante de otros.
Sufre con frecuencia una tristeza profunda lo que le lleva a llorar y compadecerse de sí misma con frecuencia.
Desarrolla una actitud victimista.
Empatiza muy fácilmente con el sufrimiento de los demás, pero tiende a hacerlos suyos o llevar la conversación a su terreno.
Exhibe un lado dramático.
Se agarra físicamente a los demás, generando una dependencia a la hora de tomar decisiones.
Demanda demasiado consejo u opinión de otras personas.
Suele tener cambios frecuentes e inestables de humor.
Cree que una prueba de amor es que el otro esté siempre de acuerdo con ella.
Se viene abajo en presencia de una persona agresiva. Le angustia mucho la idea de quedarse sola.
Busca ser el centro de atención
La persona que ha experimentado la herida de abandono en su infancia se distingue por el deseo de hablar y por sentir placer en la conversación.
Posee un alto grado de inteligencia verbal y le encanta hablar de sí mismo, generalmente de un modo favorable.
Tiene tendencia a convertirse siempre en el centro de atención; es algo que siente que necesita y, además, le encanta.
Se comunica a través de preguntas y su lenguaje es indirecto.
Con esa actitud inconsciente lo que pretende conseguir es continuar interrelacionándose para absorber la energía de su acompañante, para atraer la atención, el interés y el afecto.
Siente miedo cuando alguien pronuncia la palabra “dejar”, pues para él tiene la connotación de que lo van a abandonar.
De la misma forma, también escucharemos con frecuencia en su vocabulario las palabras “solo y ausente”, las cuales expresa desde el dolor y el sufrimiento que siente al abandono que vivió.
Su manera de comunicarse no hace más que ratificar su dependencia energética y emocional de los otros.
Frente al trauma del abandono, RECUERDA:
Sabes estar solo/a. Tener períodos de soledad no significa estar solo, como tener hambre dos horas antes de comer no significa pasar hambre. No estás solo aunque de vez en cuando te sientas así. No necesitas la presencia constante de otras personas para sentirte seguro. Eres una persona adulta, solvente y resolutiva, que sabe atender sus problemas por sí mismo, como has hecho decenas o cientos de veces.
Entiende que las demás personas no tienen que gastar toda su atención, presencia y recursos en atender tus necesidades, pues tú puedes atenderlas por ti mismo. Cuando lo hacen, lo hacen porque les apetece, no porque te deban nada, ni siquiera porque tú las necesites. Las cosas frecuentemente son más fáciles y simples de lo que muchas veces las hacemos. Sí puedes soportar los envites y problemas de la vida, lo has hecho cientos de veces.
La gente puede dejarte plantado o decepcionarte, no cubrir tus a veces exigentes expectativas, y aun y así seguir queriéndote porque así es como quiere la gente. Nadie te abandona cuando no te hace caso. Tú formas parte del mundo, no porque los demás te hagan caso; sino que es justo al revés: los demás te hacen caso porque formas parte del mundo.
“La Verdad os hará libres”. El proceso de autodescubrimiento incluye muchos aspectos (transgeneracional y proyecto sentido, karma y astrología, biografía. etc.) y, aunque posiblemente no podemos abarcarlos todos, cuanto mayor sea el autoconocimiento de nosotros mismos, más posibilidades tenemos de dirigir conscientemente nuestras acciones y nuestro destino, en vez de ser dirigidos fatalmente por la marea de la vida.
Y en ese proceso de autoconocimiento, conocer las heridas que nos marcaron en la infancia y sus características es de vital importancia.
Todos tenemos cicatrices emocionales
Aunque intentemos ocultarlas. Es curioso cómo las heridas que más persisten frente al paso del tiempo no son las heridas físicas. Poco nos importa esa cicatriz en la rodilla del día en el que nos caímos de la bicicleta. Duele más y por más tiempo, esa palabra de nuestra madre o de nuestro padre que se hundió en nuestro corazón para siempre.
He aquí las 8 heridas emocionales que permanecen en el niño cuando crece
Para sanar esas heridas de la infancia, lo primero es tener conciencia de ellas
Aunque esa toma de conciencia duele, lo importante y sanador es que de esa manera podemos darle la razón a ese niño/a que fuimos. Podemos decirle que tenía razón en sus sentimientos: que era intuitivo y sabio y efectivamente no estaban bien aquellas ofensas que le hicieron. Podemos reencontrarnos con nosotros mismos siendo niños, sincerarnos y consolar a ese niño herido.
Una vez hecho esto, el segundo paso es aceptar lo que pasó. Aunque no nos gusten, aunque nos duelan, es necesario aceptarlas. Lo que pasó, fue como fue y de nada sirve caer en una postura victimista. Es mejor verlo desde la amorosa perspectiva de la comprensión: aquello ya pasó, ahora vamos a amar a ese niño que fuimos y abrazarlo.
De niños creíamos todo lo que nos decían y, para agradar a los papás y que nadie supiera el daño que nos causaba el poder de sus palabras y acciones, nos poníamos una máscara frente a los demás. Esas máscaras que nos pusimos son la imagen que proyectamos hacia la sociedad y ya forman parte de nuestra personalidad. Sin embargo, una vez que reconocemos esas máscaras, podemos quitárnoslas. Porque esas máscaras que nos pusimos para defendernos emocionalmente nos impiden ahora ser quién realmente somos, y cómo realmente somos liberados de ellas. Una vez que hemos logrado “desenmascarar” a esa máscara y quitárnosla, podemos decir: “Sí, yo soy así”.
1.- EL RECHAZO
Esta herida surge desde la concepción hasta el primer año de edad aproximadamente.
El niño/a siente que sus padres no lo quieren, no importa si hace esto o lo otro, no depende de si hace algo mejor o peor, simplemente él siente que no quieren su existencia. Esta herida ocurre como consecuencia de que los padres han pensado que no era el momento adecuado para que el niño llegara, por las razones que sean. Y es independiente de que después los padres lo quieran. El caso es que el niño ha notado esa sensación (puede que ya desde el vientre materno) y se ha impregnado de ella: sentía que molestaba simplemente por ser y estar.
Ese niño rechazado de pequeño se ha puesto una máscara de rabia y luego se convierte en un adulto rabioso y huidizo, a quien le cuesta pedir ayuda porque teme que le rechacen otra vez.
Esta defensa suele incluir la interpretación de palabras o gestos de manera errónea, sensación frecuente de desaprobación, crítica y juicio internos constantes y miedo a ser dañado/a.
Es una persona que no se acepta, que se rechaza a sí misma, que no se siente merecedor de amor, rechaza a los demás y, subconscientemente, hace que los demás lo rechacen. Se comporta de una manera déspota y huraña para que los demás no quieran tenerlo cerca. Así vuelve a revivir, sin darse cuenta, esa herida de rechazo.
Así, la persona huidiza o evitativa:
Es propenso a sentir rabia.
Tiende a juzgarse como alguien de poca valía.
Se percibe distinta al resto de sus familiares.
Tiene tendencia hacia el aislamiento, también sensación de soledad o incomprensión.
Tiende a los comportamientos de huida o evitación.
No soporta muy bien a las personas de tono elevado o conflictivo.
Es perfeccionista, por miedo inconsciente a no estar a la altura de lo que cree que se le exige en la vida o sentimiento de estar desperdiciándola.
En algunos casos, como reacción al rechazo sufrido, se puede crear una ilusión idealizada que consiste en verse a sí mismo como superior. Por otra parte, con frecuencia, a esa reacción de huida se añade una actitud de separación y desprecio: «detesto y desprecio a este mundo». En el fondo, muchas veces sienten un rechazo a su actual encarnación y aprenden inconscientemente a ausentarse del momento presente.
El rechazo daña tremendamente la autoestima. De mayor tendrá una gran dificultad para expresar sus emociones. El miedo constante al rechazo le convertirá en un adulto incapaz de entablar relaciones personales estables. Preferirá la soledad.
Si tu herida de rechazo tiene visos de trauma, RECUERDA:
“Cuéntale a tu parte defensiva (la que sostiene el trauma para que no te afecte demasiado) que de forma habitual nadie siente que sobras. Tu presencia es tan importante como la de cualquiera. Tus particularidades son solo tuyas y, aunque tienes defectos como todo el mundo, en lo general eres una persona tan apta como cualquiera. Entiende que el mundo no gira a tu alrededor, lo cual es una buena noticia porque nadie te observa, nadie te analiza, nadie espera que seas nada en especial. Ya eres una persona valiosa en ti misma. Es suficiente. Nadie te juzga. Las personas a las que quieres te quieren. No tienes que esconder nada. Ya eres alguien. Existes porque tienes la dignidad de existir. Tienes un sitio en este mundo como la que más. Puedes afrontarlo todo. Eres suficiente. Eres valiosa.”
Este curso comienza en la PARTE 1 y continúa desde la PARTE 7…
66.- “No merece la pena vivir una vida sin examinar” (Sócrates). Somos seres de deseo, en el momento que cumplimos uno, queremos colmar otro. Mientras no sepamos liberarnos de nuestros condicionamientos culturales y sociales, no nos encontraremos a nosotros mismos y el ego y sus deseos ocuparán el lugar que le corresponde a nuestra capacidad de amar.
Por un lado, a causa del orgullo seremos muy susceptibles a las críticas. Por otro, la falta de amor a nosotros mismos nos producirá un sufrimiento interior que conduce a la ansiedad, los desvaríos y la depresión.
Por mucho tiempo que hayamos estado atrapados en pautas erróneas y negativas. Éstas siempre se pueden cambiar y el momento de poder es siempre el presente.
“La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal cual soy, entonces puedo cambiar” (Carl Rogers).
Para usar el propio discernimiento no se necesita saber de todo. Sabrás que has cambiado cuando ya no te sientas ofendido; no sientas la necesidad de ganar, de tener razón, de sentirte superior o de querer tener más.
67.- Superamos realmente cualquier tipo de contrariedad cuando podemos decirnos a nosotros mismos con sinceridad: “Ya no necesito seguir viviendo esa experiencia ¡Está solucionado!”
Deja que el pasado se vaya: recupera tu propio poder. En vez de estar pendiente de lo que no quieres, usa tu mente para crear lo que sí quieres. Déjate llevar por la marea de la vida.
«Dejar ir» no significa dejar de cuidar, significa que no puedo hacerlo por otra persona. «Dejar ir» no es aislarme, es darse cuenta que no puedo controlar a otro. «Dejar ir» no es permitir, sino reconocer el aprendizaje de las consecuencias naturales. «Dejar ir» es admitir la impotencia, que significa que el resultado no está en mis manos. «Dejar ir» no es estar en el medio arreglando todos los resultados, sino permitir a otros que influyan en sus propios destinos. «Dejar ir» no es lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro. «Dejar ir» es temer menos y Amar mas. LOUISE L. HAY
Calidad de vida
68.- La calidad de vida consiste en ser dueños de nuestra vida y nuestro tiempo. No tengas prisa. “Venimos a este planeta a cumplir los cuatro objetivos sagrados: vivir en el amor; ayudar a los demás; vivir el momento presente haciendo lo que nos gusta y nos produce felicidad sin dañarnos, dañar a nadie o a la naturaleza; y sanar lo que hemos realizado en esta vida o en las anteriores” (Juan Cayuela).
La vida es interactuar con los acontecimientos con fluidez y paz. Cuando estás reconciliado y bien contigo mismo, comprenderás que para ser feliz no hace falta tener un motivo. Ser feliz es reconocer que la vida vale la pena vivirla a pesar de todas las dificultades. La vida siempre tiene un aliciente que ofrecernos, si sabemos mirarla con inocencia.
69.- Ahora que lo comprendes, pon en práctica el ejercicio de mirarte al espejo y decirte con sentimiento, tal y como recomienda Louise Hay: “ Me comprendo, me perdono, me amo y me apruebo… Me merezco lo mejor… Mi nuevo mundo es un reflejo de mi nueva manera de pensar… ¡Todo está bien ahora!”. Planta esas semillas y riega esas afirmaciones hasta que sientas como, atravesando la tierra seca de tu niño herido, rebrota tu niño interior.
70.-El ego solo se somete cuando reconoce un poder más alto. “Ama y haz lo que quieras, porque todo lo que hagas, lo harás con amor (San Agustín). “No sabemos lo que somos hasta que vemos lo que podemos hacer” (Martha Grimes).
Al final, la autoestima depende únicamente de nosotros, de nuestra capacidad de seguir aquellas normas morales que nosotros mismos nos hemos dado.
“Sé el cambio que quieres ver en el mundo” (Gandhi). “La luz no vence a la oscuridad, sino que la desvanece con su fulgor” (UCDM). Eres luz y tu misión es brillar en la oscuridad. Ilumina tu parte… y desapégate del resultado. Ten la suficiente humildad para reconocer que los planes de Dios son mejores que los tuyos. En resumen: “Deja a Dios ser Dios, y dedícate a ser buen hijo de Dios”.
LA TRANSICIÓN
Para que estos conceptos de crecimiento personal se integren realmente en la persona, más allá del conocimiento intelectual de ellos, se requiere un periodo de adaptación que se estima en no menos de 40 días (lo que se llama hacer una cuarentena).
Cuarenta días es el plazo mínimo necesario para borrar los antiguos caminos neuronales del cerebro y cambiarlos por otros nuevos, tal como ha constatado la ciencia, coincidiendo en ello con lo afirmado tradicionalmente por la sabiduría popular.
Para el éxito de dicha cuarentena, es fundamental cumplir con el requisito adicional del Aislamiento; especialmente el alejamiento de las influencias tóxicas: generalmente la familia y los amigos que cuestionan tu nueva actitud y pueden impedir, con sus críticas bien intencionadas en ese periodo delicado, que tu proceso de crecimiento se complete satisfactoriamente.
Hay que entender que esta fase no es una lucha contra nada ni nadie sino un proceso de comprensión y adaptación a esa nueva comprensión.
Al pasar a la acción y convertir en actos la nueva forma de pensar y de sentir, es cuando logramos que se anclen completamente y con fuerza los nuevos conceptos en el inconsciente, y entremos así en el paradigma de la coherencia liberadora.
Finalmente, pasados unos noventa días, seguramente ya podremos mirar a los acontecimientos dolorosos del pasado sin que nos afecte en absoluto. Esa es la prueba inequívoca de que el proceso está asentado y va por buen camino.
¿QUÉ CAMBIA AL DESPERTAR?
“¿Qué cambia al despertar? ¿Qué cambia cuando tomas comprensión de algo? Nada, no cambia nada. Todo sigue igual: los personajes del sueño, las circunstancias, tus deseos, tus sueños, tus emociones, tu cuerpo-mente-personalidad-ego. Ahora ya sabes que no te pertenece y te desapegas de ello. Este despertar no implica que no puedas sentir deseos, daño, dolor, dicha, felicidad, sufrimiento, pena. Todavía puedes sentir todo eso, solo que ahora no te concierne. La espiritualidad, la auténtica espiritualidad transformadora, es revolucionaria. No legitima el mundo sino que lo quiebra; no consuela al mundo sino que lo destruye; y no provee al yo de complacencia sino que lo degrada.” Ken Wilber.
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56.- Nada es error, todo es aprendizaje
La causa principal de la infelicidad, más que una situación determinada, es lo que pensamos acerca de esa situación; como la interpretamos. Preguntándote “¿por qué me pasa esto?” quizás puedas llegar a entender el origen del problema (no necesariamente a solucionarlo), pero la pregunta que te ayudará a crecer es ¿Para qué sirve esto que me pasa? ¿Qué es lo que aún tengo que aprender de esta situación?
57.- Dios no le habla al ego, no insistas. Es absolutamente inútil luchar contra el orden del universo. Evita, pues, la lucha que el ego inconsciente y furioso propone y, en su lugar, cultiva la meditación. Meditar te ayuda a liberarte de: la Ira, la ansiedad, la depresión, la inseguridad y miedo a la vejez y a la muerte.
Coherencia
58.- Por variadas y civilizadas razones, en ocasiones decimos una cosa, pensamos otra y actuamos de otra manera. Siempre que actuamos de forma contraria a lo que sentimos, estamos en incoherencia con la programación -biológica o psicológica que nos conforma. Lógicamente, también estamos en incongruencia cuando actuamos de forma diferente a la esencia amorosa de nuestra naturaleza.
Asimismo, cuando nos sentimos divididos entre dos tendencias contrarias y no sabemos cual es la adecuada, estamos en conflicto con nosotros mismos. Igualmente, toda emoción reprimida, negada o ignorada queda encerrada en el cuerpo. La represión es como tratar de mantener un corcho en el fondo de un barril lleno de agua. En cuanto dejes de presionar hacia abajo, sube rápidamente a la superficie.
Por su parte, nuestro “yo” profundo que habita en el inconsciente no se deja engañar por las justificaciones del consciente y manifiesta su voluntad por medio de síntomas psicosomáticos. “El síntoma hace sincero al ser humano”. El cuerpo grita lo que la boca calla y, si no sabemos interpretar lo que nos dice y corregir el rumbo, aparece la enfermedad porque nos hemos desviado de nuestro guión de vida.
59.- De acuerdo con los criterios biológicos, la enfermedad se produce cuando en determinada zona u órgano del cuerpo se desequilibra su Ph (índice de acidez-alcalinidad). Por otro lado, se ha comprobado que los pensamientos negativos son ácidos. Asimismo, según una estadística, un promedio del setenta por cien de nuestros pensamientos son negativos. Afortunadamente, los pensamientos positivos tienen mayor poder que los negativos. Así pues, está claro que cualquiera de las zonas erróneas de las que hemos hablado anteriormente, si se prolongan en el tiempo sin corregirse, acaban provocando una enfermedad. Por ejemplo, la culpabilidad clama castigo y se le concede. Y aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera. – Estar tenso no es ser fuerte. La tensión es debilidad y conduce a la enfermedad. Estar relajado, centrado y sereno, eso es ser realmente fuerte.
Amarse a sí mismo
60.- Las personan que se aman a sí mismas, y que aman su cuerpo, no se critican y no abusan de sí mismas ni de los demás. Los síntomas de la enfermedad han surgido para avisarnos de nuestra incoherencia, no para castigarnos. Cuando el aviso se ha escuchado y el error se ha corregido, la enfermedad se desactiva: ya ha cumplido su función y ya no tiene sentido. No obstante, si preferimos pensar que el origen de la enfermedad es puramente biológico, dado que el universo apoya nuestros pensamientos y no nos juzga, es posible entonces que sigamos enfermos. “Un error no se convierte en verdad porque todo el mundo crea en él” (Gandhi).
Una alteración metabólica es más fácil de corregir que un prejuicio. Curar un efecto y no su causa, tan solo provoca que el efecto cambie de forma. “El alma siempre sabe qué hacer para curarse, el desafío es silenciar la mente para escucharla” (Caroline Myss). “Nada sienta tan bien al cuerpo como el crecimiento del espíritu” (Alejandro Jodorosky).
61.- “Creo que las angustias de la creciente población humana serán la causa que nos impulse a subir otro peldaño de la escala evolutiva” (Bruce Lipton). Conviene dejar atrás el paradigma de unas creencias adquiridas -que nos mantienen separados unos de otros y en lucha interna permanente- y evolucionar por nosotros mismos hasta el paradigma de la comprensión espiritual, utilizando la lógica, la sensibilidad y eliminando los prejuicios que impiden asimilar los nuevos juicios.
62.- Todos sufrimos de odio y culpa hacia nosotros mismos y, en los peores momentos, pensamos: “yo no sirvo”, “yo no puedo”, etc. No es más que una idea, y una idea se puede cambiar. Si justificas tus limitaciones, te quedarás con ellas. Pero a medida que vemos que nuestros errores son de percepción más que de intención, aprendemos a perdonarnos. – Queremos ser felices dependiendo de cosas temporales, imperfectas y cambiantes. Nos aferramos a lo temporal sabiendo que es temporal ¿Qué clase de sistema de pensamiento demente es ese? Pensando así, es normal que tengamos miedo y utilicemos cualquier refugio que el ego encuentre para protegernos de esa sensación de vacío y fragilidad. De ese ego que se siente permanentemente amenazado e insatisfecho nacen las conductas faltas de amor. – Jugar a sentirse dioses en vez de tratar de ser unos buenos hijos de Dios, no nos libera del fuego de la insatisfacción e impide a nuestra conciencia tener paz interior. – Tanto tú como tus hermanos estáis pasando por el mismo proceso, aunque cada uno lo haga desde un punto de partida diferente. “Conocer tu propia oscuridad es el mejor método para tratar con la oscuridad de los otros (Carl Jung). Compréndete y no juzgues a tus hermanos. Y una advertencia más, aunque entiendas intelectualmente ese proceso, no finjas estar más allá de tu propia evolución. “Cualquier intento que hagas por corregir a tu hermano significa que crees que puedes corregir, y eso no es otra cosa que la arrogancia del ego. La corrección le corresponde a Dios, Quien no conoce la arrogancia” (UCDM).
El perdón
63.- En el cielo no existe el perdón porque hay una total comprensión. La falta de amor necesita ser corregida pero no castigada. “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. El perdón es la aceptación de lo que pasó, sin más expectativas que aprender de lo ocurrido. Los reproches del tipo: “Deberías haber hecho” esto o lo otro, son acusaciones que no nos ayudan a mejorar. Lo que sirve es comprender que “entonces no pudo ser de otra manera ¡Ahora sí! gracias a que entonces lo aprendí”. – No perdonar te encadena al veneno del ego que, tanto si te hace sentir víctima, culpable o verdugo, nunca se va a sentir satisfecho y, por lo tanto, de su mano nunca lograrás la paz y tu realización. “Perdonar es liberar a un prisionero, y descubrir que el prisionero eres tú” (Lewis B, Sanders).
Perdonar es pasar por alto. Mira entonces más allá del error. Cuando comprendes, ya no hace falta perdonar porque no hay nada que perdonar. Se trata de recordar que cada ser humano es un hermano que, simplemente, se halla en una diferente fase de evolución espiritual.
64.- Nuestras buenas intenciones muchas veces son una mezcla de amor y ego que no suele llegar a buen puerto. Suele ocurrir que tomamos iniciativas para ayudar al prójimo pero sin contar con la opinión del prójimo afectado. Hay una diferencia muy grande entre aportar luz y creer que tenemos que ser los salvadores del mundo; lo cual es solo la arrogancia del ego. – Cuando una persona tiene un problema y está sufriendo, es lógico y loable que intentemos ayudarla si podemos. Pero si nos identificamos tanto con su problema que acabamos sufriendo también nosotros; nuestra mal entendida empatía no le servirá de ayuda y además nos dañará igualmente a nosotros. – Si la persona afectada no desea, desde el fondo de su corazón, solucionar su problema de percepción, lo único que podemos hacer es honrar y respetar su decisión. “Puedes llevar un caballo hasta el agua, pero no obligarle a beber”. – Las debilidades y los problemas solo tienen lugar en el mundo ilusorio de la dualidad. En el mundo real de la unidad con Dios, existe la fortaleza y no existen ni esos ni otros problemas. Para ayudar, lo mejor que podemos hacer es despertar nosotros a la realidad. Así, al vernos despiertos, alguna otra gente se animará a despertar. Mientras sigan o sigamos dormidos, podemos ayudarnos unos a otros a mejorar la calidad del sueño, pero a cada cual le corresponde vivir su personal e intransferible sueño, de acuerdo a su nivel de vibración o negatividad.
Tradición
65.- “A causa de la tradición anulan ustedes la palabra de Dios” (Mateo 15: 6). “Cuando, cada tarde, se sentaba el gurú para las prácticas del culto, siempre andaba por allí el gato del ashram distrayendo a los fieles. De manera que ordenó el gurú que ataran al gato durante el culto de la tarde. Mucho después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato al ashram para poder atarlo durante el culto vespertino. Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización de un culto como es debido” (extraído de El canto del pájaro. Anthony de Mello).
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46.- No eres la charla que oyes en tu cabeza; eres el testigo que oye esa charla. Cuando nos damos cuenta de que somos una Conciencia Individual unida a la Conciencia Universal, entendemos que, espiritualmente, la vida es solo un juego que se llama “A pesar de…” Elige siempre “ser luz en la oscuridad”.
47.- Cuando un pensamiento negativo nos ataca, es cuando tenemos que aprovechar para vencerlo. En ocasiones, para superar una experiencia negativa hay que revivirla simbólicamente (catarsis) y hacerle frente para que, desde la sabiduría y madurez que ahora tienes, puedas verla desde una perspectiva diferente, comprenderla mejor, integrarla en tu bagaje vital y dejar ir su recuerdo doloroso. “La flor que crece en la adversidad es la más hermosa de todas”.
48.- Más allá del cuerpo y del ego, somos libres; pues nuestro niño interior sigue siendo tal como Dios lo creó. Mientras tanto, hemos de saber que todo placer suple una carencia física y/o emocional. No hay que tenerle miedo al placer ni consentir que nos hagan sentir culpables por querer disfrutar de ellos. El cuerpo es el hogar temporal del alma pero no necesariamente un templo devocional sagrado. Es lícito usar y gozar del hogar temporal y vivir tu vida como elijas con solo tres limitaciones: no dañar al prójimo, no dañarte a ti y no permitir que te manipulen.
49.- No permitas que tus heridas te transformen en alguien que no eres. (P. Coelho). Cada agresión es una desesperada petición de amor (Gandhi). Cómo te traten los demás, eso es su karma. Cómo reaccionas tú, es el tuyo (W. Dyer). El insulto deshonra a quien lo dice, no a quien lo recibe (Diógenes de Sinope). Y, sobre todo, “lo que no me gusta de ti, lo corrijo en mí”.
50.- Cada hermano tiene su propio camino y nivel de evolución.
Su ignorancia le produce sufrimiento y, al igual que nosotros, se merece ternura, comprensión y perdón. Asimismo, cuando nos acordamos de mirar más allá del mundo de la apariencia, entendemos que cada ser humano es nuestro reflejo porque todos compartimos la misma naturaleza espiritual y tenemos el mismo camino de vuelta al hogar que recorrer.
51.- “No juzguéis y no seréis juzgados”, “vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie” (Jesús). La ira y los pensamientos negativos proceden de los juicios de ataque y culpabilidad que hacemos desde nuestro temeroso e ignorante ego, y que nos autocondenan al infierno. El bíblico Juicio Final es el final del juicio: cuando comprendemos que nuestra verdadera esencial descansa en Dios, y nos hemos demostrado que podemos ser coherentes con nuestra santidad, nos salvamos a nosotros mismos y todo aquello que ya no forma parte de nuestra verdadera identidad queda borrado.
52.- Vive tu vida con coherencia y respetando tus propios principios. No se trata de ser mejor que otra persona; se trata de ser mejor que ayer. La integridad, por ejemplo, es hacer lo correcto aunque nadie nos esté mirando. Además, si sabes que tu intención fue hacer lo mejor pero el resultado no fue el deseado, puede que tengas algo que aprender pero desde luego no tienes nada que reprocharte.
PÉRDIDA Y DUELO
53.- En los amargos momentos de pérdida sentimental y DUELO, necesitamos transitar por una serie de fases hasta asimilar el traumático suceso acaecido. Dichas fases son: La negación de lo sucedido; el regateo con el destino; la cólera-tristeza; la búsqueda de una explicación o un sentido, la comprensión o resignación; la integración y posterior aceptación emocional para, finalmente y en el plazo aproximado de un año si el proceso ha sido el espiritualmente adecuado, reinvertir en la vida: retomarla. – Toda desgracia o contrariedad se supera con un aliciente superior.
54.- En el origen del apego está el miedo a perder algo que consideramos necesario y valioso, y ese miedo, además, alimenta y hace permanecer al apego. Eso es así porque elegimos depender de las circunstancias exteriores. Al entregar el poder sobre nuestra vida a algo o alguien del exterior, nos infravaloramos voluntariamente y renunciamos a ser nosotros quienes tenemos el control de nuestra vida. – Si te apegas, ya no sabrás quien eres… y no disfrutarás satisfactoriamente de aquello a lo que te apegas (Walter Riso). Cuando algo te domina, tú ya no eres tú sino un esclavo. – Si no has aprendido desapego, no has aprendido a estar contigo mismo.
55.- “La vacuidad está preñada”
es un concepto budista que nos habla de que no existe el vacío ni el silencio pues, en ese aparente vacío, está siempre presente la esencia de Dios. De igual manera a como desde el silencio brota toda la música. Cuando encuentras tu paz interior, disfrutas de estar a solas contigo mismo. En lo que la gente llama soledad, tú ves independencia, libertad y armonía con el universo. “Lo que somos y lo que hacemos debe ser la fuente de nuestro bienestar, y no los halagos, el agradecimiento, el reconocimiento o el apoyo de los demás” (Lise Bourbeau). “El comienzo de la sabiduría es el silencio” (Pitágoras).
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36.- “He aquí las palabras más autodestructivas de nuestra cultura: ¡hazlo lo mejor que puedas! ¿Por qué no te buscas unas actividades que simplemente haces en vez de hacerlas lo mejor que puedas? ¿Por qué vas a tener que hacerlo todo bien? ¿Quién te está marcando los tantos?” (Wayne Dyer).
Aquellas personas que, tratando de hacerlo todo lo mejor posible –de acuerdo a los dictados de la cultura superficial y competitiva en la que nos movemos- se obsesionan con la perfección, viven permanentemente insatisfechas y paralizadas; atravesando un mar de emociones malsanas que van desde la ansiedad a la baja autoestima y la depresión.
37.- Tus conceptos del bien y del mal se interponen en tu propia felicidad. Existe una tendencia aprendida a creer que las cosas necesariamente “deberían” ser de una manera concreta, según manda la Ley o la Tradición. Aquello que es culturalmente aceptado como correcto implica una seguridad, una garantía, de que si haces algo de cierta manera el resultado será necesariamente positivo. Pero no hay garantías. Las personas son diferentes y ven las cosas desde perspectivas diferentes. Si una persona tiene forzosamente que tener la razón, el único resultado posible de su relación con los demás es de crisis o ruptura en la comunicación. La única manera de salirse de esta trampa es dejar de pensar de esa manera errónea de bien contra mal. “La ley no decide si algo está mal, sólo si es legal”.
Los conceptos del bien y del mal también son susceptibles de ser empleados perversamente como chantaje emocional. De niño has aprendido inconscientemente a utilizarlos para conseguir lo que quieres de otra persona (u otra persona de ti) a través de miedos, culpas, “deberías” u obligaciones. Todo este mecanismo se basa en unas creencias y valores establecidos sobre lo que es correcto o no hacer.
38.- La Justicia no existe. Nunca ha existido y jamás existirá. Simplemente el mundo no ha sido organizado de esa manera. Los gorriones comen gusanos. Eso no es justo para los gusanos. Los tornados, las inundaciones, los maremotos, las sequías, todas esas cosas son injustas (W. Dyer). Lo que sí existe es el Amor como único medio adecuado para paliar la imperfección y las injusticias intrínsecas al mundo material en el que estamos encarnados.
39.- Otra estéril y dañina conducta aprendida es el Victimismo. A partir del momento en que una persona -generalmente desde su infancia- aprende a sentirse víctima, se queda estancada en la baja vibración que esa visión de si misma produce. Esa persona se siente incapaz de cambiar y mejorar su situación de dolor, rabia y frustración emocional porque lo que le sucede depende de los demás. Por lo tanto, no se responsabiliza por nada de lo que le ocurre.
El victimista se relaciona con la realidad a base de quejas, reproches, críticas, búsqueda de culpables, etc.; lo que suele conllevar un deterioro confirmatorio de sus relaciones personales.
El victimista siempre va buscando a un salvador que le escuche y le comprenda. Como ganancia secundaria, el victimismo implica una manipuladora exigencia disfrazada de sentimientos de lástima y culpa.
El victimismo es también una malsana zona de confort que puede ser muy adictiva, mientras la persona no sea capaz de mirarse sinceramente ante el espejo y aceptar la responsabilidad en su deprimente estado emocional.
Mientras una persona elija hacerse la mártir, estará implorando virtualmente que la exploten. Pero cuando la persona se hace consciente de las causas que le han llevado a adoptar esa actitud fatalista ante la vida, y decide dejar atrás esa conducta aprendida, empiezan rápidamente a mejorar sus relaciones personales y su autoestima.
40.- Hay temperamentos más proclives que otros a la ira. En cualquier caso, la ira y el mal humor es una parte de ti mismo que no te gusta y desagrada a los demás. Es una descontrolada reacción de frustración ante el hecho de que las cosas o la gente sean diferentes a como tendrían que ser, en tu opinión.
La ira no tiene retribuciones ni compensaciones psicológicas y es debilitante. Te daña físicamente y psicológicamente daña las relaciones afectivas, interfiere la comunicación y, desde el victimismo, lleva a la culpabilidad.
Cada vez que optas por la rabia cuando te enfrentas con alguien o con algo que no te gusta, optas a la vez por dejarte herir o inmovilizar de alguna manera por una realidad que no aceptas a causa de una inmadura educación emocional. De tu ego has aprendido que ser orgulloso, competitivo, exigente y justiciero es lo que te conviene; pero lo que es bueno para tu ego es malo para la evolución de tu alma y se manifiesta en tu vida en forma de algún tipo de desasosiego.
Debido a que la ira puede ser la antesala de la depresión, en ocasiones su expresión puede ser más saludable que su represión. Pero existe una postura aún más sana: no sentir esa ira en absoluto.
Desde la sabiduría que da la humildad espiritual, podremos comprender y aceptar mejor que, cualquier cambio o circunstancia que nos depare la vida, siempre es para mejorar.
41.- Necesidades (agua, comida, refugio) y deseos no son lo mismo. Los deseos convertidos en “necesidades irracionales”, si no se cumplen te hacen desgraciado y, si se cumplen, también (por el miedo a perder lo conseguido). En realidad, solo se puede disfrutar plenamente de aquello de lo que se puede prescindir.
Las personas emocionalmente inmaduras suelen ser caprichosas y tienen una baja tolerancia al dolor y la frustración. Sus expectativas erróneas, o el exceso de expectativas ante la vida, son una fuente de sufrimiento innecesario. Las necesidades “inventadas” son una debilidad.
Cuanto más reclama una persona, más condiciones pone para ser feliz y más se atrapa en su propia red de insatisfacción. La actitud más recomendable, una vez cubiertas las necesidades básicas objetivas, es pensar que obtener tal o cual cosa es “mejor pero no necesario” para la satisfacción interior.
42.- Una desilusión es una emoción que te ayuda a salir del lugar incorrecto. «La gente que dice que la vida no vale la pena está equivocada, porque lo que realmente están diciendo es que no tienen metas que valgan la pena” (Maxwell Maltz). «La vida de cada persona se vuelve algo grandioso cuando se fija metas en las que realmente cree, cuando se puede comprometer totalmente y estar dispuesto a entregarse en cuerpo y alma para alcanzarlas» (Brian Tracy). Para lograr cualquier cosa, primero nos tenemos que emocionar» (Earl Nightingale). Lo mejor para la tristeza es aprender algo. Es lo único que no falla nunca.
43.- Somos seres en proceso de Ser. A partir de las peculiares características con las que has sido dotado, “eres responsable ante el universo de ser aquello para lo que naciste” (Lobo Negro). Te harás daño si te olvidas de escuchar tu voz interna e, interactuando con la vida y los demás, pretendes ser quien no eres. “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada” (Jesús). Aquello de lo que tratas de escapar, te perseguirá hasta que le hagas frente. Por el contrario, haciendo lo que tememos, disolvemos nuestro temor. “El único modo de superar una prueba es realizarla. Es inevitable” (anciano Cisne Negro Real).
44.- Tú tienes el poder de elegir si algo te destruye o te fortalece (no eres una víctima del exterior). Si tomas conciencia, cada problema que la vida te plantea es un reto que te da la oportunidad de evolucionar. “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontas ese sufrimiento” (Victor Frankl). Los retos de la vida no están ahí para paralizarte, sino para ayudarte a descubrir quien eres.
El sentido de la vida es aprender a amar y, como consecuencia, te ocurren las cosas –pruebas- que tú decides experimentar para tu personal evolución espiritual. Al mismo tiempo, como todos estamos hermanados en ese mismo proceso, las circunstancias que nos ocurren están maravillosamente sincronizadas por la Sabiduría Divina. “Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados”.
45.- “Cuando se encuentren sufriendo ante cualquier tipo de situación háganse esta pregunta, ¿Qué es lo que yo no estoy aceptando? Aquello que no soy capaz de aceptar es la única causa del sufrimiento. Así pues, vamos a ver qué es lo que yo no estoy aceptando y porque no puedo aceptarlo. Si lograra aceptarlo, tendría una liberación instantánea del sufrimiento ya que entraría en la dimensión de comprensión, de amor y de paz. Vamos a buscar como desmontar esa resistencia y finalmente cumplir lo que vinimos a hacer al mundo: Aprender a ser felices y aprender a Amar… No vayan a confundir la renuncia con la resignación, ni la aceptación con la resignación. Es simplemente que la renuncia tiene un poder mágico sobre nosotros en la medida en que cuando renuncio a aquello que no me corresponde, y a aquello que no necesito, obtengo una liberación extraordinaria” (Gerardo Schmedling).
La Aceptación implica no protestar o no quejarse, y la felicidad implica no protestar por lo que no tiene remedio o ante lo que no hay nada que hacer. Lo que se resiste, persiste. Y lo que se acepta, se transforma. Al mismo tiempo, cuando se tiene el valor de dejar ir todo aquello que no se puede cambiar, se alcanza la dicha.
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26.- Nuestra cultura otorga un gran valor al «hacer». Nos enseñan que debemos ser todo lo activos, centrados y productivos que podamos. La mayoría nos sentimos culpables cuando no estamos practicando algún tipo de actividad productiva, ya sea física o mental. Se concede muy poco valor al simple acto de «ser»; pero la verdad es que cuando descansamos en el «ser» nos sentimos conectados con la fuente de la alegría, en vez de la euforia temporal que puede proporcionarnos el «hacer» o el “tener”. El hecho de que no entendamos esto es la raíz de muchos de nuestros mayores problemas.
27.- “Conócete a ti mismo”. Creamos un personaje para defendernos del mundo y acabamos creyendo que somos el personaje que hemos creado. Para evitar eso y sentir la satisfacción de SER quien eres, antes necesitas liberarte de la insatisfacción de ser quien no eres y desidentificarte de tu ego que “se siente ofendido, necesita ganar, tener razón, tener más, ser superior e identificarse con sus logros y con su fama”. Sé que “No soy”, cuando me olvido de mi esencia y todo en mí es identificación con algo o alguien que me he construido mirando al espejo de una sociedad enferma, e imitándola para encajar en ella.
La necesidad de aprobación
28.- La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: «Lo que tú piensas de mí es más importante que la opinión que tengo de mi mismo». Uno es aquello que elige ser, pero también lo que renuncia a ser. Si dependemos en demasía de las opiniones de los demás, lo que hacemos es perder energía y debilitar nuestra personalidad. Mientras mayor sea tu necesidad de halago, más fácilmente podrás ser manipulado por los demás. El pensamiento independiente no sólo es anticonvencional, sino que es el enemigo de las mismas instituciones que constituyen los baluartes de nuestra sociedad. Sin embargo, sin hacer uso de él es imposible conocerte a ti mismo y alcanzar el equilibrio personal.
29.- “Saber que, digas lo que digas, pienses lo que pienses o hagas lo que hagas, habrá alguien que no esté de acuerdo contigo, es la mejor manera de desapegarse de la necesidad de aprobación. Las personas que parecen conseguir la mayor cantidad de aprobación en la vida son precisamente las que nunca la buscan, que no la desean y a las que menos les preocupa conseguirla” (Wayne Dyer). Secretamente, la gente admira a las personas que se atreven a pensar por sí mismas.
30.- Cuando el individuo acepta o se deja condicionar por la etiqueta que lo clasifica, el Ser deja de existir. Esa etiqueta se formo en el pasado. Cuando dices cosas como “yo siempre he sido así”, “no puedo evitarlo”, etc., en realidad estás diciendo: «Pienso seguir siendo lo que he sido siempre». Sin embargo, si haces lo que siempre has hecho, no llegarás más lejos de donde siempre has llegado.
31.- Aferrarte a tu pasado por medio de los «Yo soy», que sacas a relucir cuando te conviene, permite a tu ego mantenerse seguro dentro de su zona de confort. Mediante la táctica de la evasión, el ego evita tener que cuestionarse a si mismo; que es a lo que más teme. De ese modo, aun cuando suframos o nos sintamos insatisfechos o infelices, el ego está dispuesto a aceptar esa desagradable situación antes que cambiar aquellos patrones mentales con los que se identifica.
La culpabilidad
32.- Las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer. Se considera «incorrecto» que no te sientas culpable, e «inhumano» que no te preocupes.
La culpabilidad es malsana porque gastas inútilmente tu energía en el presente sintiéndote molesto y deprimido a causa de un acontecimiento ya histórico. No hay culpabilidad por grande que sea, que pueda resolver un solo problema.
En nuestra cultura hay muchas venas de pensamiento puritano que nos envían mensajes de este calibre: «Si te diviertes, tendrías que sentirte culpable por ello».
Puedes aprender a disfrutar del placer sin sentirte culpable. Soportar una sentencia de culpa autoimpuesta es un «viaje» neurótico que te puedes evitar. La culpabilidad no sólo sirve para inmovilizarte sino que aumenta las posibilidades de que repitas el mismo comportamiento indeseado en el futuro (Wayne Dyer. Tus zonas erróneas).
Cuando logres no necesitar aprobación, desaparecerá la culpa que puedes sentir por el comportamiento que no obtiene la aprobación de los demás, y la posibilidad de manipularte y de controlarte emocionalmente habrá desaparecido para siempre. Sentirás la satisfacción de recuperar tu autonomía cuando seas capaz de devolver a tus acusadores el regalo de sus acusaciones diciendo simplemente: “Tu opinión sobre mí a mí no me sirve, haz con ella lo que quieras”.
33.- Quien se siente culpable, inconscientemente está pidiendo castigo y atrayéndolo a su vida. La manera de enfocar las situaciones de la vida, es la clave. Conviene darse cuenta de que Causa y Efecto no es lo mismo ni tiene que derivar en Premio o Castigo.
Los errores cometidos pueden tener consecuencias de las que tendremos que aprender y responsabilizarnos, sin necesidad de que tengamos que hundirnos en dañinas, inútiles e inmovilizantes justificaciones o remordimientos. “Para que las heridas sanen, deja de tocarlas”.
Además, con respecto a nuestros errores de aprendizaje, “la vida es tan buena maestra que, cuando no aprendes una lección, te la repite”. La vida es eterna; no tiene prisa. La cantidad y duración del sufrimiento por no aprender las lecciones de nuestros errores son responsabilidad exclusiva del alumno. “Tu mejor maestro es tu último error”. Pero una vez que has aprendido, “no te juzgues más por tu pasado, ya no vives allí”.
Preocupación y Fracaso
34.- Si estás haciendo planes para el futuro y la actividad del momento presente puede contribuir a que ese futuro sea mejor, eso no es preocupación. Sólo es preocupación cuando de alguna manera te encuentras inmovilizado en el presente por algún acontecimiento que puede suceder en el futuro; especialmente cuando no tienes ningún control sobre el motivo de tu preocupación.
Cuando te pilles angustiándote, pregúntate a ti mismo: «¿De qué me estoy evadiendo al gastar el tiempo en preocupaciones en vez de vivir lo que el momento depara?». Entonces empieza a atacar lo que estás evitando. El mejor antídoto para la preocupación es la acción.
Igualmente, hazte a ti mismo esta pregunta eliminadora de preocupaciones: «¿Qué es lo peor que me puede pasar a mí (o a ellos) y qué posibilidades hay de que ocurra?». Descubrirás de esta manera el absurdo de la mayoría de tus preocupaciones.
Si temes sufrir, ya estás sufriendo. La preocupación no quita los problemas de mañana, quita la fuerza de hoy.
35.- Hacer un proyecto no es necesariamente una actitud malsana, pero enamorarse del proyecto es lo realmente neurótico. La gente rígida nunca crece. La rigidez tiene origen en la inseguridad y es la base del prejuicio. Los prejuicios son válvulas de seguridad que sirven para evitar el fracaso y las regiones oscuras o dudosas a cambio de anular el crecimiento.
El fracaso es un concepto subjetivo. Es simplemente la opinión que alguien tiene sobre cómo se deberían hacer ciertas cosas. Lo importante es no equiparar el acto con el valor de tu persona. El no triunfar en algo que trataste de hacer no implica tu fracaso como persona. Se trata simplemente de no haber logrado el éxito en esa tarea específica y en ese momento concreto.
El fracaso puede ser productivo. Puede servir de incentivo al trabajo y a la exploración. Y puede incluso tildársele de éxito si muestra el camino que lleva a nuevos descubrimientos. “Nada falla tanto como el éxito porque no aprendemos nada de él.”
Tenerle miedo al fracaso significa temer tanto a lo desconocido como a la desaprobación que te puede acarrear el no hacerlo lo mejor posible.
Nadie fracasa mientras no se deje vencer por la ira, la desesperación o intente justificar su situación culpabilizando a los demás.
Este curso empieza en la PARTE 1 y continúa desde la PARTE 2…
16.- La vida es sencilla; no pide más que vivirla –bien lo saben los niños y los animales- pero los adultos la complicamos con el incesante y estéril parloteo de nuestros temerosos pensamientos, que nos llevan inevitablemente a unas negativas consecuencias y a unas erróneas interpretaciones. “Que los pájaros de los pensamientos revoloteen en la mente es inevitable, pero que aniden sí”.
17.- La función de la mente es pensar en todas las alternativas posibles que tenemos ante cada situación que imaginemos o se nos presente. Cuando nos censuramos ciertos pensamientos porque no encajan con la imagen que queremos tener de nosotros mismos, dichos pensamientos no desaparecen sino que se esconden en la parte inconsciente de nuestra personalidad que llamamos “la sombra”. Allí se guardan todo tipo de frustraciones, experiencias vergonzosas, complejos, temores, inseguridades, rencores, agresividad y toda clase de pensamientos negativos en general. Desde el escondite en el que hemos arrinconado a esos antiestéticos pensamientos y sus consiguientes emociones, la sombra puede causarnos mucho daño físico y malestar psicoemocional en su pugna por salir. Es nuestra responsabilidad individual hacerla consciente sin juzgarla e integrar esos pensamientos en nuestra personalidad total para conseguir transformar esa misma energía en creatividad. Todos tenemos luz y oscuridad, lo que importa es a cual elegimos obedecer.
Cuenta una antigua leyenda sioux que, una noche, el jefe de la tribu, reunido con sus nietos al calor de la fogata, les contó lo siguiente: “Una gran pelea entre dos lobos tiene lugar dentro de mí. Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, mentira, orgullo, celos, egoísmo, egolatría. El otro lobo es bondad, alegría, paz, amor, serenidad, ternura, humildad, dulzura, benevolencia, generosidad, verdad, compasión, fe, valor, amistad, gratitud… Esta misma pelea ocurre dentro de vosotros y dentro de todos los seres de la Tierra”. Los nietos se quedaron pensativos y, después de unos instantes de silencio, uno de ellos preguntó: -“Abuelo, ¿y cuál de los dos lobos crees que ganará la pelea? -“Ganará, sin duda, el lobo que tú más alimentes” –fue su respuesta.
18.- Albert Einstein dijo:
“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en que se creó”. Queremos que se solucionen los problemas para tener paz pero es justo al revés; debemos tener paz interior primero para que, como consecuencia, se solucionen los problemas. Si cambias la manera de ver las cosas, las cosas cambian.
19.- “El miedo profundo que se siente, no es frente a un objeto o situación en particular sino frente a la existencia. Surge también de este sentimiento de “separatidad”, de sentirnos diferentes y separados del Todo. Nos sentimos solos, desvalidos y faltos de confianza, y eso nos lleva a sentir miedo. Cuando recordamos y tomamos conciencia de que todos somos lo mismo, que todos estamos interconectados, que todos somos en última instancia energía o Amor, el miedo empieza a desvanecerse y empezamos a sentir confianza en la vida y en el Universo” (Erich Fromm).
20.- El miedo esta directamente relacionado con una baja autoestima. Ambos son productos de la ausencia de amor, y ambos son aprendidos. No nacemos con miedos ni con sentimientos de inferioridad ni con falta de amor hacia nosotros mismos, sino que los vamos incorporando a nuestra personalidad a partir de modelos mentales y creencias que nos son transmitidas, muchas veces con la mejor intención. Creamos nuestra realidad y nuestra percepción de nosotros mismos a partir de esas creencias. Una baja autoestima genera inevitablemente una gran cantidad de miedos tóxicos que limitan y a la vez siguen alimentando esa baja autoestima. Se tiene miedo, por ejemplo, a no ser capaz, al rechazo, al ridículo, a no ser aceptados, a expresar los gustos u opiniones, al fracaso; en fin, miedos y miedos que frenan e impiden hacer aquello que se quiere hacer.
Tu propio valor
21.- No confundas nunca tu propio valor (que es un valor inamovible heredado de Dios) con tu comportamiento o con el comportamiento de los demás hacia tu persona. De niño aprendiste que amarte a ti mismo, algo natural en aquel entonces, era lo mismo que ser egoísta y consentido. Seguramente, a veces te dices a ti mismo que debes mejorar tu capacidad de amar. Sin embargo, cuesta darse cuenta de que el amor a los demás está relacionado directamente con el amor que te tienes a ti mismo. Hasta que no aprendes a quererte a ti mismo, no estarás en disposición de dar amor verdadero a otra persona. Solo cuando sabes amarte a ti mismo puedes llenar el vacío dentro de ti y realmente aceptar y amar a otros. Además, es sabido que cuando nos amamos a nosotros mismos todo nos funciona bien en la vida.
22.- Para recuperar el estado natural de amarnos a nosotros mismos, tenemos que salvar el obstáculo del «pensamiento autocrítico repetitivo». Se trata de una voz que nos dice constantemente lo que hemos hecho mal, nos dice lo inadecuados que somos, nos compara desfavorablemente con los demás, y así sucesivamente. Afortunadamente podemos llegar a ser conscientes de nuestro crítico interior, trabajar con él y llegar a transformarlo en un aliado en lugar de un enemigo. ¿Cómo? Empieza por ser bondadoso contigo mismo. Date consuelo y aprobación y así tendrás fuerzas para empezar el cambio a mejor.
23.- Desde niños, por necesidad o deseo de amor correspondido, hemos sido capaces de “desviarnos” de nosotros mismos para ser aceptados. Así hemos aprendido que el amor es condicionado y hemos olvidado que el Amor es la capacidad y la buena disposición para permitir que los seres queridos sean lo que ellos elijan para si mismos, sin insistir en que hagan lo que a ti te satisficiera o te gustase. “Debes amar de tal manera que la persona que amas se sienta libre” (Thich Naht Hanh).
He aquí una hermosa descripción de cómo el Amor actúa: Tus hijos no son tus hijos son hijos e hijas de la vida deseosa de si misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues, ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellas, viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer. Tú eres el arco del cual, tus hijos como flechas vivas son lanzados. Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad. Kahlil Gibran
25.- Sientes lo que piensas, y puedes aprender a pensar diferentemente sobre cualquier cosa, si decides hacerlo. Pregúntate a ti mismo si vale la pena, si te compensa ser infeliz, estar deprimido o sentirte herido u ofendido. Ante cualquier situación, si la solución que encuentras no da la paz, no es la solución adecuada. Elige de nuevo. «Tu eres el creador de tus experiencias. Reconoce y acepta la responsabilidad de tu vida» (Dr. Phill).
6.- El primer paso en el camino de la Realización Personal, consiste en darse cuenta de que todo nuestro sistema de valores está basado en unas creencias que no son nuestras; se establecieron hábilmente en el inconsciente colectivo hace generaciones y nosotros las hemos heredado hipnotizados desde la cuna. Hemos integrado esas creencias en nuestro ser, las hemos adaptado a nuestro carácter y hemos formado una personalidad que hemos ido llenando de prejuicios. Y sin embargo, cuando la vida nos pone a prueba y no tenemos más remedio que mirarnos a nosotros mismos, notamos que algo nos falta y que nos sentimos vacíos.
7.- Nos han enseñado qué pensar en lugar de cómo pensar. Así pues, el segundo paso consiste en ir detectando y cuestionando la validez de esas creencias adquiridas. Es decir, empezar a recuperar nuestro poder tomando la decisión de aprender a pensar por nosotros mismos.
8.- “Sois dioses”, “la Verdad os hará libres”, “el Reino de Dios está dentro de vosotros”, “ama al prójimo como a ti mismo”. Jesús no era cristiano y Buda no era budista. Eran Maestros que enseñaban que Dios es Amor Incondicional y que, a su vez, todos nosotros estamos hermanados y compartimos igualmente la esencia de Dios. “El Amor es Dios, y todo aquel que ama conoce a Dios; el que no ama no ha conocido a Dios porque Dios es Amor” (1 Juan 4, 7-8). Por lo tanto, solo conociendo y siendo fieles a nuestra auténtica naturaleza podemos sentirnos realizados.
9.- “Todavía tengo muchas cosas que deciros, pero no podéis entenderlas ahora”, “hablo por medio de parábolas para que, aunque miren, no vean y aunque oigan, no entiendan”. Debido a los insalvables prejuicios culturales de su tiempo, muchos discípulos, con más buena fe que sensibilidad y conocimiento espiritual, transformaron las sabias recomendaciones en imposiciones y dogmatismos. Por eso, mientras las religiones organizadas te dicen: “Cree en Dios”, la espiritualidad espontánea te dice: “Dios cree en ti…no importa en qué creas tú”.
10.- El filósofo Baruch Spinosa, ya en el siglo XVII, escribió una obra titulada Lo que Dios hubiera dicho. En ella, escribe cosas como las siguientes: “No me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer… Deja ya de temerme ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de Dios puede hacer eso?… Deja ya de alabarme ¿Qué clase de Dios ególatra crees que soy? Lo único que te pido es que ames y respetes a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti”.
11.- El libro Conversaciones con Dios
de Neale Donald Walsch, nos da unas claves para “entender” a Dios. Nos indica que Dios está en la Emoción y nos invita a que nos preguntemos continuamente “¿Qué haría el Amor en esta situación?” En caso de duda, nos aconseja que decidamos del lado del amor. Por otra parte, para distinguir si algo está bien o no, propone la siguiente pregunta “¿Qué pasaría si todos lo hicieran?” Más allá de esos consejos, en el libro hay una explicación didáctica del concepto de la Trinidad que, simplificando, sería que DIOS-PADRE es la Autoexistencia no-manifestada que lleva dentro de sí el “conocimiento intelectual” de todas las cosas. El HIJO equivale a la decisión de manifestar una parte de sí mismo, creando para ello las condiciones idóneas (el “No Ser”) con las que poder experimentar y desarrollar sus potencialidades. El ESPÍRITU SANTO es aquella parte profunda de nosotros que nunca abandonó el Hogar Celestial y está a la espera de que nuestra alma retorne realizada a través de la experiencia, a semejanza del Hijo Pródigo.
12.- Ahondando en estos necesarios y liberadores conocimientos metafísicos, el inspirado libro Un Curso de Milagros (Helen Schucman) contiene una sabiduría aplastantemente lógica y vitalmente revolucionaria para el paradigma cultural en el que todavía estamos instalados. En él se afirman cosas como las siguientes: “Solo lo que Dios creó es real. El Espíritu del Amor es lo único que tiene Autoexistencia. El espíritu está eternamente en estado de gracia. Tu realidad es únicamente espíritu. Por lo tanto, estás eternamente en estado de gracia. Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe. En esto radica la paz de Dios”.
13.- Cuando el Hijo Pródigo -todos nosotros-, en su voluntario proceso de experimentación llega a olvidarse de quien es, se siente vacío (desnudo). Ese es el momento del llamado Pecado Original. La confusión que genera ese vacío hace que surja el miedo y aparezca el ego. Ese ego, nacido de la ignorancia espiritual y el consiguiente miedo, genera pensamientos de desamparo y culpabilidad; los pensamientos generan emociones y las emociones sentimientos que, a su vez, se materializan en sucesos que está predispuesto a interpretar como amenazas o castigos. De esa manera, se cierra el círculo vicioso y se ratifica el ego. Llegados a este punto. El ego no encuentra más refugio que identificarse con todo ese proceso de lógicos pero erróneos razonamientos.
14.- En el siglo XVIII, el filósofo Immanuel Kant proponía tres premisas para dar sentido a la vida. Más o menos decían: “Recuerda quien eres. Olvida todo lo que has hecho mientras no recordabas quien eres. Ahora, demuestra quien eres”. De modo similar, el místico sufí Al-Hallaj fue martirizado por ratificar su creencia de que “Dios está en mí y yo estoy en Dios cuando dejo de ser yo”.
15.- Al conocer y asimilar los conceptos precedentes, nos hemos asegurado unas bases sólidas con las que empezar a trabajar nuestro Crecimiento Personal. Sin olvidar lo que decía Confucio: “Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes”.
Para quien le pueda interesar, este es un Curso de Crecimiento Personal, dividido en ocho extensos artículos y algunos otros enlaces.
Decía Krisnhamurti que “no es síntoma de buena salud estar bien adaptado a una sociedad enferma”. Y no parece que el mundo que hemos creado sea un lugar idóneo: es social y económicamente injusto, ecológicamente desastroso y psicológicamente desestabilizante. Además, el mundo material es imperfecto en esencia y, en consecuencia, aun cuando hubiera armonía en él, no puede proporcionarnos felicidad duradera, como ya nos han advertido los grandes maestros.
Desde un enfoque puramente materialista, difícilmente alguien puede sentirse realizado, pues la vida se centra en desear cosas materiales más y más, más y mejor, solo para descubrir que, aunque las obtengamos, no nos conseguimos librar de la sensación de insatisfacción. Nos falta algo que no pertenece al plano material, pero el material es el único plano para el que nos han maleducado.
Para nuestra paz y realización personal, es necesario cuestionar las creencias que nos han inculcado (puesto que no nos están sirviendo para hacernos felices) -como hacía Sócrates- y formarse un criterio personal de las cosas, cuestionando todo lo aprendido para poder cribar lo válido de lo inútil.
Como sugeríamos en el artículo El buscador espiritual, hay que asumir el reto de descubrir lo que amas, reconocer tus valores, escuchar a tu conciencia, aprender quién quieres ser y luego convertirte en esa persona. Cuando te desarrollas y creces, consigues hacer las paces contigo mismo y los demás (comprendes y aprendes a armonizar tu alma con tu ego), independientemente de las variables e imprevisibles circunstancias exteriores.
Ahora bien, querer buscar y saber buscar no es lo mismo. Ocurre con demasiada frecuencia que no sabemos hacia dónde dirigirnos para encontrar respuestas íntimamente satisfactorias.
Con el fin de paliar el desconcierto y la frustración que produce el no saber qué camino recorrer para nuestro buen desarrollo personal, en este curso vamos a proponer 70 conceptos con los que, progresivamente, podemos ir conociendo mejor la vida y a nosotros mismos, empezando por las cuestiones existenciales.
Debido a la extensión de los 70 conceptos, vamos a repartirlos en varias entregas. Por su parte, cada concepto expresa una idea de forma resumida, dejando para el lector la tarea de reflexionar sobre dicha idea en profundidad.
Antes de empezar a exponer los conceptos, vamos a recomendar, de forma orientativa, unos libros como soporte a ellos.
BIBLIOTERAPIA
Usted puede sanar su vida, de Louise Hay.
Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer.
El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu.
Muchas vidas, muchos maestros, de Brian Weiss.
Morir para ser yo, de Anita Moorjani.
Ilusiones, de Richard Bach.
Inteligencia emocional, de Daniel Goleman.
Tu sexo es tuyo, de Silvia Bejar.
Las 5 heridas del alma que impiden ser uno mismo, de Lise Bourbeau.
Conversaciones con Dios, de Neale Donald Walsch.
Las voces del desierto, de Marlo Morgan.
El Autor del Universo, de Joaquín Ferrer.
Neocristianismo: La revolución necesaria, de Joaquín Ferrer.
La tarea del alma, de Joman Romero.
CONCEPTOS
1.- O bien se tiene fe, o bien se tiene miedo; no hay término medio. Y la mejor certeza es la que proviene del conocimiento. Sin embargo, en la Edad Media (o en el siglo diecinueve, por ejemplo), ¿hubieran podido creer en la existencia de Internet, incluso si lo hubieran visto? Lo más probable es que pensaran que era obra del demonio y alguien acabara en la hoguera o en el manicomio.
2.- No tenemos miedo a la muerte en sí sino a la idea de que con ella desaparezca nuestra personalidad. Para defenderse de esa aterradora idea, la sociedad se ha inventado todo un sistema demente de normas de convivencia y creencias con las que mantener la ilusión de salvación o supervivencia o, en su defecto, de evadirse de lo inevitable. Todo como consecuencia de identificar a nuestro Ser con nuestro cuerpo y el miedoso ego que le acompaña.
3.- “Si quieres entender el universo, piensa en energía, frecuencia y vibración” (Nikola Tesla). “No existe la materia en sí. Toda materia nace y permanece únicamente en virtud de una Fuerza… debemos admitir detrás de la Fuerza mencionada la presencia de un Espíritu consciente inteligente, o sea que EL FUNDAMENTO ESENCIAL DE LA MATERIA ES DICHO ESPIRITU» (Max Planck. Premio Nóbel de Física 1918).
4.- Del total del contenido corporal de nuestra mente, solo entre un 5 o un 10% como mucho corresponde a nuestra mente consciente; esa con la que reaccionamos frente al mundo y nos identificamos. Por lo tanto, y ya que el inconsciente es tan real como el consciente, podemos deducir que nos desconocemos en más de un 90%. En otro orden de cosas, entre las conclusiones de las serias investigaciones medico-científicas que ya se realizan sobre las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM), destaca la confirmación de que el cerebro limita el potencial de la mente y que ésta, sin el soporte físico del cerebro sigue existiendo y se expande.
5.- La Biblia afirma metafóricamente que Dios hizo al mundo en siete días. Al sexto día creó al hombre “a su imagen y semejanza” y le cedió el poder sobre todo lo creado; en consecuencia, al séptimo día descansó. Si creemos lo que dice el Génesis: que Dios está descansando y somos nosotros quienes estamos a cargo de desarrollar la creación, entonces es una incongruencia creer también que Dios interviene en el mundo a través de tal o cual libro o persona; o que todo lo que sucede en la vida es responsabilidad de Dios. En realidad, sostener esa creencia es un conveniente autoengaño colectivo para eludir el hecho de que nuestros pensamientos son creadores, y somos responsables de nuestros pensamientos.
El ser humano debe tener un defecto estructural en su naturaleza, dado que es un “animal racional” pero esa mente racional no le sirve para saber ser feliz, o al menos para tener paz interior y estar en armonía con la vida.
En nosotros se da la paradoja de que tenemos suficiente raciocinio como para poder hacernos preguntas existenciales, pero generalmente no sabemos encontrar respuestas satisfactorias a esas preguntas. Y es un hecho que, a la mayoría de los individuos, la ausencia de respuestas válidas en ese aspecto les desequilibra porque les deja desamparados (no es lo mismo querer tener fe que tener fe) y, en consecuencia, confundidos y atemorizados.
Antes de profundizar en el análisis de ese defecto estructural, hay un curioso dato que es digno de mencionar: un pequeño porcentaje del ADN humano no es propio de la biología humana; es decir, es un añadido extraño a su naturaleza. ¿De dónde ha surgido ese “ADN artificial”? No lo sabemos y, a día de hoy, solo podemos hacer estériles conjeturas. Lo que parece claro es que ese ADN añadido no nos aporta nada bueno, desde el punto de vista de la inteligencia emocional.
Inteligencia emocional
Si una persona no sabe utilizar sus pensamientos y emociones de forma que le sean de utilidad para lograr un bienestar compatible con su paz interior; si, en vez de ello, se deja dominar por el incesante parloteo de la mente y las emociones viscerales e irracionales, ¿realmente se puede considerar inteligente?
Los animales se rigen por sus instintos, cada uno según su especie. A ninguno se le ocurre cuestionarlos ni se plantea desobedecerlos. Y en esa incapacidad para desobedecer esos instintos radica su equilibrio y armonía con la naturaleza.
Pero el ser humano sí tiene la capacidad de cuestionarse la vida, su papel en ella y sus acciones. De tal manera que puede elegir contravenir sus instintos, e incluso modificar el funcionamiento del medio ambiente si considera que le conviene.
Como consecuencia de esa capacidad mental de preguntarse constantemente “¿qué pasaría si hiciera esto o lo otro?”, sumado a la aparente incapacidad para responderse a las cuestiones existenciales que le angustian (lo admita conscientemente o no), el ser humano, a pesar de su inteligencia, sufre porque no logra entender cómo funciona la vida ni cómo desenvolverse en ella para vivir de forma mentalmente saludable. En lugar de ello, y a causa de su tormento interior, ha creado un mundo enfermizo: peligrosamente contaminado y psicológicamente estresante y malsano.
La vida del ser humano se ha convertido en una lucha incesante para refugiarse o huir de las cosas que teme: en primer lugar la muerte, si esta significa la extinción de la identidad que se ha forjado con su particular personalidad, pero también del clima adverso o de determinadas creencias socioculturales e imposiciones económicas que llevan a la mayoría de los individuos a vivir pobremente, mientras una minoría nada en la abundancia.
Es comprensible que el ser humano, a pesar de saber y poder llegar a sentir lo que el amor hacia los demás significa, en la lucha por su supervivencia e identidad se comporte egoístamente, en mayor o menor grado. No obstante, este mundo ofrece suficientes recursos como para que los ricos, una vez saciadas sus necesidades y lujos, pudieran repartir sus migajas con el resto de los habitantes para que estos logren subsistir dignamente, pero no ocurre así.
La élite
Por alguna razón, la élite que gobierna el mundo está insensibilizada frente a la empatía hacia sus semejantes (sin duda porque no los consideran sus semejantes). Y llegados a este punto, conviene aclarar que la élite que gobierna el mundo no son los ricos ni los gobernantes. Son aquellos a quienes ricos y gobernantes se someten, porque les deben favores o porque son incapaces de ir contra ellos. Por ejemplo, organismos como La Reserva Federal Estadounidense o la OMS, a quienes los gobiernos y la prensa obedecen, son privados y no democráticos, y tienen unos dueños que hacen seguir a la humanidad una agenda que ellos mismos han elaborado. Agenda que, disfrazada de altruismo, tiene una parte oculta que se desarrolla mediante la estructura piramidal que tan hábilmente han generado, porque sus intereses van más allá de un mayor enriquecimiento que no necesitan.
Dicho metafóricamente, los seres humanos somos un gallinero que tiene como cuidador al zorro. Y sabemos que el zorro no quiere liberar a las gallinas o mejorar su calidad de vida sino alimentarse de ellas. Si sabemos eso, aunque no podamos evitar que el zorro cuide el gallinero, no nos fiaremos de él y procuraremos evitarlo. Pero si nuestro grado de ignorancia es tan grande que no nos damos cuenta de que quien nos manda es el zorro, confiaremos ingenuamente en él y aceptaremos sus propuestas, con nefastas consecuencias para nosotros antes o después.
La cuestión es ¿cómo hemos llegado colectivamente a tal grado de ignorancia que, a pesar de las evidencias de la desastrosa situación mundial, aún no podemos aceptar que quien nos gobierna es un zorro?
Y la respuesta es muy sencilla: a lo largo de la historia, paulatinamente, el ser humano ha cedido su capacidad de reflexionar y analizar objetivamente los hechos (su capacidad de pensar, en definitiva) a aquellos que han logrado que se los considere como “figuras de autoridad”. Jefes políticos o religiosos (o políticos y religiosos a la vez), en primer lugar; pero también posteriormente a aquellos que el poder ha calificado de consejeros o “expertos” -con titulaciones avaladas por el sistema establecido-, sin importar si esos denominados expertos tienen conflictos de intereses con el poder que representan, a la hora de emitir los dictámenes ¿imparciales? por los que todo el mundo se va a regir después.
Ética y moral
Existen ciertos comportamientos que son comúnmente aceptados como correctos o incorrectos, desde el punto de vista ético universal. Por otra parte, además, en cada sistema sociocultural se han establecido una serie de creencias y conductas morales que son consideradas adecuadas o inadecuadas. Esas conductas y creencias establecidas, curiosamente, tienen la particularidad de que pueden evolucionar o involucionar con el tiempo y dependiendo de quién gobierne en cada momento.
Una vez que un sistema de creencias y valores triunfa (pensemos en el nazismo, el comunismo, el cristianismo o el islamismo, etc.), tiende a perpetuarse porque la gente que está convencida trasmite o impone ese convencimiento, desde su ámbito de influencia, a los demás (a veces con demasiada vehemencia). Y no hay mejor adoctrinador que una persona adoctrinada que no sabe que está adoctrinada, porque es sincero en su creencia equivocada.
Las personas, una vez así educadas/adoctrinadas, tienen una fuerte tendencia a creer y copiar aquello que oyen y ven hacer desde las esferas que ellas consideran válidas y competentes: Familia, escuela y aquellas figuras que hablen en nombre de la ciencia o la religión (pero que no son ni LA CIENCIA ni DIOS), las ideologías o el arte y los “influencers”, según sea el caso. Por consiguiente, mayoritariamente la gente acepta e integra esas creencias y conductas ya que las asumen como propias y, puesto que es su único marco de referencia desde la infancia, a casi nadie se le ocurre cuestionar la veracidad de ellas.
Para comprobar si determinado sistema de valores es verdadero, sería lógico preguntarse ¿Estamos mejor que antes? ¿Funciona? ¿Trae paz? ¿Trae bienestar? ¿Los gobernantes actúan en coherencia con lo que predican? ¿Hay justicia social?
Si la mayoría de las respuestas a estas preguntas son negativas, entonces, claramente podemos deducir que el sistema no funciona (¿te gusta el mundo que ves?) y, por consiguiente, es hora de buscar alternativas.
Pero la gente está tan dormida que ni siquiera se le ocurre hacerse esas preguntas tan simples, básicas y de sentido común. En esas condiciones, podemos pensar que buscar alternativas es una tarea ardua y estéril. Y tal vez sea así a nivel global, pero a nivel individual, tú si puedes y debes, ahora que lo entiendes, plantearte convertirte en buscador de un modo de vida alternativo y mejor al fracaso social que rige actualmente.
En realidad, la vida debe ser más que una lucha por la supervivencia a cualquier precio. Mientras vivimos, la vida continuamente nos plantea retos que aparentemente no hemos elegido pero a los que hemos de responder. Aceptarlos y atreverse a enfrentar nuestros particulares desafíos nos hace sentirnos más vivos y produce verdadera autoestima (porque no depende de los demás). Por el contrario, rendirse sin luchar ante una vida que no entendemos y que no nos gusta solo nos genera autodecepción (y sus nefastas consecuencias).
Buscar para encontrar
Todo aquel que se atreve a buscar respuestas que expliquen el porqué de la existencia de un mundo tan deliberadamente caótico, y aporten soluciones alternativas (aunque sea individuales) frente a la existencia de este mundo inhóspito, es un luchador. Y el que busca acaba encontrando lo que busca, siempre y cuando sepa dónde y cómo buscar. Por el contrario, quien no busca -o no sabe buscar correctamente- no encuentra o, peor aún, le son dadas unas creencias manipuladas interesadamente y que nunca son para favorecerle.
Pero elegir convertirse en buscador requiere voluntad, esfuerzo y fuerza mental para sobreponerse a la duda de la incertidumbre por el resultado en los momentos de debilidad. Por ello, para evitar ese esfuerzo y esa incertidumbre, la inmensa mayoría de la gente prefiere que otros piensen por ellos. De esa forma, su elección (que ellos consideran libre) se reduce a elegir entre uno de los varios esquemas de creencias prefabricadas que se le ofrecen. “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” (Mateo 7:14)
Además del reto de buscar respuestas y soluciones alternativas, existe también el reto de, en medio de tantos impedimentos (traumas infantiles, represiones, manipulaciones, limitaciones, etc.), saber escuchar a nuestra verdadera naturaleza y ser coherente con ella.
Si miramos en nuestro interior, en vez de estar todo el tiempo comparándonos con los estímulos que vienen del mundo exterior (¿Qué dirán? ¿Qué pasará? ¿Es una amenaza?, etc.), podremos observar que nuestra verdadera naturaleza proviene de una fuente superior a la de los fieles animales. Esa parte “racional” está íntimamente ligada a una naturaleza divina. Una naturaleza que nos da, además de libre albedrío, capacidades emocionales únicas como la empatía, la ternura, el altruismo, apreciar la armonía, la honradez y la belleza, etc.
Los retos
Por lo tanto, a pesar de que no encontremos aún las respuestas que buscamos, tenemos ante nosotros el desafío de ser fieles a esa naturaleza espiritual que, cuando sabemos aislarnos del ruido exterior, percibimos su existencia y su realidad. Al tiempo que sentimos que, solo cuando nos dejamos guiar por esa naturaleza superior, nos sentimos equilibrados e íntimamente satisfechos.
En resumen, la vida es siempre un reto y nuestra misión es afrontar el reto o los retos que nos han tocado y, a pesar de esas circunstancias negativas, saber dar al mundo la mejor versión de la que seamos capaces según sea nuestro temperamento (iluminar la parte que nos corresponde para ser luz en la oscuridad en vez de dejarnos vencer por ella).
“Todavía tengo muchas cosas que deciros, pero no podéis entenderlas ahora” (Juan 16, 12), dijo Jesús.
Ante esa afirmación, surgen varias preguntas: ¿Qué se quedó por decir?, ¿Cuándo lo dirá? y ¿Cómo lo dirá? Él mismo nos da pistas sobre todo esto ya que, a continuación, dice que cuando venga el Espíritu Santo, Él nos hablará de toda la verdad. Por lo tanto, Jesús nos está indicando que el Espíritu Santo continuará su labor y nos hará entender lo que Él dejó por decir.
Por otro lado, Jesús explica en otra ocasión que el Espíritu Santo es una experiencia interior. Con lo cual podemos llegar a deducir que, a lo que aún tiene que decir ya no se puede llegar con razonamientos sino que se tiene que sentir con el corazón. Jesús, con sus obras, mensaje y ejemplo de vida, nos ha llevado hasta cierto límite. A partir de ahí, lo que falta es una experiencia interior que tenemos que sentir para comprender cuál es la esencia del mensaje que nos ha querido transmitir.
Jesús también dijo: “La verdad os hará libres”. Ante esa afirmación, la pregunta que inmediatamente surge es “¿qué es la verdad?” Pero también nos podemos hacer la pregunta “¿libres de qué?”. Para los creyentes, la respuesta a esta segunda pregunta es muy clara: libres del infierno, libres del demonio. Aunque lo que está claro es que si de algo nos tenemos que liberar es del sufrimiento. Es innegable que en esta vida sufrimos y, dentro de toda la gama de sufrimientos, el sufrimiento básico de fondo es el sufrimiento existencial. Por lo tanto, de lo que con toda seguridad nos tiene que liberar la Verdad es del sufrimiento existencial, de esas preguntas que parece que no tienen respuesta: ¿Quién soy?, ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿para qué estoy aquí?, ¿Qué pasa después de la muerte física? y ¿a dónde voy?
Si todas esas cuestiones se aclaran -o Él nos las aclara- o de alguna manera logramos sentir dentro de nosotros las respuestas, nos libraremos de ese sufrimiento (miedo) existencial; que está en la raíz del subsiguiente sufrimiento psicológico que, a su vez, acaba dando lugar a los sufrimientos físicos y a enfermedades de muy diversa índole.
Lo que Jesús quiere enseñarnos
El ejemplo más claro de lo que Jesús quiere enseñarnos lo tenemos en la Parábola del Hijo Pródigo. En dicha parábola, se nos presenta a un padre muy rico que tiene dos hijos. En un momento dado, el hijo menor le pide al padre que le dé su parte de la herencia porque quiere ejercer su libertad e irse a experimentar otras formas de vivir la vida. Su padre acepta sin ponerle ninguna pega porque considera que su hijo tiene derecho a aquello que reclama. El caso es que el hijo, haciendo uso de su libertad y guiándose solo por su criterio, acaba malgastando la herencia hasta llegar a un punto en que pasa hambre y escasez de todo tipo. Pero llega un momento en el que recapacita (“volviendo dentro de sí mismo”, en su traducción más correcta) –pues en su progresiva degradación había llegado a olvidarse de quien era- y recuerda quién era su padre y que hasta el último de sus jornaleros vivía mejor de lo que él lo estaba haciendo. Se arrepiente sinceramente y decide volver y pedir perdón a su padre, sin saber si su padre lo va a perdonar o no. Su padre lo ve venir desde lejos -nos cuenta la parábola- corre hacia él, lo abraza, lo besa, no le riñe ni deja que el hijo se disculpe sino que le da una fiesta de bienvenida, el hijo recupera su herencia –como si nunca la hubiera perdido- y todo queda olvidado.
Las claves de la parábola
Las claves para entender bien esa parábola -que al final del artículo reproduciremos íntegramente- son las siguientes: Dios-Padre es Amor Incondicional y, a causa de su naturaleza de amor incondicional, da libertad a su Hijo para que tome sus propias decisiones. La Herencia del hijo es su naturaleza divina, pues está hecho a imagen y semejanza de su padre que, como ya hemos dicho, es Amor Incondicional. Por lo tanto -como Dios es Amor, autoexistencia y, a su vez, todo y lo único que existe “realmente”- los hijos engendrados por Dios son espíritus santos como el mismo Dios y su herencia, su Espíritu Santo, ni mengua ni se pierde, sino que se queda junto al padre en el mundo celestial real, a la espera de que vuelva realizado el hijo que voluntariamente decidió irse a experimentar y a enfrentarse con aquello que no fue sino un sueño de su mente creadora.
Dicho de otro modo, nuestra herencia, nuestra verdadera naturaleza, nunca la perdemos, sino que se queda a la espera de que “volviendo dentro de sí mismo” despertemos por medio de la inspiración y la sensibilidad, desarrollando una capacidad de amar que sea fiel reflejo de la de nuestro espíritu santo celestial. Para ayudarnos en el proceso de despertar a la realidad espiritual, aparece Jesús como el hermano mayor que viene para recordarnos la verdad que nos hará libres, cuando logremos descifrar la esencia de su mensaje.
Este nuevo nivel de conciencia que Jesús enseña no es exclusivo del cristianismo, por supuesto, porque su mensaje original es fraternal, integrador y no sectario; tiene vocación universal y no excluye a ningún ser humano de la mutua hermandad y del amor de Dios. Por ejemplo, en línea con ese elevado nivel, el místico sufí Ibn el Arabí nos dice así:
“Mi corazón se ha abierto a todas las formas. Es una dehesa para gacelas, un claustro para monjes cristianos, un templo para ídolos, la Caaba del peregrino, las tablas de la Torá y el libro del Corán. Yo practico la religión del Amor. Cualesquiera que sean las direcciones en que avancen sus caravanas, la religión del Amor será mi religión y mi fe”.
La Parábola del Hijo Pródigo
Como la gente lo escuchaba, pasó a contarles una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios iba a manifestarse en cualquier momento. Así que les dijo: «Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos le dijo a su padre: “Papá, dame lo que me toca de la herencia.” Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano; allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia.»
«Cuando ya lo había gastado todo, sobrevino una gran escasez en la región, y él comenzó a pasar necesidad. Así que fue y consiguió empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos.»
«Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. Por fin recapacitó y se dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre! Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros.” Así que emprendió el viaje y se fue a su padre.»
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«Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: “Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo.” Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así que empezaron a hacer fiesta.»
«Mientras tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música del baile. Entonces llamó a uno de los siervos y le preguntó qué pasaba. “Ha llegado tu hermano —le respondió—, y tu papá ha matado el ternero más gordo porque ha recobrado a su hijo sano y salvo.” Indignado, el hermano mayor se negó a entrar. Así que su padre salió a suplicarle que lo hiciera. Pero él le contestó: “¡Fíjate cuántos años te he servido sin desobedecer jamás tus órdenes, y ni un cabrito me has dado para celebrar una fiesta con mis amigos! ¡Pero ahora llega ese hijo tuyo, que ha despilfarrado tu fortuna con prostitutas, y tú mandas matar en su honor el ternero más gordo!”»
«“Hijo mío —le dijo su padre—, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero teníamos que hacer fiesta y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.”»
El campo terapéutico de la descodificación psico-emocional de las enfermedades ha tenido y tiene muchos nombres, a pesar de que, en esencia, todos los encuadres metodológicos parten de un enfoque holístico común. Y algunas de esas metodologías son tan similares que, en la práctica, llegan a ser iguales.
Eso es así, tanto desde las aportaciones a partir de las investigaciones del doctor Hamer en dicho campo como en investigaciones precedentes. Así por ejemplo, con anterioridad al doctor Hamer nos encontramos con la medicina antroposófica de Rudolf Steiner, la medicina psicosomática del doctor Franz Alexander o los diversos escritos del doctor Georg Groddeck.
Paralelamente a los descubrimientos del doctor Hamer, y en la misma línea, tenemos a la metamedicina de Claudia Rainville y posicionamientos en el mismo sentido de diversos personajes como Osho o Louise Hay (autora del libro Usted puede sanar su vida, entre otros).
En la actualidad
es sobre todo a partir de las profundas y metódicas investigaciones del doctor Hamer, y de sus conclusiones, cuando la relación entre emociones y enfermedad ha vuelto a suscitar interés general.
Sin embargo, tanta diversidad de nombres referidos a una misma metodología puede generar confusión, y esa confusión, junto con la desacreditación del conservador mundo académico y la poderosa e interesada industria farmacéutica, puede derivar en un contraproducente escepticismo.
Sabemos que a conceptos como la física cuántica o la epigenética les ha costado ser aceptados científicamente y, aun ahora, a pesar de que sus postulados ya han quedado demostrados, muchos científicos siguen prefiriendo no tener en cuenta sus aportaciones porque desestabilizan los fundamentos de la ciencia newtoniana en los que se sienten más cómodos. Pues bien, imaginemos el caos que hubiera supuesto para su aceptación y evolución el que ambos conceptos fueran conocidos por unos veinte nombres distintos cada uno.
LAS RAZONES DETRÁS DE LA VARIEDAD DE NOMBRES
Así pues, vamos ahora a analizar las prosaicas razones que se esconden detrás de tanta variedad de nombres, para intentar arrojar luz sobre el tema.
Como hemos comentado, el eje troncal del que partió la actual visión de la descodificación psicosomática y emocional fueron las investigaciones del Dr. Ryke Geerd Hamer en los años 80 del siglo XX. A raíz de un hecho especialmente dramático acaecido en su familia, él se da perfecta cuenta de la estrecha relación entre emociones y enfermedad, y decide investigar dicha relación haciéndose preguntas como ¿cuál es el proceso exacto por el que determinada emoción desencadena determinada enfermedad? ¿por qué esa emoción se manifiesta en una parte del cuerpo y no en otra?, etc.
EL doctor Hamer
Tras años de investigación y miles de pacientes estudiados, el por entonces prestigioso médico alemán Ryke Hamer presenta sus conclusiones, siendo el eje central de ellas las llamadas 5 Leyes Biológicas. Dichas conclusiones son rechazadas por el colegio médico alemán, que le insta a retractarse de sus afirmaciones fruto de sus investigaciones. Al no hacerlo, es desposeído de su licencia para ejercer la medicina y, posteriormente, es arrestado y sufre prisión en los diversos países en los que intenta divulgar sus descubrimientos y su metodología, que bautiza con el nombre de Nueva Medicina Germánica. Finalmente, encuentra comprensión y asilo en Noruega, país en el que vive hasta su fallecimiento.
A pesar de la brutal represión contra sus ideas y su persona, muchos profesionales de la salud con mente más abierta (otros médicos, psiquiatras, psicólogos, dentistas, enfermeros…) se interesaron por sus descubrimientos en el ámbito de la psicosomática. De esa manera, un buen número de profesionales se formaron con él, y luego otras personas se formaron a su vez con quienes él había formado. Eso sí, sus discípulos tuvieron la inteligencia de ser más diplomáticos que Hamer al presentar dicha terapia como complementaria de la medicina convencional, evitando así problemas legales aunque no el desprestigio académico frente a sus colegas que, por otra parte, no han tenido ni tienen el más mínimo interés el comprobar la veracidad o no de sus postulados.
Siguiendo la línea trazada por el doctor Hamer, con el paso del tiempo otros terapeutas profundizaron en la investigación de algunos aspectos a los que Hamer no había llegado; así por ejemplo, la influencia de la herencia genealógica en la salud y en carácter de una persona, o el modo de abordar psicológicamente la solución del conflicto emocional, una vez que éste se ha encontrado.
Finalmente, de la suma de todas esas investigaciones, surgieron los fundamentos, consensuados tácitamente, de un nuevo cuerpo metodológico con el que entender y tratar los conflictos psico-emocionales causantes de trastornos físicos y conductuales.
De Christian Flèche a Enric Corbera
Llegados a ese punto evolutivo, el enfermero francés Christian Flèche, discípulo de Hamer, denomina Biodécodage (Biodescodificación, en español) a la citada metodología. Alcanzando dicho nombre popularidad entre sus colegas, que empezaron a utilizarlo de forma genérica.
En España y Latinoamérica, dentro de los profesionales que divulgaron y popularizaron este nuevo campo bajo ese nombre, destaca el carismático psicólogo Enric Corbera.
Sin embargo, cuando el conocimiento de esta terapia iba en aumento y su práctica avanzaba adecuadamente, el señor Flèche decidió reclamar judicialmente su derecho sobre la denominación de “Biodescodificación” y, por lo tanto, únicamente sus alumnos directos estarían autorizados legalmente a utilizar dicha denominación, más allá de su uso en el lenguaje coloquial.
Como al principio los tribunales le dieron la razón, el resto de especialistas tuvieron que dejar de llamar a su terapia por ese nombre y designarle otro. Cosa que hicieron al mismo tiempo que registraban a su vez los nuevos nombres.
A consecuencia de ello, de repente aparecieron una pléyade de nombres que hacían referencia a la misma metodología. Entre esos nombres destacan el de BioNeuroEmoción (Enric Corbera), Biología Total (Claude Sabah), Psicosomática Clínica (Salomon Sellam), Descodificación Biológica (Ángeles Wolder), Neurodescodificación (Pablo Martínez Armesto) y otros.
Joman Romero
Así las cosas, desde la Asociación cultural española Neopercepción, a sugerencia de sus destacados miembros Joman Romero y Joaquín Ferrer, decidimos registrar otro nombre para el mismo campo terapéutico: PSICODESCODIFICACIÓN®.
Joman Romero es maestro en el campo de la descodificación psico-emocional de las enfermedades. Inició su andadura terapéutica a finales de los años 80 del siglo XX, al igual que su compatriota Enric Corbera, dándole a dicha terapia un toque personal al sumarle los conocimientos y recursos multidisciplinares provenientes de la Psicología Transpersonal, al igual que su colega Joaquín Ferrer.
Para ellos, y para la Asociación Neopercepción, la Psicodescodificación tiene un componente añadido de Crecimiento Personal, ya que generalmente la solución adecuada que se busca proviene de una comprensión mejor y más elevada (espiritual) del conflicto que afecta a la persona.
“Dónde quiera que va un pensamiento, un proceso químico lo acompaña» (Dr. Deepack Chopra). Si la solución que buscas no da la paz, no es la solución adecuada… Elige de nuevo.
Finalmente y felizmente
el sentido común se impuso y el nombre inicial con el que se popularizó esta metodología, BIODESCODIFICACIÓN, vuelve a poderse usar cotidianamente sin impedimentos legales.
Tanto los ancestrales conocimientos metafísicos como la moderna Psicología Transpersonal, pasando por el budismo, nos hablan de que hay siete planos o niveles de existencia. Y la comprensión e integración de esa “profunda realidad” nos da una perspectiva nueva de la existencia y tiene un poder transformador del Ser, que deja de identificarse con las creencias y apegos del ego para orientarse hacia su amorosa esencia espiritual.
En esa línea, en las enseñanzas del inspirado libro Un Curso De Milagros también está implícita la existencia de esos siete niveles. Es más, de forma muy sabia y progresiva nos va explicando cómo han surgido dichos planos y cómo corregir (expiar) los errores de percepción que nos anclan en el nivel más bajo, el del sufrimiento.
Como se dice en el libro: UCDM “sirve para eliminar todo aquello que te impide ver la luz”.
Por cierto, las conclusiones de la moderna física cuántica son coherentes con dichas afirmaciones metafísicas, así como las cada vez más numerosas investigaciones sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM).
7 planos de existencia
Entrando ya a describir dichos niveles, hay que empezar diciendo que los únicos niveles reales son el 1 y el 2 porque son la Autoexistencia y su Manifestación o cualidades. Para comprenderlo mejor, comparamos los niveles con el color blanco (Autoexistencia) y el Arco Iris (aquellas Cualidades también autoexistentes integradas dentro del blanco).
El tercer nivel ya es un pensamiento: “¿Cómo sería ser de otro tono?” Por lo tanto, es un nivel ilusorio, puesto que la única medida de la auténtica realidad es si algo no tiene causa porque tiene autoexistencia (como el Amor Incondicional) o, por el contrario, es el efecto de una causa que, a su vez tiene otra causa y así indefinidamente.
Dicho de otro modo, solo tiene autoexistencia el Amor (el color blanco).
Manifestación: Colores del arco iris = Hijo y Espíritu Santo.
Autoconciencia: “¿Cómo sería ser de otro tono?” = Pensamiento.
Experiencia: Probar las diversas opciones = Alma (dueño de la idea).
Mente: Pintor = Energía mental.
Emociones: Pintura = Energía emocional.
Materia: Lienzo = Cuerpo.
OBJETIVO DEL ALMA: Conseguir la mejor versión de esa idea, de forma que refleje perfectamente la Luz de Dios y, de esa manera, retorne a su condición (que nunca ha perdido en realidad) de Espíritu Santo.
Tal como postula el libro UN CURSO DE MILAGROS
Solo lo que Dios creó es real.
El Espíritu del Amor es lo único que tiene Autoexistencia.
El espíritu está eternamente en estado de gracia.
Tu realidad es únicamente espíritu.
Por lo tanto, estás eternamente en estado de gracia.
Nada real puede ser amenazado.Nada irreal existe.En esto radica la paz de Dios.
UCDM: RESUMEN DE SUS ENSEÑANZAS
Solo el mundo espiritual es real. El Amor es real. Solo lo real tiene poder. El Amor siempre produce expansión de su naturaleza y quiere expresar su grandeza y su gozo a través de lo amado.
El Amor da vida eterna (atemporal) y libertad de elección a sus hijos creados. Lo único que el amor no puede conceder a sus hijos es la petición de ser especiales, pues todos son amados por igual y están fraternalmente unidos en la mente de Dios.
Todos aquellos que libremente desearon ser especiales, al no conseguirlo, fueron sintiéndose separados de la mente amorosa de Dios y acabaron generando la vibración que dio origen al mundo material de la ilusión.
Al desconectarnos de nuestra naturaleza espiritual, la fuimos olvidando y, como consecuencia, sentimos nuestra fragilidad, creímos en nuestra mortalidad y nos llenamos de miedos.
Al sentirnos separados, nos sentimos solos y desamparados y, para combatir el infundado miedo existencial a la pérdida de nuestra identidad, nuestra mente creó una personalidad centrada en la afirmación enfermiza de sí misma, y en su supervivencia (el ego).
El mundo de la ilusión también es coherente, aunque falso.
El ego (generado por el pecado original de la decisión voluntaria de mantener el pensamiento en la separación) en su demente concepción del mundo, necesariamente siente insatisfacción, ansiedad y vacío -ya que nada puede llenarle- e intenta alimentarse de la importancia personal en su relación con los demás, de la comparación, la competitividad y la agresividad hacia el otro, el mundo exterior y, sobre todo, hacia sí mismo.
“La salvación es el recordatorio de que este mundo no es tu hogar. No se te imponen sus leyes, ni sus valores son los tuyos. Nada de lo que veas en él se encuentra realmente ahí”.
Cuando experimentas alguna enfermedad, estás creyendo que el cuerpo es un fin. Cuando crees que el cuerpo es un fin, crees que él tiene existencia por sí mismo. Y así crees que tu cuerpo puede enfermarse, de alguna forma, independiente de ti. Y así crees que tú, un ser aislado y separado, puedes ser víctima de tu cuerpo. Mientras que sin la creencia en la separación, eso no puede ser así.
Todo placer real procede de hacer la Voluntad de Dios. Esto es así porque no hacer Su Voluntad es una negación de tu Ser. Criatura de Dios, fuiste creado para crear lo bueno, lo hermoso y lo santo. No te olvides de eso. El mejor uso que puedes hacer del cuerpo es utilizarlo para que te ayude a ampliar tu percepción, de forma que puedas alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo.
Tienes que cambiar de mentalidad, no de comportamiento
y eso es cuestión de que estés dispuesto a hacerlo… Hacer la Voluntad de Dios no produce ninguna tensión una vez que reconoces que Su Voluntad es también la tuya.
Nadie repudia lo que considera parte de sí mismo. La manera en que reaccionas ante tu ego es similar a como Dios reacciona ante Sus creaciones: con amor, con protección y con caridad. No es cuestión, por lo tanto, de cómo reaccionas ante el ego, sino de lo que crees ser. La creencia de que hay otra forma de percibir es la idea más sublime de que es capaz el pensamiento del ego. Ello se debe a que dicha idea reconoce, aunque sea mínimamente, que el ego no es el Ser.
“El Espíritu Santo no quiere que entiendas los conflictos del ego, quiere que te des cuenta de que no tienen sentido. El amor es lo único que se puede entender, ya que sólo el amor es real, y, por lo tanto, sólo el amor tiene sentido”.
Cuando te encuentras con alguien, recuerda que se trata de un encuentro santo. Tal como lo consideres a él, así te considerarás a ti mismo. Tal como lo trates, así te tratarás a ti mismo. Cada vez que dos Hijos de Dios se encuentran, se les proporciona una nueva oportunidad para salvarse. No dejes de darle la salvación a nadie, para que así la puedas recibir tú.
La luz no ataca a la oscuridad sino que la desvanece con su fulgor
El pecado es una «percepción desprovista de amor». La manera de escaparse del temor es haciendo que la mente adopte una actitud receptiva al amor. El amor expulsa el miedo de la misma manera que la luz expulsa la oscuridad. El pasaje del miedo al amor es un milagro. No es que organice las cosas en el plano terrestre; se dirige a la auténtica fuente de nuestros problemas, que está siempre en el nivel de la conciencia.
Cualquier intento que hagas por corregir a un hermano significa que crees que puedes corregir, y eso no es otra cosa que la arrogancia del ego. La corrección le corresponde a Dios, Quien no conoce la arrogancia.
El ego está tratando de enseñarte cómo ganar el mundo y perder tu alma. El Espíritu Santo te enseña que no puedes perder tu alma y que no hay nada que ganar en el mundo, pues, de por sí, no da nada.
El Espíritu Santo es tu fortaleza porque sólo te conoce como espíritu. Él es perfectamente consciente de que no te conoces a ti mismo y perfectamente consciente de cómo enseñarte a recordar lo que eres. Tú decidiste olvidar a tu Padre, pero eso no es realmente lo que quieres hacer, y, por lo tanto, puedes decidir de otra manera… Tú no deseas el mundo. Lo único de valor en él son aquellos aspectos que contemplas con amor.
Cuando hayas aceptado tu misión de extender paz hallarás paz, pues al manifestarla la verás. He oído tu llamada y la he contestado, pero no has querido verme ni oír la respuesta que buscabas. Ello se debe a que eso no es todavía lo único que deseas. Sin embargo, a medida que yo me haga más real para ti, te darás cuenta de que, en efecto, eso es lo único que deseas.
El mundo que ves es el sistema ilusorio de aquellos a quienes la culpabilidad ha enloquecido… Si éste fuese el mundo real, Dios sería ciertamente cruel. Pues ningún Padre podría someter a Sus hijos a eso como pago por la salvación y al mismo tiempo ser amoroso.
Tienes más miedo de Dios que del ego, y el amor no puede entrar donde no se le da la bienvenida. Pero el odio sí que puede, pues entra por su propia voluntad sin que le importe la tuya.
Las relaciones especiales
Si amas de manera distinta de cómo ama Dios, Quien no sabe lo que es el amor especial, ¿cómo vas a poder entender lo que es el amor? Creer que las relaciones especiales, con un amor especial, pueden ofrecerte la salvación, es creer que la separación es la salvación.
El amor especial es sólo un escape de la muerte que se busca desesperadamente, pero no en la paz en la que el amor santo gustosamente vendría hasta ellos quedamente.
El Espíritu Santo sabe que nadie es especial. Mas Él percibe también que has entablado relaciones especiales, que Él desea purificar y no dejar que destruyas… De esa manera, toda relación que mantengas puede transformarse en una relación santa.
La relación santa es un logro educativo extraordinario. La relación santa es en todos sus aspectos -comienzo, desarrollo y consumación- lo opuesto a la relación no santa. Consuélate con esto: la única fase que es difícil es el comienzo. Pues en esa etapa, el objetivo de la relación cambia de súbito a exactamente lo opuesto de lo que era antes. Éste es el primer resultado que se obtiene cuando se ofrece la relación al Espíritu Santo, a fin de que Él se valga de ella para Sus fines.
El Espíritu Santo acepta tus sueños y los emplea en beneficio de tu despertar. Tú te habrías valido de ellos para seguir durmiendo. El primer cambio que tiene que producirse antes de que los sueños desaparezcan, es que tus sueños de miedo se conviertan en sueños felices. Eso es lo que el Espíritu Santo hace en la relación especial. No la destruye ni te priva de ella. Pero sí la usa de manera diferente, a fin de ayudarte a que Su propósito se vuelva real para ti. Seguirás teniendo una relación especial, pero no será una fuente de dolor o de culpabilidad, sino de dicha y liberación. No será sólo para ti, pues en eso reside su infortunio. De la misma manera en que su falta de santidad la mantiene como algo aparte, su estado de santidad la convierte en una ofrenda para todo el mundo.
Tú que eres ahora el portador de la salvación, tienes la función de llevar la luz a la oscuridad. La oscuridad en ti se llevó ante la luz. Lleva esa luz ahora a la oscuridad, desde el instante santo a donde llevaste tu oscuridad. Nos completamos cuando deseamos completar.
El Hijo de Dios no necesita ser perdonado, sino despertado
En sus sueños se ha traicionado a sí mismo, a sus hermanos y a su Dios. Mas lo que tiene lugar en sueños no tiene lugar realmente. Es imposible convencer al que sueña de que esto es así, pues los sueños son lo que son debido a la ilusión de que son reales. Sólo al despertar se libera uno completamente de ellos, pues sólo entonces resulta perfectamente evidente el hecho de que no afectaron en modo alguno la realidad y de que no la han cambiado.
Todo pensamiento amoroso es verdadero. Todo lo demás es una petición de ayuda y de curación, sea cual sea la forma que adopte.
O bien ves la carne o bien reconoces el espíritu. En esto no hay términos medios. Si uno de ellos es real, el otro no puede sino ser falso, pues lo que es real niega a su opuesto. Lo que decides al respecto determina todo lo que ves y crees real, así como todo lo que consideras que es verdad. De esta elección depende todo tu mundo, pues mediante ella estableces en tu propio sistema de creencias lo que eres: carne o espíritu. Si eliges ser carne jamás podrás escaparte del cuerpo al verlo como tu realidad, pues tu decisión reflejará que eso es lo que quieres. Pero si eliges el espíritu, el Cielo mismo se inclinará para tocar tus ojos y bendecir tu santa visión a fin de que no veas más el mundo de la carne, salvo para sanar, consolar y bendecir.
La salvación es un deshacer… La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección. Tu mundo es lo que la salvación habrá de deshacer, permitiéndote así ver otro que tus ojos jamás habrían podido encontrar. Cómo va a lograrse esto no es algo que deba preocuparte. No comprendes cómo apareció ante ti lo que ves, pues si lo comprendieses, desaparecería.
Alegrémonos de que ves aquello que crees, y de que se te haya concedido poder cambiar tus creencias. El cuerpo simplemente te seguirá. Jamás te puede conducir a donde tú no quieres ir.
Elige de nuevo si quieres ocupar el lugar que te corresponde entre los salvadores del mundo, o si prefieres quedarte en el infierno y mantener a tus hermanos allí.
Aprende, pues, el feliz hábito de responder a toda tentación de percibirte a ti mismo débil y afligido con estas palabras: Soy tal como Dios me creó. Su Hijo no puede sufrir. Y yo soy Su Hijo.
EL PERDÓN
Solo existe un juicio: ”el Hijo de Dios es inocente y el pecado no existe”. Formar juicios no es muestra de sabiduría; la renuncia a todo juicio lo es.
El pecado no es más que un error que necesita corrección, NO algo perverso que merece castigo.
El perdón nos hace entender:
Que el mundo que vemos, es solo el reflejo de nuestro mundo interno.
Que lo que proyectamos es lo que percibimos.
Que hacemos reales nuestros pensamientos.
Que la percepción justifica nuestros propios errores.
– Tenemos que aprender a perdonar, no para ser buenos o caritativos sino porque lo que vemos no es real, es algo que no está ahí.
– El perdón es estar en paz, aceptar, no sentir culpa, no tener miedo, es sentirse bien con uno mismo y con todo.
– A medida que vemos que nuestros errores son de percepción, aprendemos a perdonarnos.
– El perdón acorta el camino de vuelta a casa.
– Entenderemos verdaderamente lo que es el perdón, cuando comprendamos que no hay nada que perdonar. Perdonar es «pasar por alto» y mirar más allá del error.
El juicio final
Recuerda que tú no te creaste a ti mismo. Puesto que la capacidad de crear reside en la mente, todo lo que creas es necesariamente una cuestión de voluntad. De ello se desprende también que lo que haces por tu cuenta es real para ti, mas no lo es en la Mente de Dios. Esta distinción básica conduce directamente al verdadero significado del Juicio Final.
El Juicio Final es la última curación, en vez de un reparto de castigos, por mucho que pienses que los castigos son merecidos. El castigo es un concepto completamente opuesto a la mentalidad recta, y el objetivo del juicio Final es restituirte tu mentalidad recta. Se podría decir que el juicio Final es un proceso de correcta evaluación… Comprende separar lo falso de lo verdadero. Éste es un proceso de separación en el sentido constructivo de la palabra, y refleja el verdadero significado del Apocalipsis. Al final cada cual contemplará sus propias creaciones y elegirá conservar sólo lo bueno… Al mismo tiempo, la mente repudiará inevitablemente sus creaciones falsas que, en ausencia de la creencia que las originó, dejarán de existir.
El Juicio Final es el final de Juicio. El único propósito del tiempo es «darte tiempo» para alcanzar ese juicio, el cual no es otra cosa que el juicio perfecto con respecto a tus propias creaciones perfectas.”
Poema: EL SECRETO DE UN CURSO DE MILAGROS
Como en el cálido vientre de una madre,
desde el inconsciente, amoroso y feliz estado en el que existo
quise tomar consciencia de mí mismo.
Decidí con la mente hacer burbujas,
enamorarme de las hadas y aliarme con las brujas,
saborear ideas inconfesables o entrar en trances transcendentales.
Así mi mente, como al ajedrez jugando,
dio pie a la causa y el efecto
y, entrando en un ilusorio laberinto,
desde el inmutable instante santo
se generó el tiempo y el espacio.
Un anhelo se despertó en mi sueño
que no podía serme concedido:
quería sentirme más amado
que el resto de mis hermanos.
Como un niño airado, me alejé enfadado
y me puse a jugar con los dones heredados.
Desde la nueva realidad dual e imaginaria en la que estaba,
con el entusiasmo de un adolescente,
me puse a experimentar con el poder de los deseos de mi mente.
Hasta que, en un momento dado,
absorto por completo en el mundo irreal que fui creando,
me identifiqué con las formas y sus sombras
mientras la esencia de quien era se fue olvidando.
Sentí vacío entonces, creí en la muerte y vino el miedo.
Con gran desgarro, la noche oscura del alma había llegado.
Me sentí solo, separado, indefenso y desamparado.
Culpables pensamientos ocuparon el vacío producido
porque, autocastigado, de mi espíritu santo me había desconectado
y, en mi nueva ignorancia espiritual, pensaba que lo había contaminado.
Buscando refugio a tanto miedo, nació el ego
quien, con lógica errada y alocada,
busca seguridad y supervivencia
en todo lo que no tiene permanencia.
Y al insistir en lo imposible surge un fuego
que nos enferma de insatisfacción y desasosiego.
Decimos que Dios es Amor y, al mismo tiempo,
el creador y señor de la muerte y el infierno.
Y, desde esa visión incoherente y limitada,
el alma busca el cielo pero el ego teme su llegada
y se aferra a dogmas, deseos y autoengaños
que le permitan mantener su ilusoria identidad a salvo.
Cada hermano eres tú mismo
explorando un sinfín de posibilidades,
como en un juego de espejos y espejismos.
Puesto que venimos del Uno, estamos unidos
y, cuando condenas a alguien,
reafirmas tu culpabilidad ante ti mismo
y sigues atrapado en la rueda del destino.
Como el niño que llora al creerse abandonado,
así el gozo de lo que somos se transforma en pesadilla
y, la personalidad que desde ese llanto hemos forjado,
ahora se niega a darle la bienvenida
al reconocimiento de su propia maravilla.
Llegar a entender que la vida material es sueño
no nos libra de los brazos de Morfeo;
como mucho, mejora la calidad del juego.
El hijo pródigo solo puede regresar al Hogar, despierto:
Viviendo sin juzgar y buscando la paz de la vacuidad preñada
-el Silencio Creativo que el ego ignorante teme
por confundir la Fuente de Todo con la nada-.
La ilusión material y la duda, la verdad no las trasciende
mientras se escuche más a lo que se cree que a lo que la conciencia siente.
Joaquín Ferrer
El proceso de descodificación emocional que hemos explicado en la primera parte de este Artículo, dedicada a los coches, y en el artículo anterior que hablada de La casa y sus objetos, todo ello es aplicable también a las mascotas, con algunos matices añadidos al tratarse de seres vivos en lugar de objetos.
Estudios científicos (Universidad de Lincoln, Universidad de Nottingham Trent, etc.) han confirmado que las mascotas sienten emociones y tienen efectos benéficos sobre sus dueños y viceversa, también las mascotas pueden recibir beneficios o estrés y ansiedad que los pueden enfermar (por cierto, algo que cualquier persona con sentido común y un mínimo de sensibilidad ya sabía).
Antes de empezar a descodificar las enfermedades de las mascotas, conviene tener claro que hay otras razones por la que los animales pueden enfermarse. Los animales tienen también sus propios códigos biológicos que, al interactuar con un entorno no adaptado a su psicología, pueden generar extraños comportamientos o enfermedades. La psicología del gato es diferente a la del perro, por ejemplo, y, dentro de estos, el temperamento de una raza es diferente de la otra. Si vives en un piso, no es lo mismo tener un caniche que un pastor alemán.
ÓRGANO EXTERNO DE SOMATIZACIÓN
Debido a esa empatía de los animales con sus dueños, es común tener en consulta a mascotas con cáncer o hipotiroidismo y ver que “casualmente” su dueño sufre de la misma enfermedad.
Que un animal tenga el mismo padecimiento físico o mental de su cuidador está relacionado con algo llamado ‘órgano externo de somatización’, es decir, la parte del cuerpo que absorbe como una esponja las emociones negativas o positivas de la familia y las somatiza.
El Dr. José Tomás Zeberio, creador de la antropología energética, explica cómo se afecta el «órgano externo de somatización». En primer lugar, existen ondas positivas y negativas que provienen de los pensamientos y palabras emitidas diariamente por los seres humanos. Éstas permanecen suspendidas en el ambiente y, aunque no se pueden ver, sí se sienten; por eso, muchas veces algunos lugares nos producen incomodidad o rechazo, y decimos que tienen ‘mala vibra’ porque están cargados con esas partículas.
Conexión emocional
La mayoría de los perros y gatos forman una conexión emocional fuerte con las personas de las que dependen para comer, de las depende su refugio y su afecto. Es por eso que de inmediato se sintonizan con nuestras señales emocionales.
Por ejemplo, si emites algún nivel de miedo, pueden interpretar que hay algo a que temerle, pero no saben a qué. Podemos asociarlo a cuando éramos pequeños y sabíamos que nuestros padres estaban molestos. No sabíamos por qué, pero por si acaso, andábamos con mucho cuidado.
Las discusiones frecuentes son especialmente estresantes para los animales, quienes podrían reaccionar demostrando irritabilidad o miedo.
Por lo tanto, las tensiones emocionales pueden desencadenar problemas de comportamiento, como pueden ser el aumento en agresividad, destrucción o inquietud extrema. También podrían impactar en el sistema nervioso y contribuir a agravar condiciones ya presentes como irritación de la piel, oídos, vejiga y otros.
Muchas veces, la ansiedad que le transmitimos a nuestras mascotas viene por la misma preocupación que tenemos sobre su salud, por ejemplo, cuando observamos que algo no está bien, ya sea un cambio en comportamiento o un síntoma físico. Esta situación es muy común cuando sale un tumor o cáncer, nos sentimos bajo gran presión queriendo remover de inmediato las masas, como si cada minuto fuera crítico.
Por eso es importante mantener la calma, ser pacientes y consistentes con el tratamiento escogido. En la medicina natural se cree que antes del mejoramiento viene una crisis o epicrisis, por lo que aun si pensamos que no está funcionando, se debe darle una oportunidad.
La mascota es el síntoma de su entorno
Otro factor añadido en la descodificación de las mascotas es la influencia en ellas del concepto llamado Proyecto Sentido en biodescodificación, pues la mascota suele ser como un niño pequeño para el amo y su familia.
Para nuestro inconsciente, un hijo real o un hijo simbólico son iguales, son lo mismo. Algunos tienen un trabajo, una empresa, un sobrino, un amigo, un auto, algo que quieren simbólicamente como un hijo, así también son las mascotas para muchas personas: son hijos simbólicos y ocupan un lugar muy importante en su corazón y en el sistema familiar y social.
Los hijos reales, hasta los 7 años están como esponjas absorbiendo todas las experiencias vividas en su sistema de crecimiento como mandatos de seguridad y cómo se pertenece al sistema familiar. Se dice que la mascota es el síntoma, así como los niños son el síntoma del entorno donde habitan con estos códigos y reflejan en su salud los conflictos familiares.
En psicodescodificación, los hijos menores de edad no se trabajan directamente sino que se trabaja con los padres, así es también con los hijos simbólicos (incluidas las mascotas): se trabaja con sus cuidadores o amos. Los hijos reales o simbólicos son el síntoma y los adultos son la raíz o la fuente del conflicto, al sanar éstos los hijos sanan también.
Por ello, sus enfermedades nos dan claves para identificar qué conflictos estamos viviendo nosotros porque, al igual que los niños en el Proyecto Sentido, nuestros animales de compañía somatizan los síntomas y enfermedades que corresponden a nuestras actividades conflictivas.
El perro se comporta como su amo
y esto no es casualidad. También llama la atención que existen personas que han tenido varios perros a lo largo de su vida y todos han sufrido de la misma enfermedad. Se han reportado casos en los cuales los animales se rascan o vomitan cuando en casa hay peleas entre sus dueños, o casos de riñas entre gatos cuando sus dueños discuten.
Cuando el ambiente está muy cargado de emociones negativas, algún integrante se convierte en una «válvula de escape» y viene la enfermedad o el síntoma (diarrea, vómito, entre otros), muchas veces sin una explicación médica (bacteria, virus).
La opinión de los expertos
Según Turid Rugaas, entrenadora noruega de perros, considerada una gurú en el área: «casi 99% de los desórdenes emocionales de los perros se deben a fallas de las personas que han formado parte de su socialización (los primeros cuatro meses de vida son determinantes) y del ambiente en el que se desenvuelven».
Por su parte, el biólogo conductual y psicólogo animal Dennis Turner, director del Instituto de Etología aplicada y Psicología animal de Suiza, afirma que nuestros perros y gatos mascotas pueden sufrir de fobias y otros desórdenes de ansiedad, como la que provoca la separación, y se pueden manifestar con síntomas muy similares a los que experimentan las personas cuando están deprimidas. También pueden desarrollar desordenes compulsivos y neurosis.
También existen otros casos. Así, los individuos cuyo excesivo apego a los animales les acarrea consecuencias negativas para ellos mismos o para sus seres queridos sufren un trastorno enfermizo que se conoce como petofilia. Son personas a las que les gusta permanecer solas con sus mascotas, porque lo disfrutan y viven empeñadas en cuidar de animales. Más que humanidad, lo que se esconde detrás de ese comportamiento extremo es una obcecación adictiva.
El periodista norteamericano Jon Katz, uno de los expertos que más ha escrito sobre este comportamiento, lo define así: “Nos hallamos ante un caso de petofilia si el afectado solo siente satisfacción cuando tiene contacto con seres irracionales y se aísla de su entorno, si limita completamente su forma de vivir o si el individuo enganchado a este vínculo anómalo quiere desligarse de él pero se siente incapaz de hacerlo”.
Ejemplos de descodificación animal
– Una persona me dice que su “niño de 4 patas” (literalmente) tiene pancreatitis. Si miramos los conflictos del páncreas en el diccionario de biodescodificación, nos dice, entre otras cosas: “son conflictos del pasado atascados en el presente y aún sin resolver, sin perdonar, sin soltar… Son conflictos indigestos de ignominia, historias de herencias y porquerías familiares que aún no has aprendido a ver desde otra perspectiva y trascenderlos totalmente”… Y esa persona se echa a llorar porque es eso exactamente lo que le está pasando y así es también como ella se siente.
– Si bien hay virus y bacterias que pueden afectar a los animales en el medio ambiente, lo cierto es que una imposibilidad para hacer frente a algo o a alguien por parte del dueño, puede hacer bajar las defensas de la mascota y enfermarla.
– Un perro que vomita, es el resultado de algo que su dueño no digirió emocionalmente.
– Si un perro o gato presentan cáncer, es por un conflicto emocionalmente muy fuerte de su dueño.
– ¿Es un perro que ladra por todo? ¿A quién le ladras en tu vida…?
– ¿Es un gatito miedoso? ¿A quién le tienes miedo tú….?
La solución
Como ya hemos dicho, trabajar con la biodescodificación de las emociones de las personas del entorno de la mascota puede ayudar rápidamente en su recuperación física y emocional.
Y también, según afirma Laurel Braitman, autora de «Animal Madness» (Locura animal), el apoyo, el cariño, la paciencia y el tiempo que las familias les brinden a las mascotas con desordenes emocionales puede convertir cualquier trauma pasado en una experiencia positiva para ambos.
En el anterior artículo sobre La psicodescodificación de la casa y los objetos, explicamos sucintamente las razones por las que, en el campo de la descodificación psico-emocional, partimos del paradigma de que nada ocurre por azar (no hay casualidades) y, al mismo tiempo, afirmamos que todo lo que nos rodea es un reflejo (espejo) de lo que ocurre en nuestro mundo interior.
Siguiendo en esa línea, vamos a analizar ahora el Coche y las Mascotas.
EL COCHE
El coche se convierte en una parte de nosotros mismos, hasta el punto que solemos referirnos a lo que le ocurre en primera persona: “he pinchado”, cuando nos referimos a las ruedas; “se me han roto los manguitos”, cuando hablamos de los circuitos de refrigeración del coche, etc.
De esa forma, al identificar el coche como una propiedad y una extensión de nosotros mismos, lo convertimos en depositario del reflejo de nuestro inconsciente. “Lo que se estropea en tu coche es algo que te pasa en tu vida y no ves”.
Por todo ello, se dice que las distintas partes del coche reflejan o simbolizan las partes de nuestro cuerpo.
En consecuencia, se nos hace posible y necesaria la desprogramación de los accidentes que sufrimos con nuestro coche, por varias razones:
1. Escuchar el mensaje que la vida nos envía por medio de estas señales.
2. Anticiparnos al “dolor” llamado avería, que nuestro coche ha soportado por nosotros (y también al dolor de nuestra cartera al tener que pagar la cuenta del mecánico), antes de que llegue a nuestro cuerpo físico-emocional transformado en algún malestar o enfermedad.
Sin embargo, no hemos de olvidar que el coche, al igual que el cuerpo humano, está sujeto a un proceso natural de desgaste biomecánico que hay que saber diferenciar de los aspectos que sí se pueden descodificar.
Utilidad
Todo ello nos puede resultar de tremenda utilidad a la hora de entender los accidentes de tráfico que suframos. Un accidente de tráfico es, por definición, un impacto vivido de forma inconsciente en esa capa protectora que es nuestro vehículo, es una señal de lo que nos ocurre, un mensaje de la vida hacia nuestra persona, y aunque, al igual que ocurre con las fracturas, en muchas de las ocasiones este sucede en fase de reparación del conflicto y es, por lo tanto, la solución de nuestro inconsciente a nuestro problema, también es cierto que es una solución en muchos casos desesperada y temporal, un parche en nuestra vida y no siempre permanente, ni adecuado.
¿Qué debemos hacer entonces? Pues bien sencillo, encontrarle el sentido inconsciente, tomar conciencia de qué nos está diciendo esta vivencia que ha asumido nuestro vehículo, y realizar los cambios adecuados en nuestra vida para que esta problemática deje de acudir a nosotros, pues de lo contrario la siguiente vez puede que nuestro “cuerpo coche” no esté disponible para asumir este impacto y seamos nosotros quienes lo suframos.
Cómo saber cuál es el problema
– Tomemos el ejemplo de una persona que acude refiriendo que reiteradamente se le han pinchado las ruedas de su vehículo. En este caso, lo primero que todos le diríamos es ¿dónde aparcas?, deja de aparcar ahí, pero no es eso lo que vamos a preguntarle. Le preguntamos ¿cuándo ocurre esto? y que vaya con su imaginación, con su recuerdo a ese día. Siempre debemos buscar el momento en el que apareció el síntoma, justo unos momentos antes de esta situación.
Nos explica que acaba de llegar de comer en casa de sus padres y está aparcando en el trabajo. Es en este instante cuando le pregunto qué le ha pasado durante la comida con su madre, ya que, como vamos a ver, una de las simbologías con las ruedas es la madre. Entonces la persona recuerda que su madre ha estado contándole, durante la comida, lo harta que está de papá y que se quiere divorciar. Nuestra paciente nos refiere que esto le ha sentado fatal y revive un instante en el que le gustaría pinchar a mamá con el cuchillo, pero claro eso no lo hace porque somos buenos hijos y se traga este deseo, esta emoción.
Aquí entra nuestro coche y decidimos pinchar a nuestra madre en el coche, en las ruedas. Curiosamente esto que lo cuenta como algo anecdótico deja de ocurrirle una vez que toma conciencia de este deseo.
– Otro caso, muy diferente al anterior y muy atípico, es el de una chica que acababa de estrenar su coche nuevo cuando tuvo un accidente (junto con su novio) del que ambos salieron ilesos pero el coche fue declarado siniestro total.
El novio estaba ilusionado en tener pronto un coche propio. En esa situación, la madre de ella le regala a su hija por sorpresa el coche nuevo. Él, aunque aparentemente se alegra pero ella, lo cierto, según ella detecta, es que le dio mucha rabia que ella pudiera tener un coche antes que él. Digamos que esa mala onda le echó mal de ojo al coche.
En resumen, siempre buscaremos la intención positiva de lo que nos ocurra. Este paso inicial es muy importante, pues nos da poder de responsabilidad y dejamos de ser víctimas. Y a partir de ahí, seguiremos el mismo protocolo de preguntas que aplicaríamos en la descodificación de los síntomas corporales, empezando por la pregunta “¿para qué me pasa esto que me pasa?”
PARTES DEL COCHE Y SU SIGNIFICADO EMOCIONAL
Accidentes (significado emocional): Relación entre las partes del coche rotas o averiadas y nuestro cuerpo:
Aceite: Vitaminas y minerales. Cuando el coche tiene problemas de pérdidas de aceite, hay que buscar qué carencia de vitaminas o/y minerales tiene la persona en ese momento, y el mensaje que, desde la biología, esa carencia le está indicando.
Acelerador (y turbo): “Vas demasiado rápido por la vida”. Sería un primer aviso para disminuir la autoexigencia.
Agua para el limpiaparabrisas: Lágrimas (suelen ser personas que tienen dificultades para permitirse llorar o bien que pasan por etapas en las que no tienen permiso para expresar sus lágrimas y su dolor con libertad).
Aire acondicionado: Necesidad de contacto, cercanía, relaciones frías.
Alarma (peligro y emergencia): Aviso de un dolor, una enfermedad. Es una señal de alerta (requiere un chequeo físico-emocional inmediato).
Amortiguadores: Inflexibilidad en adaptarnos, sometimiento (rodillas) y dificultad para tomar decisiones (cartílagos y tobillos). Hay que buscar el inicio de la emoción y consultar el diccionario de biodescodificación en relación a las rodillas, cartílagos o tobillos para tomar conciencia del conflicto.
Batería
Energía vital (persona que está viviendo una etapa de gran exigencia y se siente cansada y sin fuerza personal). Ver si está manteniendo una relación que le absorbe.
Bomba del combustible: Es la encargada de hacer que el sistema de inyección reciba de manera constante el combustible. Es el equivalente al corazón en el ser humano, ya que gracias a su bombeo circula la sangre por todo el cuerpo.
Todo conflicto relacionado con la casa, el hogar y la familia está afectando al corazón. También tiene el simbolismo de Amor y Alegría. Además, al corazón le afecta sobre manera el “sobre esfuerzo”. Tener que aparentar. Tener que esforzarse en aparentar lo que no se es. Entonces, habría que preguntarse ¿qué está cansando al corazón?
Cables de acero: Desvalorización en el momento presente. Tendones.
Calefacción: Exceso de contacto, contacto no deseado. Falta de calor familiar (madre).
Catalizador: No expresar el enojo por alguna guarrada, situación injusta (= colon).
Chapa: Conflictos de protección, exceso o falta de contacto, imagen (= piel).
Chasis: Desvalorización profunda (= huesos).
Circuito de aceite (y cojinete): Roces, enfrentamientos, dureza en la relación (= cartílagos).
Circuito de agua (manguitos, etc.): Conflictos con la madre, con la liquidez (= dinero). Problemas emocionales y emociones no expresadas.
Circuito eléctrico: Estrés, ansiedad, etc. (= sistema nervioso). También alguna relación que está echando chispas.
Claxon: Temor, imposibilidad de expresarte como deseas (=laringe).
Dirección: Gran incertidumbre que paraliza. ¿Qué camino escoger?
Electricidad estática del coche: No soy capaz de desactivar, controlar o variar mi sistema nervioso (descarga).
Embrague: Resistencia a realizar un cambio. La capacidad para cambiar los ritmos de la vida. “No tengo poder para llevar mi propio ritmo”.
Faros
Delantero: Conflictos de visión. Te niegas a ver algo o a alguien. Sientes que vas a tientas por la vida (= ojos).
Trasero: Sentirse observado, controlado. Sería algo así como querer despistar al enemigo.
Filtro del combustible: Mucha suciedad emocional en algún aspecto de nuestra vida.
Freno: Conflicto de retención. Deseo de salir o huir de alguna situación pero no se hace.
Gases del tubo de escape: “No suelto la porquería que he tenido que tragarme y contener”. En algún momento hemos decidido no responder a una provocación o callarnos y tirar para adelante.
Gasolina: Por una parte, es el símil de los hidratos de carbono y las grasas, y guarda relación con sentirse sin fuerzas para seguir avanzando, tirar la toalla… quizás hay alguna situación que nos supera. Por otra parte, la gasolina es el oro líquido, por lo que hay que considerar cualquier tema económico.
GPS: Guía interior, yo superior. Te encuentras totalmente perdido, sin rumbo.
Intermitentes: Dirección equivocada (= tobillos). Vas donde no quieres o no vas donde quieres.
Limpiaparabrisas: Distorsión de la realidad. Conflicto similar al que da origen al astigmatismo.
Limpiaparabrisas (agua): Lágrimas no derramadas. Reprimir una tristeza profunda.
Luna delantera: Sentirse expuesto a alguna persona o situación, o también sueños (proyectos) rotos.
Luna trasera: Depresión, sentir que el pasado se rompe en pedazos.
El Motor
Conflictos relacionados con el territorio, real o simbólico (= corazón). Llevar el motor con demasiadas revoluciones: Estrés.
Marchas: ritmo del corazón; conflictos de ritmo de vida.
El maletero Nos puede hablar de la carga o la “mochila que todos llevamos”. La dificultad para cerrarlo se refiere al deseo de quitarnos ese peso ya.
Matrícula del coche: Identidad.
Panel de indicaciones y niveles: Instintos y sensaciones que no escuchamos. Desconexión con tu cuerpo y con tu alma.
Parabrisas: Nos protege del exterior, de los factores del clima y de impactos de objetos o personas. Las preguntas que habría que hacerse serían: ¿Qué protección necesito romper para relacionarte con mi entorno? ¿Qué pasaría si saliera de mi zona de confort cotidiano?
Cristal delantero sucio: Conflicto de voy a ciegas, o no quiero ver.
Parachoques: Incapacidad de parar los golpes (familia, pareja, etc.).
Puertas: Deseas que alguien entre o se marche de tu vida.
Rayadas en el coche: Agresiones.
Repuestos: Son el equivalente a las proteínas en el cuerpo.
Retrovisores: Te resistes a soltar el pasado. Depresión, rencor, resentimiento. Conflicto con los ancestros o de origen transgeneracional.
Ruedas
Significan: Madre, familia, linaje; movernos por la vida.
– Las delanteras guardan relación con los brazos y las manos. “No tomo, abrazo, recojo lo que necesito, o no logro desprenderme de lo que no quiero”.
– Las traseras guardan relación con piernas y pies. “No avanzo por el camino deseado, o me siento obligado a ir donde no deseo”.
Por otra parte, de acuerdo a la regla de la lateralidad de la biodescodificación, la rueda derecha posiblemente nos hable del trabajo, acciones no realizadas o equivocadas e incluso de las responsabilidades. La rueda izquierda estaría más relacionada con la familia (los hijos, etc.), los deseos o aspectos femeninos y de creatividad. Partiendo de la base de que la rueda en sí ya nos habla sobre todo de aspectos familiares.
La transmisión: Estás siguiendo lo que dice tu mente y no el impulso de tu corazón. ¿Sientes que últimamente, por más que te esfuerces, no tienes una respuesta real a la hora de avanzar en tus proyectos?
Tubo de escape: Sentirse traicionado, tratado injustamente (= colon). VER: Gases del tubo de escape.
Ventanillas: Se relacionan con la visión y la protección. Por ejemplo, la ventana del copiloto nos habla de ayuda, mientras que la del conductor nos sirve para poder relacionarnos con las personas de nuestro mundo y nos protege de las agresiones de nuestros iguales. Entonces las preguntas serían ¿vives agresiones de tus colaterales, es decir compañeros de trabajo, amigos… y no consigues sentirte protegido de ello? o también ¿tienes miedo a cerrar la comunicación con alguien que se está apartando de tu vida?
Ventilación: peligro en el aire, en el exterior.
Volante: Conflicto de dirección en mi vida, pérdida de sentido de la vida. Sentirme manipulado o descontrolado, desconcertado.
A TENER EN CUENTA
– Los mensajes o señales suelen serlo cuando se repiten las circunstancias o/y producen en nosotros una reacción. No todo tiene un significado inconsciente ni un mensaje para nosotros.
– La parte trasera del coche, así como el espejo retrovisor, suelen estar relacionados con conflictos de origen transgeneracional (heredados de nuestros antepasados) o de la infancia, y alguna circunstancia actual los ha revivido en nuestro inconsciente y se han reactivado.
– Tanto los intermitentes, como la rueda y la transmisión nos hablan de dirección, de sentido; un nuevo sentido que es positivo pero no te atreves a tomar, tienes “miedo”, y puede que además que no se quiera que los demás sepan de esas incertidumbres que se están padeciendo.
– Los robos suelen venir por culpa, deuda o autocastigo: creer que no tenemos derecho a poseer o disfrutar aquello que nos roban (a nivel inconsciente). También puede significar “me quiero deshacer de…” (lo que me han robado). Conocí a una persona que le robaron 3 móviles seguidos y, al indagar, encontramos que quería desconectarse del trabajo y demás responsabilidades que estaban asociadas al móvil en su caso.
Sin embargo, cuando nos abren el coche pero no se llevan nada no es un robo sino una invasión de nuestra propiedad. ¿Qué personas invaden aspectos de tu vida?
– Cuando nos chocan por detrás nos están empujando, obligando a hacer o vivir algo; puede ser algo o alguien que nos esté haciendo sentir así o puede ser que uno mismo se esté empujando a hacer algo que no quiere o que le cuesta.
– Cuando los golpes los causamos nosotros es un castigo que nos estamos haciendo, si habláramos de enfermedades nos referíamos a las autoinmunes.
– Problemas frecuentes con el coche: ¿Qué visión tienes de las circunstancias se dan en tu vida que te lleva a querer autocastigarte?
– Las averías que obligan a parar suelen indicar, precisamente, que queremos parar el viaje para no ir hacia cierto lugar. Tal vez, en sentido figurado, queremos parar algún aspecto de la vida que llevamos porque estamos buscando un cambio importante en nuestra vida.
Despensa y armarios: el sentido biológico de la despensa y los armarios es almacenar todo ese alimento, todo ese bocado. Cuando se nos rompen las puertas de los armarios, las baldas, la despensa, tenemos un conflicto de almacenamiento, estamos hablando de un conflicto de hígado y o páncreas en su función de almacén del cuerpo.
Nos hablan de un conflicto para mantener el nivel de vida, el alimento y el sustento de nuestra familia, ya sea que no soy capaz de mantener a mi familia o en el caso contrario, cuando acumulamos excesivos alimentos en la despensa, tengo miedo del futuro, de lo que vendrá, y acumulo como si viniera la tercera guerra mundial. En este sentido, el síndrome de Diógenes podría hablar de algo así, al igual que los síndromes de compras compulsivas. De esto son muy conscientes los grandes centros comerciales y lo usan en sus “campañas tres por dos”, sabiendo que el impulso de supervivencia y de generar reservas está firmemente arraigado en todos los seres humanos. Síndrome del exiliado, etc.
Frigorífico y aparatos de aire acondicionado: La principal función del frigorífico no es enfriar los alimentos sino mantener en buen estado al alimento. Cualquier conflicto con un frigorífico nos va a referir: ya no puedo mantener la abundancia, no puedo mantener mi alimento emocional, mí éxito; y está en relación con boca, encías y garganta.
Aparatos de aire acondicionado (frío): Sentimiento de contacto frío (discusiones, enfrentamientos, celos…). Necesidad de mayor calor humano para conservar la relación.
Grifos cañerías y fugas de agua: el agua siempre nos va a hablar de emociones, que retenemos y necesitan salir o emociones que nos producen dolor. ¿Qué emociones te están desbordando y no expresas? ¿Sientes que alguien de tu entorno necesita ayuda económica? ¿En qué parcela de tu vida no estás poniendo límites (= cistitis)?
El horno, la vitrocerámica y los fogones: Insatisfacción ante la incapacidad de generar un sabroso alimento emocional (= ambiente familiar). No puedo o no deseo.
Problemas de humedad / cañerías / agua filtrándose: Problemas sentimentales. Emociones desbordadas. Madre que se infiltra donde no debe. Habría que ver en qué lugar de la casa y relacionarlo.
La impresora: la impresora nos facilita el plasmar, grabar y dejar por escrito. Una avería en la impresora puede hablarnos de miedo a mostrarse, a comprometerse…
Inodoro: lo usamos para eliminar los residuos que ya no sirven al cuerpo. Pues bien, una fuga en el inodoro habla de una incapacidad o negación para eliminar y dejar irse lo que ya no necesitamos en nuestra vida y es tóxico o desecho para nosotros. Está relacionado con el colon.
Lavadora: su sentido biológico es limpiar y lavar todo aquello que nos ocurre en el día a día. Cualquier avería o problema con ella se refiere a la suciedad emocional que hemos acumulado a lo largo de la jornada y de los días.
La lavadora no centrifuga: No se termina de deshacer del agua = emociones, que ya no son útiles.
Lavavajillas: Observa qué problema te has tenido que comer y no quieres seguir haciéndolo.
Llaves perdidas: No quiero entrar / no quiero salir. Ejemplo: Pierdo las llaves en la calle, “no quiero volver a casa”. Pierdo las llaves dentro de mi casa, “no me quiero ir”.
Las luces nos hablan de la capacidad o incapacidad para ver las circunstancias tal cual son. Según donde estén las luces que se rompen, lámparas, etc., podremos relacionarlo con un aspecto u otro de nuestra vida. Por ejemplo: dormitorio-pareja, cuarto de baño-salud, cocina-alimentación, salón-familia, dormitorios de los hijos-cada uno de ellos…
Mesa de comedor: se usa para el momento de unidad familiar. Que se rompa o estropee esta mesa o sus sillas habla de un conflicto en la armonía familiar.
Microondas: La función primordial del microondas es la de calentar rápidamente el alimento: prepararlo para ser digerido, pero es una preparación carente de amor maternal, carente de sentido de hogar. Por otro lado, en un segundo sentido biológico, el microondas nos hablaría de necesito rapidez. Por asociación, su avería nos señala un sentimiento de no estar dando lo mejor de uno, emocionalmente hablando, y también que no se obtienen los resultados exigidos con la rapidez deseada.
El móvil o celular: nos conecta con el mundo, nos comunica y, aunque hoy en día lo usemos para más cosas, vamos a buscar conflictos de comunicación y de estar conectado cuando hablemos de sus averías. De la misma forma que una adicción al móvil nos habla de la necesidad de estar conectado con algo o alguien.
El ordenador o computadora: aunque hoy en día se use para más cosas, el uso original fue ayudarnos a gestionar y organizar; por lo tanto, averías en el ordenador pueden hablarnos de una dificultad para gestionar, organizar y hacer más fácil nuestra vida. También va a tener un significado distinto según el uso que le dé cada persona (laboral o familiar) y la parte concreta averiada. Por ejemplo, el disco duro nos indica que la información retenida es desmesurada… Mucha teoría y poca práctica porque ¿de qué sirve saber si no se hace nada al respecto?
Problemas en la pared: Problemas en donde se apoyan mis proyectos, problemas de apoyo. También pueden indicar problemas de contacto.
Plancha: Juicio hacia la propia imagen.
Polvillo en la casa: Sexo (ver alergias al polvo).
La puerta de entrada: Querer dejar la puerta abierta para que alguien entre o se vaya. ¿Te encuentras dónde realmente deseas estar? ¿Esperas que alguien llegue, o que se aleje?
La puerta de alacena: Puede ser que quieres que entre más alimento a ella por ejemplo, o sacar cosas que estén de más dentro de ella
Puertas de roperos o armarios abiertas: “Cosas que quieren salir del armario” (salir a la luz).
Relojes: el reloj nos sirve para marcar los tempos y ritmos de la vida y del día a día. Cuando se retrasan pueden contarnos que necesitamos que las cosas vayan más lentas o tener más tiempo.
Cuando se adelantan se puede deber a que necesitamos que algo suceda antes o más rápido. Si se para queremos una pausa y “que el mundo se pare que yo me bajo”. En cualquier caso, es un conflicto de tiempo y por lo tanto hay que vigilar la glándula tiroides.
Sabanas viejas: Vida sexual vieja (tal vez).
Sillas: Inestabilidad debido a la falta de identidad o reconocimiento. Posiciones en la familia inestables. Cuando las sillas se rompen puede que estemos sintiendo que no tenemos un lugar en la familia o que queremos un lugar nuevo.
Sofá: lo usamos como centro de reunión familiar, es el lugar de relajación en familia, de conversación… Al igual que la mesa, nos habla de un conflicto en la armonía familiar, y en este caso también en la comunicación. Según en qué estado se encuentre estado, variará la lectura de su significado; si no está mullido, cómodo, ni confortable…
Problemas en el techo: Se corresponde con los proyectos futuros y con aquel o aquello que me protege.
Televisión: nos estimula visualmente conectándonos con el mundo de forma unidireccional, nos ayuda a estar informados de lo que ocurre en el resto del mundo y cualquier avería en ella nos habla de no quiero estar informado, no quiero, no puedo, es peligroso mantenerme conectado con la realidad del mundo. Podríamos hablar incluso de un “conflicto de ermitaño”.
Tostadora: el tostador se usa para volver a poner crujiente y apto para el uso el pan que ya no está en condiciones. Por lo tanto, ¿de qué nos habla? Pues posiblemente de una incapacidad de recuperar el alimento emocional, el cariño, después de que se ha estropeado; por ejemplo, una discusión.
Vídeo cámara, cámara de fotos: ¿Te gusta lo que ves? ¿Te gusta imponer tu razón? ¿Te impresiona ver tanto dolor? ¿Llevas demasiada carga del pasado?… Tal vez sea hora de comenzar a vivir el presente.
Vidrios y cristales en general (ventanas, vasos, objetos decorativos): Se relacionan íntimamente con las preocupaciones, discusiones, altercados, agresiones verbales o físicas, tanto de uno hacia afuera como hacia uno mismo: el diálogo interno con el que a veces nos herimos.
Zapatos: Lugar de pertenencia, donde piso, donde dejo mi huella. Problemas de dirección, de camino en mi vida, “ponte en mis zapatos”.
OTROS PROBLEMAS
Inundación de la casa
Inundación, pérdidas en los caños, toda corriente de agua tiene que ver con nuestras emociones.
En la inundación hay un aspecto de mis emociones que se escapa de mi control. Ya no las controlo y me inundan. No controlo el enojo, la rabia, el miedo, la ira, el llanto. ¿Qué es lo que no estoy pudiendo controlar?
O tal vez, como lo estoy controlando demasiado, se expresa en el afuera inundándome.
¿No estoy pudiendo pensar adecuadamente invadid@ por mis emociones? ¿Qué me está desbordando? Si puedes responder a estas interrogantes, es un primer paso para poner canalizar esas emociones.
Pérdidas de agua
Las filtraciones de agua, las goteras, son pérdidas de menor dimensión. Hay emociones que se están filtrando por algún lado que no es el adecuado.
Rabias, enojos, angustias, penas. Mientras en una inundación hay un desborde emocional total invasivo, la gotera es más selectiva. Se produce en una determinada área. Y esa es el área que habrá que revisar.
Cañería tapada
La cañería tapada tiene que ver con la falta de fluidez de tus emociones.
Tiene que ver con no poder expresar la emoción, que se encuentra retenida. Nos cuesta compartir sentimientos y pensamientos.
Problemas eléctricos
Como ya hemos visto, lo eléctrico tiene que ver con la energía masculina, mientras que lo magnético y químico con la energía femenina.
Si el problema está en un aparato eléctrico en particular, hay que ver el significado que el mismo tiene. Por ejemplo si es un aparato que facilita la comunicación y se rompe, ¿qué me está queriendo decir? ¿Me tengo que comunicar de otra manera? ¿No deseo comunicarme?
Cuando se acumula demasiada carga negativa, puede surgir la necesidad de cambiar algo a nivel eléctrico para reiniciar con UN NUEVO APARATO una nueva vida.
Cuando los electrodomésticos se rompen juntos es porque “hay mucha estática en el aire”, o sea hay estática en el ambiente habitado y ante cualquier chispa reacciona todo haciendo cortocircuito.
La lista sería interminable
Para establecer la lectura de todos los aparatos u objetos que no se muestran en estas listas, tan solo has de buscar su utilidad, de la misma manera que para hallar e mensaje de una enfermedad determinada, miramos cuál es el sentido o función biológica del órgano concreto.
Una vez que comprendemos todo lo aquí expuesto, lo que nos queda es la toma de conciencia. Es decir, observar la realidad que se está viviendo y detectar que tiene que ver esa realidad con nosotros. Hacer encajar ese puzle de lo invisible, de lo inconsciente, de lo no reconocido con su reflejo en todos los aspectos de tu vida real: tus relaciones, amistades, trabajo, tu coche, mascota, tu hogar, tu cuerpo, tus hijos…
La vida, y tú inconsciente en sincronía, se esfuerzan en mostrarte todo lo no reconocido, lo no aceptado, lo no vivido… Recuerda esa frase de Carl Gustav Jung: “Lo no reconocido, lo no aceptado se va a nuestra sombra y tú lo llamaras destino”. Así pues, en la toma de conciencia de estos hechos está la clave para saber qué decisiones tomar para afrontarlos con éxito.
En el ámbito de la psicodescodificación, partimos del postulado metafísico que afirma que las cosas no ocurren por azar sino por causalidad. Aunque los mecanismos por los que se produce y manifiesta esa causalidad nos puedan ser mayoritariamente desconocidos.
Los motivos por los que esa afirmación se considera un axioma se basan en ciertas evidencias científicas actuales (las repercusiones metafísicas de la mecánica cuántica, o los estudios sobre las experiencias cercanas a la muerte, entre otros) que se suman a las deducciones filosóficas clásicas hechas por figuras como Platón o Tales de Mileto, además de los mensajes espirituales (no religiosos) de grandes maestros como Jesús o Buda, y las recientes aportaciones en ese sentido de la Psicología Transpersonal.
Una de las consecuencias de esa causalidad, ha sido que exhaustivas investigaciones médicas y psicológicas han sido capaces de establecer y clasificar la relación entre las enfermedades y sus causas emocionales ocultas; dando lugar al campo terapéutico de la biodescodificación o descodificación psico-emocional.
Y profundizando en esa línea, nos encontramos también con la premisa de que la casa (o el coche o la mascota) es una extensión de ti mismo. Así, cuando algo de ello se estropea (se enferma), puede ser un mensaje que deberías tener en cuenta y que te puede ayudar a que comprendas alguna faceta de tu vida que deberías revisar.
Feng Shui y decodificación ambiental
De todo ello se deriva una nueva disciplina llamada decodificación ambiental, que ensambla los conocimientos milenarios del Feng Shui con los de la biodescodificación, interpretando la vivienda como un reflejo del subconsciente de quienes la habitan.
Varios investigadores en el campo de la psicodescodificación consideran que, dependiendo del tipo de conflicto, el inconsciente prefiere mostrarse en objetos o aspectos de nuestra extensión antes que en nuestro cuerpo. Solo cuando el mensaje que quiere transmitirnos no es entendido (lo que sucede habitualmente), solucionado o “descargado”, éste se somatizaría como opción alternativa.
Además, la información subconsciente está totalmente plasmada en la casa, pues allí es justamente el lugar donde reafirmamos las creencias y mandatos que traemos de nuestra familia.
Principales problemas en la casa
Acumulación
Es sinónimo de miedo (al cambio, al abandono, a la carencia tanto material como afectiva, etc.) y de inestabilidad e incertidumbre. Si acumulas cosas, pregúntate que te sobra en tu vida. ¿Qué no puedes soltar? ¿A qué te encuentras apegado?
También puede tener un origen transgeneracional: Reparo a alguien que perdió mucho, por lo tanto yo acumulo.
Acumulación de cosas en las puertas: No quiero que entren/salgan de mi casa. Obstaculizo la entrada/salida. Que entren más despacio.
Acumulación de papeles: “Hago demasiados papeles en mi vida” (papeles como significado de roles). Habría que ver qué papeles se acumulan…
Si llenamos la casa de cosas inútiles, así también llenamos nuestro interior. Si vaciamos lo que no usamos, dejamos lugar a lo novedoso.
El agua guarda relación con las emociones, la afectividad, las atenciones maternales (protección, cuidado, amor…), y también alude al dinero, la liquidez monetaria.
Falta presión de agua: Madre ausente, madre que no pone límites, madre que no estimula a sus hijos. Falta de referentes, indiferencia.
Armarios (puertas que no cierran): Asuntos que pugnan por salir a la luz.
Bañeras y duchas: Reflexiona sobre qué impureza (condicionamiento, pensamiento, situación) te niegas a soltar (= limpiar).
Las bañeras también hacen referencia al útero materno, y cuando estamos en la bañera tenemos emociones relacionadas con nuestro embarazo.
No funciona la ducha, sólo el grifo de abajo: Quiero volver a ser pequeñito.
Cajones trabados: Situaciones pasadas que no deseas ver, viejos rencores o remordimientos que guardas. Problemas con lo que guardo.
Caldera, calefacción: Evitar que la temperatura aumente (emociones que están al rojo vivo como la rabia, el enojo o la ira).
Cañerías, grifos y desagües atascados: Impedir la salida de dinero por miedo a la pérdida material o ausencia de fluidez en la expresión emocional.
Cerradura trabada: Es para que alguien no entre o no se vaya, depende de qué lado quedes y las personas que están en ese momento.
Desorden en la casa
Tiene que ver con nuestro mundo interior. Ideas confusas, desordenadas, y dispersión emocional. También persona que tiende a dejar las cosas inconclusas.
Cosas fuera de su lugar: “No concluyo del todo mis acciones”, “no llego al final”, “me canso rápido y pierdo el interés”. Ejemplos: uso un perfume y lo dejo sin tapa, me baño y no pongo a secar la toalla.
Tal vez el desorden no es tu problema sino el exceso de orden. El orden extremo también habla de ti.
No estás dando lugar a la innovación, al cambio. Tal vez te cueste cambiar, salir de tu zona de confort; recuerda que todo está en permanente cambio.
Electricidad: Chispazos, saltan los plomos. Nos habla de sobrecarga emocional, exceso de tensión, rabia, ira acumulada.
Lo eléctrico se vincula con la energía masculina, mientras que lo magnético y químico lo hace con la femenina.
Todos los objetos que nos rodean tienen un mensaje y una energía
Por ejemplo, hay casas que revelan legados matriarcales muy fuertes, hablan de mujeres intensas, poderosas. En estas viviendas, la energía femenina (Yin) está sobredimensionada, ya sea a través de una pintura de una bisabuela, de un exceso de imágenes femeninas en cuadros y adornos, en objetos decorativos que evocan la maternidad. Otras muestran obstáculos para avanzar.
Cuando tenemos cuadros de mujeres solas, que denotan sacrificio, o imágenes que emanan sufrimiento, estamos diciendo a través de esas imágenes que seguimos con esos mandatos.
Es común ver hogares que están atestados de cosas en extremo. En este hábito tan arraigado está latente un pasado generacional de antepasados sumergidos en la pobreza o que pasaron necesidades extremas. Y estos antecedentes dejaron una huella en los integrantes venideros, con miedos a la pérdida, exigiendo tener un excesivo control sobre los objetos materiales.
Podemos amar y respetar a la familia, pero también entender que los sucesos que marcaron a nuestros ancestros no tienen porqué condicionarnos, y desde la casa implementar estrategias de nuevas creaciones que avisen a nuestro inconsciente de que ya nos hemos liberado de aquellas cargas que manteníamos por fidelidad familiar (si nos quedamos atascados en el pasado bloqueamos nuestro libre devenir futuro).
Hacer reformas y quitar imágenes para reemplazarlas por símbolos que proyecten patrones de abundancia y alegría será inspirador para los habitantes de la casa y para sus generaciones venideras.
Desde el Feng Shui se entiende que cuando hay conflictos con el agua en las casas, como pequeñas goteras, piscinas con el agua sucia en invierno, fugas de agua en cañerías, o humedad en las paredes, hay una pérdida de dinero. Por suerte, todos estos síntomas se pueden ver fácilmente, y con solo repararlo reafirmamos nuestra voluntad de prosperar sin obstáculos.
HACER CAMBIOS PARA LOGRAR UN HOGAR ARMÓNICO:
1. Se movilizan las energías informando a mi subconsciente de forma arquetípica que deseo estar mejor. Esta información es la que realiza las creaciones en el presente, desde un lugar de mayor optimismo y conciencia.
2. El sistema ambiental exterior cambia y con él la proyección de la energía que emana.
3. Donde se instalaron creencias desmotivadoras, usando el poder de los símbolos, activamos motivaciones, ideas nuevas (positivas y superadoras).
Cuando las afirmaciones negativas del ambiente se retiran, van surgiendo las afirmaciones adecuadas para recrear un hábitat que vibre en positivo y en sintonía con objetivos propios de felicidad.
Los objetos deben verse en su contexto específico
Pues no es lo mismo una casa nueva que una vieja, por ejemplo; pero, de acuerdo a lo investigado hasta ahora, se pueden dar unas líneas generales de qué significa la ruptura de cada objeto de la casa. Después, te corresponderá a ti ver si ese significado genérico te resuena emocionalmente o, por el contrario, encuentras otro significado más adecuado para tu situación particular.
En cualquier circunstancia negativa relacionada con la casa y los numerosos muebles, la primera pregunta que debemos hacernos es “¿desde cuándo empezó el problema y qué situación acaecía o atravesaba yo entonces?” Es decir, el protocolo para averiguar el origen emocional que ha causado la avería de un objeto es prácticamente el mismo que seguiríamos para averiguar cuál es origen emocional de una enfermedad.
Estancias de la casa
Cocina: Se asocia con la figura materna y las nociones de cariño y amor. Asimismo representa la parte de nosotros mismos donde cocinamos el alimento emocional.
Baño: Representa la limpieza y depuración de pensamientos, sentimientos y emociones. También se relaciona con la sexualidad.
Salón: Reunión familiar, convivencia, comunicación, contacto, unión con el clan.
Dentro del campo terapéutico de la biodescodificación, se halla el aspecto transgeneracional, que consiste en la búsqueda de la relación entre ciertos síntomas (físicos o psicológicos) actuales y su posible influencia en las heridas no cerradas por parte de algún antepasado, y que se quedan en el inconsciente del clan familiar con el propósito de que alguien en él las herede para compensarlas o solucionarlas.
En la investigación sobre las características de dicho aspecto transgeneracional, una persona destacable por sus aportaciones es Alejandro Jodorowsky. Él llama Psicogenealogía a ese aspecto transgeneracional, y sus aportaciones principales se dividen entre la técnica llamaba Psicomagia (de la que hablamos en este Otro Artículo) y el descubrimiento del ciertos patrones que él llama NUDOS. Y a los que vamos a dedicar este artículo.
El Buscador
Para empezar, es interesante señalar que en todas las familias suele haber un Buscador, porque esa persona simboliza el deseo inconsciente de liberación de todos los que integran el árbol. Si estás leyendo éste artículo, posiblemente ese Buscador o Buscadora seas tú.
Según Alejandro Jodorowsky, un árbol funciona armoniosamente cuando los lazos que se entrelazan entre los miembros son sanos, cuando las relaciones se desarrollan sin ataduras, libremente en el aspecto afectivo, físico y material de cada individuo y eso les permite evolucionar, crecer. En pocas palabras se les permite ser lo que son.
Ahora bien, también afirma Alejandro que no existen las familias perfectas; por el contrario, toda familia es una trampa, incluso las de los hombres iluminados. En todo clan familiar han pasado cosas desagradables, inconfesables y no solucionadas. Por eso, si bien todo niño recién nacido es un genio en potencia, pronto empiezan a establecerle límites a consecuencia de esas experiencias negativas grabadas en el inconsciente familiar: sucesos, expectativas o creencias tóxicas.
Esos límites que se imponen al niño crean “falsas identidades” que impiden su expansión. Esos límites (o nudos) se generan con prohibiciones desde la familia y también con la educación recibida.
PATRONES REPETITIVOS
Jodorowsky afirma asimismo que en toda familia se dan patrones repetitivos, debido a la importancia de las lealtades invisibles como elemento de cohesión y reconocimiento dentro del clan. La lealtad familiar es la trama invisible de expectativas del grupo familiar. A esos patrones, él los llama “núcleos”, y cuando se prohíben y no se realizan se llaman “nudos”.
Así tenemos que cuando papá y mamá son incapaces de acompañarnos en nuestro crecimiento, cuando nos desarrollamos en un ambiente desequilibrado es cuando el nudo se forma, esta formación obedece a la Carencia y el Exceso.
– Carencia
Cuando de niños somos víctimas de la carencia (abandono, rechazo, escasez), una parte de nosotros permanece atada a la edad en la que tuvo lugar nuestra carencia, esperando indefinidamente hasta que se nos dé lo que nunca hemos recibido, así el nudo se crea.
– Exceso
Cuando de niños somos víctimas de:
Invasión de privacidad y territorio (mamá y papá viven a través de nosotros).
Sobreprotección.
Sobrealimentación.
Exigencias excesivas (ambientes inflexibles y rigoristas, maltrato físico y psicológico).
Se origina en nosotros un trauma que se fijará en la edad en la que el hecho tuvo lugar y permanecerá atado al núcleo, en vez de evolucionar.
Estas carencias y excesos obedecen a que la mayoría de las veces papá y mamá nos perciben inconscientemente como otro personaje más del árbol con quien el nudo ha quedado sin resolver; por ejemplo, con sus padres o sus hermanos o cuando representamos a algún amor perdido o imposible de ellos (antigua pareja o novia).
Clasificación
Jodorowsky clasifica los patrones más repetidos del árbol genealógico del siguiente modo:
Nudo Incestuoso
Nudo Homosexual
Nudo Sadomasoquista
Nudo Narcisista
Nudo Caníbal
Neurosis Social
[Estos y otros nudos (zoófilo, paranoico, esquizofrénico, etc.) se estudian con más extensión y profundidad en el Curso de Psicodescodificación].
Digamos que los núcleos son semillas destinadas a florecer, en una fusión total con el universo, sólo que este desarrollo natural se ve bloqueado en un momento dado por prohibición o por abuso, a la sombra del miedo. De esta manera aparece un nudo, como freno neurótico a la evolución.
Definición de «Nudos»
Marianne Costa (colaboradora de Alejandro) define los nudos como miedos cristalizados que pueden desembocar en neurosis. Un nudo es un espacio donde hay miedo. Para tratarlo hay que abrirlo como si se tratara de una puerta cerrada. Dice que cuando apareció un nudo en la fase de nuestro desarrollo es que había un peligro real, aunque en la actualidad ya no esté. Es conveniente deshacerlos actuando con suavidad, sin forzarlos. Intentar manejarlos y que no sean ellos los que dirijan nuestra vida. Los nudos hay que vivirlos metafóricamente para poder superarlos.
El ser humano va transitando por esos nudos, o los va deshaciendo. Las amarras al pasado se evaporan. Freud llamó a eso la novela familiar, porque es como una novela, con muchos problemas distintos.
Así pues, según Jodorowsky, la ley del árbol es la ley de la repetición. Y añade que en caso de que no nos liberemos de la cadena (para lo que él propone el acto psicomágico), estaremos condenados a repetir los errores de nuestros ancestros.
El poder del Inconsciente
Para Jodorowsky nuestro inconsciente es todopoderoso, un gran aliado si sabemos usarlo, o un poderoso enemigo en caso contrario. Mediante el acto psicomágico realizamos metafóricamente lo anhelado y nuestro inconsciente acepta la réplica. Entonces los traumas se disuelven con una eficacia tal que puede ahorrarnos años de psicoanálisis. No obstante, este acto exige ajustarse a ciertas normas. Así, cuando el “psicomago” te ofrece una fórmula para liberarte de algún problema, dicho acto no puede variarse en ningún detalle, ya que el inconsciente aprovechará cualquier resquicio para escapar.
Diferentes formas de vivir un nudo
Un nudo se puede estar viviendo de diferentes formas, las más significativas son las que siguen:
Nudo Superado: existe, pero ha sido elevado a un nivel de consciencia superior, lo convertimos en algo artístico y útil.
Nudo Neutralizado es aquel que tenemos controlado, aunque se muestre de vez en cuando.
Nudos Paralizantes: son los que nos crean una enfermedad. Para identificarlos debemos buscar entre aquellos obstáculos que nos impiden ser quienes queremos ser.
Nudos Padecidos: son los que nos causan sufrimiento, nos abusan y repetimos el abuso a la siguiente generación.
Nudos Inventados: fantaseamos con un nudo con la finalidad de compensar algo peor.
ESQUEMA GENERAL SOBRE LOS NUDOS
1. Nudo Incestuoso:
Este nudo, cuando se menciona en terapia asusta o incomoda mucho ya que es uno de los mayores tabúes de la humanidad. Este nudo proviene de un incesto real en donde hay una relación amorosa o sexual con algún familiar, debido a que en generaciones pasadas (tatarabuelos u otros antepasados) casaban a los hijos con familiares para “preservar” el linaje o los bienes materiales, y esto se representa en las generaciones actuales como abusos sexuales de padres a hijos, abusos o juegos sexuales entre hermanos, entre primos o familiares y es mucho más común de lo que se cree.
También se da el incesto simbólico: cuando se nos otorga de manera inconsciente el papel de pareja de una de nuestras figuras parentales, como consecuencia de que una de estas figuras abandona real o simbólicamente al otro y el abandonado o la abandonada se refugia en el hijo o hija, por ejemplo:
Cuando te separas o te divorcias y tu hijo duerme contigo en tu cama.
Madres que odian a los hombres y forman un nudo lésbico con su pequeño hijo. Para ese niño, crecer implica ser hombre y perder el amor de la madre, de modo que preferirá mantenerse en una eterna infancia.
Con esta frase “si para los 40 no me caso, tengo un hijo para que me acompañe”.
Este nudo nos impide salir al mundo. Nos encierra, rechazando las influencias exteriores. Quedamos amarrados a la familia sin posibilidad de expandirnos.
Para identificarlo en el árbol, suele verse reflejado en los problemas con la pareja que acompañan a los que lo tienen.
2. Nudo Homosexual:
Este nudo es un rechazo a los géneros (masculino o femenino) y entre ellos. En algún punto, alguno no le da su lugar al otro, no lo respeta, no lo ve. Claros ejemplos son las actitudes del machismo y el feminismo.
Todos tenemos un lado femenino y un lado masculino (venimos de la unión de un hombre y una mujer), y cuando no tenemos equilibrados nuestros lados estamos en conflicto.
La identidad masculina y femenina se construye sobre la base de nuestra personalidad en función de las asignaciones que nos fueron dadas. Si papá y mamá viven equilibradamente su propia identidad sexual, siendo capaces de aceptar los grados de masculinidad y feminidad en ellos, somos provistos de una identidad orgánica equilibrada, de tal manera que respetamos ambos géneros.
El origen del nudo homosexual puede radicar en:
Si tú naciste con el sexo diferente del que los padres esperaban, puede que inconscientemente te dediques a imitar al otro sexo con tal de ser aceptado o aceptada.
Historias en tu familia de internamiento prolongado en una institución no mixta; también tener familiares monjas, sacerdotes o militares.
Un problema ligado a la homosexualidad (un abuso homosexual, la prohibición de la homosexualidad en sí en tu familia).
Padre despreciado por las mujeres.
Madre decepcionada por lo hombres.
La ausencia afectiva de un padre hacia un hijo o de una madre hacia una hija.
Educación monosexual, por ejemplo cuando el padre ha desaparecido y el niño crece en un ambiente de mujeres o a la inversa.
Cuando te prohíben salir o relacionarte con el sexo opuesto.
Masturbación vigilada o en culpa.
Cuando la sociedad o la familia favorecen abiertamente un sexo en relación con el otro, machismo y feminismo.
Para identificarlo en el árbol, puede verse cuando dos hermanos están casados con dos hermanas. Cuando una chica le roba el novio a su mejor amiga y en todas las situaciones triangulares.
3. Nudo Sadomasoquista.
Como nudo nos hace vivir en el dolor o huir del dolor permanentemente. Cuando el sufrimiento define la forma de relacionarse con el mundo.
Deriva de una educación cargada de castigos físicos, privaciones y vejaciones, también de un clima de violencia cotidiano en la casa (entre padres, padres e hijos, entre hermanos, violencia física, psicológica y verbal). De esa forma, se aprende a recibir el “amor” en dolor.
Cuando el dolor se prolonga más de lo necesario, se convierte en un modo de vida que implica una relación entre víctima y victimario, este tipo de relaciones son extremadamente duraderas y simétricas porque cada uno de ellos está al servicio del otro.
Si te identificas con lo siguiente, estás viviendo en este nudo:
Cuando de pequeño te exigían sacar las mejores notas o te prohibían equivocarte y/o llorar.
Cuando por sobreprotección de niño no tuviste acceso al dolor, siendo el dolor un gran maestro te limitaron “por amor” y eso produce en ti una persistente carencia de autonomía.
Cuando en tu infancia hubo ausencia de juego, amor o ternura, no conoces otras relaciones que no sean dolorosas.
Si como adulto vives en relaciones de pareja y sociales con crítica continua, agresión verbal, humillaciones (bulling) y juicios.
Cuando están los roles bien definidos y aceptados de víctima y victimario.
Disfrutas del sexo doloroso, simulando esclavitud, te da placer la flagelación, te estimulas con dolor y cierto grado de tortura.
El tatuarse y los piercing representan ese nudo (aunque al convertirse en moda ya no resulta tan fácil desentrañarlos).
Cuando tienes el umbral del dolor muy alto.
Te realizas cirugías estéticas por placer o para ser aceptado o aceptada.
Cuando en tu clan identificas algunas frases como éstas: “la vida es dura”, “hay que sufrir para merecer”, “la belleza cuesta”, “el pan se gana con el sudor de tu frente”, “aprendí a amarlo (amarla)”.
Antiguamente, se daban casos como los siguientes: La mujer que tenía relaciones sexuales antes del matrimonio (incluso forzada) era una mujer “manchada”, por vergüenza se resignaban y aceptaban casarse. Por consecuencia puede ser común que el primer hijo de este tipo de parejas sea concebido en violación, en dolor, vergüenza y humillación. Pasando el tiempo “se acostumbraba” a la pareja, se resignaban a estar con él por el resto de su vida y así formaban su familia.
También hay historias en la que los padres vendían a las hijas por dinero, vacas o tierras. En ambos casos descritos, en dolor o vergüenza: “me obligo a amarte”.
Para identificarlo en el árbol, la finalidad que se desea es: “ser feliz” o bien, “quiero alegría en mi vida”.
4. Nudo Narcisista.
Por carencia de amor de tus padres hacia ti no te queda de otra que ser autosuficiente, aprendiste que no necesitas de nadie para vivir. Por esa autosuficiencia te crees que No hay ninguna persona mejor que tú, así inconscientemente te evitas el dolor.
La raíz profunda del narcisismo es la siguiente: de niños para vivir necesitamos ser amados, si no somos amados, morimos, entonces cuando nos falta el amor de papá, de mamá o de los dos, esa extrema angustia por no ser queridos la compensamos con un exceso de amor a uno mismo, y aprendemos que la única persona digna de nuestra confianza somos nosotros.
El narcisista se ve obligado a enfrentarse al vacío de su Ser, el otro no existe porque toda la energía del deseo, del amor, de la atención la tiene concentrada en sí mismo.
Estas representando un nudo narcisista cuando:
Tu pareja se llama como tú (Carla y Carlos, Luis y Luisa) o ambos nombres tienen la mayoría de las letras en común (Rosa y Carlos, Simón y Noemí).
Nombras a tus hijos igual o similar a ti, así Carlos y Rosa nombraron a su hija Rosita y a su hijo Carlitos.
No escuchas a los demás, incapacidad para el diálogo, te cuesta trabajo aceptar nuevas ideas, siempre monopolizas la conversación.
Se te va la vida buscando desesperadamente a tu “alma gemela”, por lo tanto o estás solo o tus relaciones son pasajeras.
Tienes exigencias estéticas hacia tu cuerpo muy rigurosas y precisas.
Vives la vida lamentándote, solo viendo tus desgracias pasadas, presentes y futuras.
La mayoría de las veces solo alcanzas el placer sexual por medio de la masturbación.
5. Nudo Caníbal
Proviene del ciclo en donde padres vacíos, insaciados, se alimentan de sus hijos y éstos cuando crecen se alimentan de sus padres.
Aquí están algunos de los sucesos que te pueden decir si hay un nudo caníbal en tu linaje:
En tu infancia papá o mamá invadían tu espacio, te robaban o te siguen robando tu tiempo, eras o eres su confidente, eras o eres su mejor amigo (a), todo estaba y está encaminado a complacer sus vacíos y nunca los tuyos.
Tus padres te demandan presencia física constante, llamadas telefónicas varias veces al día.
Dependes de la opinión de tus padres para todo, hasta para poder tomar decisiones.
Tienes una necesidad excesiva de ser escuchado, rara vez fuiste escuchado de niño y ahora de adulto, por lo tanto, siempre estás reclamando atención aunque la tengas.
Sufriste de malnutrición o privaciones de todo tipo, lo que te creó un hambre insaciable.
Dedicas todo el tiempo que tienes a tus padres, por eso no consigues trabajo, no tienes pareja o no tienes dinero para independizarte.
Ha habido peleas por las herencias en tu familia, queriendo uno de los miembros quedarse con todo.
Alcoholismo y drogadicción, devoras tu entorno a la vez que te devora la sustancia que consumes.
La adicción al juego.
La bulimia (devorar al otro) y la anorexia (devorarse uno mismo).
Si alguien devora tu energía siempre llamando tu atención a través de su papel de víctima por medio de la pena, la ira, el miedo u otros sentimientos negativos.
Siempre estas endeudado económicamente. Se trata de devorar el dinero hasta que una estructura superior termina por pagar. ¿Qué te deben tus padres?
Si eres un hijo de sustitución, es decir, si tú naciste después de la muerte de un hermano o después de algún aborto, ya sea espontáneo o provocado.
6. Nudo Neurosis Social
Su frase característica es: “¿Cuál es mi sitio en este mundo con tanta gente diferente?”
Proviene de la creencia de que no hay igualdad en la vida. No hay justicia y estoy en peligro. Hay dominantes y dominados… y elijo pertenecer al bando dominador. De esa forma se forman los clanes racistas, clasistas y nacionalistas, cuando hay un horror a las diferencias y se tiñe la atmósfera familiar con desprecio, con sentimientos de superioridad y humillación.
En este nudo no eres, ni amas, ni creas, sino imitas, posees y pareces. Es el nudo de la apariencia.
Los nudos de neurosis social más poderosos son los que enfrentan a dos partes de la familia (entre el árbol paterno y materno) con diferencias raciales, sociales, religiosas, económicas, culturales o intelectuales. Cuando la familia no acepta a la nuera por ser poco refinada, está divorciada, no es virgen, y/o al yerno por ser inferior socialmente, mujeriego, no sirve para nada…
Cada vez que una familia se niega a aceptar la elección amorosa de uno de sus descendientes, se produce neurosis social.
Así mismo cuando papá o mamá sufrieron durante su infancia una fuerte injusticia social, se transmiten a los hijos rastros de ese sufrimiento.
¿Y como se refleja en nosotros?
Tus padres son de clases sociales diferentes o uno es más rico que el otro.
Tus padres son de religiones rivales o de razas distintas.
Si una licenciatura, un compromiso, un color de piel o un título determinado es la condición bajo la cual te sientes querido(a), aceptado(a).
Si vives las diferencias sociales, políticas o religiosas con enojo y odio.
Ser juzgado por casarte con la camarera del bar.
Cuando tus parejas son solo morenos o rubios.
Por miedo al qué dirán decidiste no estar con la persona que amas.
Eres señalado o señalada por haber hecho dinero y te juzgan por ello.
Eres juzgado(a) por haber abandonado la religión y cambiarte a otra o no ejercer ninguna.
Sufres humillaciones por tener dinero o por no tenerlo.
Necesidad constante de pertenecer a cierto círculo o grupo social. Esforzarse desesperadamente por conseguir dicha meta.
Por lo tanto, para identificarlo en el árbol, uno de los padres es más rico que el otro, o bien es de una clase social diferente, o de una raza distinta, o de religiones rivales.
La forma sana de trascenderlo consiste en que cada cual encuentre su sitio en el mundo, cada uno tenemos nuestra propia y exclusiva misión en el mundo. Cada ser es una cara de Dios. Estamos en la abundancia y no necesitamos ir en manada como los animales.
NEUROSIS DE CLASE
Existen diferentes clasificaciones de los patrones familiares elaboradas por otros expertos, entre la que cabe destacar el concepto de Neurosis de Clase, debido al profesor de sociología Vincent de Gaulejac.
En resumen, dicho concepto hace referencia a que para algunas personas es mejor la muerte que superar a sus propias familias. Por consiguiente, esa lealtad inconsciente les lleva a fracasar en sus empeños de crecer socialmente por encima del ancestro relevante de referencia, ya que la vida – haciendo caso a su creencia inconsciente- bloqueará una y otra vez sus progresos.
CONCLUSIÓN
A veces sentimos que entre el horizonte de nuestros deseos y nosotros se levanta un enorme muro de contención, y éste no está hecho más que de la materia de nuestros nudos. Conocer cuáles son y actuar, para poco a poco ir deshaciéndolos y superándolos, dejará el terreno libre para acercarnos a nuestros sueños.
Recuerda: “La vida es como una obra de teatro, en donde nuestros nudos se repiten de generación en generación a través las mismas escenas, los mismos personajes de la historia original pero con diferentes actores, hasta que alguien toma consciencia, deshace el nudo, se libera y los libera a todos”.
Cuando una persona tiene un conflicto activo en un hemisferio y no se ha resuelto, si ocurre un segundo conflicto éste impactará directamente en el otro hemisferio, de manera que ambos hemisferios estarán afectados, dando lugar a lo que el Dr. Hamer llama “Constelación Esquizofrénica”. Esta situación entra en el terreno de las enfermedades mentales.
Hay tres maneras de estar en el mundo
La primera es estar encarnado, y ante un bio-shock o trauma tendremos problemas corporales asociados. Otra postura es sentirnos disociados, como forma de estar lo menos posible dentro de las emociones, y en el bio-shock tendremos síntomas cerebrales: migrañas, tumores cerebrales y otras patologías neurológicas. La tercera manera es estar más disociado, como si estuviésemos desencarnados, y cuando haya un bio-shock no habrá problemas físicos ni cerebrales sino psiquiátricos, psicológicos o de comportamiento. O sea, que afectará a nuestra psique.
Así pues, la constelación se da cuando dos conflictos activos pertenecientes a la misma capa cerebral (endodermo, mesodermo antiguo, mesodermo nuevo, ectodermo), se desarrollan simultáneamente y cada uno pertenece a un hemisferio diferente de la misma capa del cerebro. Esta constelación modifica la conciencia de las situaciones y el comportamiento asociado a esa conciencia modificada.
Conviene saber que en los conflictos del córtex no hormonales, la constelación se da cuando los conflictos son de contenido distinto. Y en los conflictos del córtex de naturaleza hormonal, la constelación se da cuando aparece un segundo conflicto del mismo contenido.
Las constelaciones son síntomas clínicos que no superan el límite tolerable, por eso muchas constelaciones protegen al individuo de una enfermedad orgánica que no podría superar. Sin embargo, al remover un conflicto sin solucionarlo, la enfermedad puede aparecer. Por eso lo más prudente es empezar a trabajar las constelaciones desde el último conflicto; dejando el conflicto inicial para el final, una vez solucionado el conflicto posterior.
En su tratamiento es imprescindible la terapia educativa
Hay que explicar al cliente los conflictos derivados de la constelación. La toma de conciencia es muy importante. Es clave analizar la historia del individuo y su forma de reaccionar en lugar de tratar de solucionar los conflictos rápidamente.
Es necesario buscar cuál es el sufrimiento más importante que la persona ha experimentado en su vida o en la vida de su clan.
Conviene aportar un recurso capaz de modificar la información inicial de cada uno de los conflictos, utilizando herramientas poderosas como la hipnosis ericksoniana y la PNL para acompañar con agilidad y habilidad.
A) RESENTIRES FEMENINOS DE LA 4ª ETAPA
En la siguiente imagen mostramos el esquema de los diferentes órganos en que se manifiestan los resentires femeninos, según sean las mujeres diestras o zurdas. Hay que tener en cuenta que a las mujeres zurdas les afectan los relés hormonales del lado contrario del cerebro. No obstante, los resentires serán los mismos aunque en órganos distintos.
B) RESENTIRES MASCULINOS DE LA 4ª ETAPA
Y en esta otra imagen podemos ver el orden de los relés hormonales masculinos en el cerebro (hemisferio derecho), de la frente a la nuca. Igualmente, hay que tener en cuenta que a los hombres zurdos les afectan los relés hormonales del lado contrario del cerebro. No obstante, los resentires serán los mismos aunque en órganos distintos.
CONSTELACIÓN Y NUEVOS CONFLICTOS
Cuando se acentúa el conflicto en el lado derecho, la persona está deprimida. Si se concentra en el lado izquierdo, se encuentra maníaca.
El predominio de un conflicto u otro está determinado por el lado de la corteza que tenga la mayor masa conflictiva. Generalmente el conflicto más reciente es el que más afecta, pero hay que averiguar cuál de los dos se encuentra acentuado.
La persona puede oscilar constantemente de la depresión a la manía, o bien estar siempre inclinada a un lado, o bien estar maniaca y/o deprimida al mismo tiempo, lo que conlleva un estado de mucha tensión mental. El grado del trastorno maníaco-depresivo o bipolar está determinado por la magnitud de los dos o más conflictos activos.
Si se resuelve solo uno de los dos conflictos, la persona ya no se encuentra más en estado maníaco-depresivo y, por consiguiente, se desarrollará la enfermedad en el órgano cuyo relé ha quedado desprotegido de la constelación cerebral. Esto debe tenerse muy en cuenta a la hora de trabajar debidamente.
Cuando ya existe una constelación y aparece un nuevo conflicto
es importante considerar cómo se vive el tercer conflicto, porque no está determinado por el estado hormonal de ese momento, sino por la particularidad del hemisferio. Si es el izquierdo, el femenino, la persona está maniaca, baja de estrógenos. Si es el derecho, el masculino, el sujeto está depresivo, bajo en testosterona.
Así, en un hombre diestro, cuando el conflicto en el hemisferio cerebral derecho se halla acentuado—y por lo tanto la persona está deprimida—, el tercer conflicto impacta también en el lado derecho. Como resultado, el sujeto sufre una depresión doble. En una mujer diestra cuando el conflicto acentuado es el del hemisferio cerebral izquierdo —y por lo tanto la persona se encuentra maniaca—, el tercer conflicto también impacta en el lado izquierdo. Entonces se sufre una manía doble.
Si el conflicto en el lado derecho se encuentra acentuado en un hombre o una mujer zurdos —con la consiguiente depresión—, el tercer conflicto, a diferencia de lo que ocurre con los diestros, impacta en el lado opuesto, el izquierdo. Si es el conflicto del lado izquierdo el que está acentuado y el sujeto está maniaco, el tercer conflicto impacta en el lado opuesto, el derecho.
La misma regla puede aplicarse a un cuarto conflicto, que impactará en el hemisferio opuesto al tercero.
Cuando un tercer conflicto y otros posteriores afectan a la corteza temporal, el desarrollo de las enfermedades en los órganos correspondientes se detiene.
No todos los conflictos del ser humano son biológicos
y tienen su origen en un trauma o conflicto emocional oculto que finalmente repercute en el cuerpo. Hay también conflictos puramente psicológicos y acumulativos que la mente los gestiona de forma diferente. Las personas tenemos caracteres y temperamentos muy dispares que hacen que enfrentemos los acontecimientos de muy diferente manera.
Hay gente, por ejemplo, que de forma innata es más mental y tiene cierta tendencia a desconectarse del cuerpo y las sensaciones. En esos casos, aunque los conflictos psicológico-emocionales impacten igualmente en el cerebro, no siempre generan cambios orgánicos ni readaptaciones cerebrales.
El Dr. Hamer (pionero en el campo de la descodificación psicosomática) investigó también los trastornos de comportamiento que no somatizan en enfermedad, y su correspondencia en el área cerebral. Esa investigación le permitió hacer un mapa del cerebro y fijar conflictos claramente definidos en áreas muy específicas, que denominó relés: cada zona rige un órgano o función concreta. Distinguió las polaridades cerebrales femenina y masculina de acuerdo a estas zonas, ya que en el hemisferio izquierdo se encuentra el relé de la vagina y el cuello del útero, mientras que en el hemisferio derecho se encuentra el de la vesícula seminal.
Función masculina y función femenina
Por lo tanto se establece un cerebro masculino, que rige la polaridad masculina, y un cerebro femenino, que rige la polaridad femenina. Esto determina una función masculina y una función femenina, que no debe confundirse con ser hombre o ser mujer.
En este sentido, es importante destacar que el funcionamiento de la capa cerebral del ectodermo está muy influido por las hormonas. Algunos relés del ectodermo, concretamente los que el doctor Hamer llama corteza territorial, están regidos por las hormonas sexuales masculinas y femeninas.
Por otra parte, los dos hemisferios cerebrales tienen funciones específicas para poder regular todos los procesos. Y dentro de esas funciones específicas, en las personas diestras el hemisferio izquierdo gestiona los conflictos femeninos y el derecho los masculinos. A nivel hormonal, el hemisferio izquierdo está regido por los estrógenos. En condiciones normales, una mujer diestra y un hombre zurdo funcionarán preferentemente con el cerebro femenino. El hemisferio derecho está regido por la testosterona, por tanto una mujer zurda y un hombre diestro funcionarán preferentemente con el cerebro masculino.
El sentido biológico de la lateralidad
es tener una oportunidad suplementaria de supervivencia para la especie, porque en una situación de emergencia, ante el mismo tipo de conflicto, un diestro y un zurdo actuarán de forma distinta, ampliando así las opciones de respuesta. Se calcula que si sumamos a todas las personas que han podido desarrollar su lateralidad zurda y las que no han podido por razones culturales, llegaríamos a un 25% de la población aproximadamente.
En los zurdos, el nivel de hormonas masculinas y femeninas está más equilibrado de forma natural. Por esa razón para ellos es más fácil bascular de un hemisferio a otro sin trastornos. Así por ejemplo, la mujer zurda tiende a enfrentarse y ser más directa con mayor facilidad que una diestra, y el hombre zurdo sabrá dar más rodeos para hallar una solución.
BALANZA HORMONAL
Por un lado, hemos visto que los órganos que dependen del ectodermo son hormono-dependientes. Por otra parte, los relés descubiertos por el Dr. Hamer designan la polaridad masculina al cerebro derecho y la polaridad femenina al cerebro izquierdo. Y esa polaridad hormonal explica las conductas que nos diferencian a hombres y mujeres.
– La polaridad masculina, regulada por la testosterona, induce a la acción o al enfrentamiento. Da predisposición a la competencia, se orienta en el espacio y tiene una mente más abstracta. Programado para estar en silencio para poder cazar. Tiene menos sensibilidad en la piel, porque por su actividad tiene más riesgo de lesiones, y también cicatriza antes. Tiene más desarrollada la visión de lejos. Tiene un 15% de grasa corporal y el 40% de su peso en músculo. Esta polaridad, ante un conflicto territorial no resuelto generará una depresión por impotencia.
– La polaridad femenina, regulada por los estrógenos, induce a la huida o a la sumisión. Hay predisposición a la cooperación, se orienta en el tiempo y tiene una mente más concreta. Tiene desarrollada la capacidad verbal, habla para relacionarse. La sensibilidad de la piel es diez veces superior y el olfato está 100 veces más desarrollado. Reconoce los colores con más precisión. Tiene un 25% de grasa corporal y el peso en músculo es el 23%. Esta polaridad, ante un conflicto de organización territorial no resuelto generará conductas maníacas.
Así pues, el hemisferio izquierdo tiene unos resentires femeninos y el derecho, masculinos. Pero a lo largo de nuestra vida los niveles de hormonas fluctúan (infancia, menopausia, andropausia, menstruación, operaciones de cerebro, de ovarios o de testículos, tratamientos hormonales, quimioterapia, drogas). Y cuanto más o menos hormonado esté un tejido, estará más o menos regido por su hemisferio cerebral correspondiente.
En las circunstancias en que baja un nivel hormonal, sube el opuesto. Y entonces hay una BASCULACIÓN del resentir al otro hemisferio cerebral. Por ejemplo: en la menopausia hay menos estrógenos y, por lo tanto, más porcentaje de testosterona del habitual.
Como hemos dicho, eso no quiere decir que la mujer sea o se sienta menos femenina sino que, al afrontar un conflicto, lo hará desde la forma de resentir masculina regida por el hemisferio derecho.
La polaridad tiene la característica de que podemos pasar de una a otra en unos segundos, y activar una función masculina o femenina para adaptarnos a una situación con el fin de protegernos. Cambiar de polaridad es algo que se hace regularmente durante el día y puede durar unos minutos o unas horas, la persona “bascula” a la polaridad que más conviene a su estrategia de defensa. Si se produce una situación en la que se bloquea este cambio y se mantiene basculado en la otra polaridad, entonces hablaremos de “empate hormonal”.
PAT HORMONAL
Entendemos por “empate o pat hormonal” una situación de equilibrio entre las hormonas masculinas y femeninas, aunque se dé una pequeña prevalencia de los componentes masculinos o femeninos. Es un concepto que solo indica una relación, un equilibrio entre el nivel de hormonas sexuales que se pueden dar en varias situaciones fisiológicas, es decir, sin conflicto: Climaterio, andropausia, embarazo y lactancia, niños y ancianos, durante una enfermedad, traumatismo craneal, drogas o la toma de determinados medicamentos como la píldora anticonceptiva, castraciones y quimio o radioterapia.
El “empate hormonal” es un fenómeno que también puede darse en los conflictos de territorio, gestionados por la corteza territorial ectodérmica: cuando un hemisferio cerebral está sobrecargado por varios conflictos determinados, se bloquea parcial o totalmente, oscilando hacia el otro hemisferio. Esto origina en la persona cambios de conducta o de personalidad.
Esa situación va a provocar estados de sumisión por no saber cómo reaccionar.
Ocurre en la naturaleza en muchas ocasiones. Por ejemplo, en una manada de lobos, solo pueden reproducirse la loba alfa y el lobo alfa. Los demás están en “empate” y tienen otro tipo de conductas. El “empate hormonal” posibilita la sujeción a la autoridad del líder, tanto en el macho como en las hembras, evitando peleas que pondrían en peligro a la manada.
La función del “empate hormonal”
es proteger la vida del individuo, evitando sobrecargar los hemisferios cerebrales para que no se produzca una enfermedad. Un primer conflicto crea una diana. Si el conflicto sigue repitiéndose, este hemisferio dejará de secretar hormonas y cambiará la polaridad.
En otras palabras, una persona vive un impacto emocional que genera una masa conflictiva. Esta masa se imprime, según su polaridad y su lateralidad, en el relé del hemisferio que gestiona el conflicto, rompiendo el ritmo de base. Una opción adicional de supervivencia es cambiar la polaridad, saltando al relé complementario del otro hemisferio, que es el que manifestará el síntoma o la enfermedad.
Cuando un individuo tiene un conflicto de pérdida de territorio y este conflicto está activo demasiado tiempo, los síntomas pueden poner en peligro la supervivencia. Por esto el “pat hormonal” es una solución de protección, porque al saltar al otro hemisferio, permite disminuir la intensidad del síntoma.
En este estado, los conflictos permanecen en el cerebro pero no se somatizan al cuerpo. Por ello, para revertir y normalizar esa situación, lo que debe hacerse es resolver el conflicto inicial en el hemisferio en el que se originó; así la persona vuelve a su polaridad natural y ya no hay masa conflictiva en ningún hemisferio, evitándose así la somatización de los síntomas o su transformación en conflictos psicológicos.
“Empate hormonal” y “báscula hormonal”
Para comprender si el síntoma o enfermedad de una persona responde a una situación de “pat hormonal”, es imprescindible saber la lateralidad y el estado hormonal. El estado hormonal determina que el conflicto sea experimentado de una manera masculina o femenina.
La diferencia entre “empate hormonal” y “báscula hormonal” es que la báscula es mucho más rápida y dura unos minutos o unas horas, mientras que en el “empate hormonal” puede haber una carga conflictiva importante y mantenerse en el tiempo.
En el campo terapéutico de la biodescodificación (bioneuroemoción, etc.) hay un concepto que se denomina Conflicto de Diagnóstico, que vamos a explicar ahora.
Éste suele darse en enfermedades graves y es la atribución de un sentido a la enfermedad por alguien a quien le hemos otorgado autoridad (un médico o una figura equivalente).
El diagnóstico es un pronóstico
que contamina y agrava el futuro de la enfermedad diagnosticada. “¡Usted tiene cáncer!” Una frase demoledora basada en una creencia predictiva y que se instala en la mente del paciente, provocándole pavor y acarreando nefastas consecuencias.
No es infrecuente el caso de que a una persona aparentemente sana (asintomática) en un chequeo rutinario le encuentren un tumor y, ante el pánico frente a ese diagnóstico, aparezcan entonces los síntomas, a la par que empieza el agresivo tratamiento, acabando ambas cosas por empeorar el tumor e incluso generarse una metástasis que le lleva, desde su asintomatología, a la muerte. Según opina el doctor Fernando Callejón y otros, esa metástasis mortal la ha producido el miedo y no el tumor original.
Los miedos no son la causa originaria de los síntomas pero pueden despertarlos y agravarlos (la angustia de estar separado, por ejemplo). Recordemos que el inconsciente es muy poderoso, y lo es en ambas direcciones: para lo bueno y para lo malo.
El miedo agrava los síntomas
En ese sentido, hay que saber que aquellos miedos a hechos que no afectan al cien por cien de las personas, no son verdades infalibles sino creencias. Por ejemplo, no todo el mundo que recibe quimioterapia vomita y se le cae el pelo.
El miedo, en general, es una proyección hacia el futuro de algo que, por la razón que sea, nos produce temor. Es un resentir imaginario sobre el que no tenemos control. Ese miedo acarrea tres circunstancias agravantes:
– Va a incrementar la simpaticotonía del cuerpo (la intensidad y duración de la fase activa de la enfermedad).
– En consecuencia, intensifica los síntomas y estos pueden adquirir una gravedad más exagerada de la que provocaría la enfermedad de forma natural.
– Bloquea el resentir inicial. Es decir, el conflicto emocional original que provoca la enfermedad queda enmascarado entre una maraña de síntomas secundarios y, al no poder detectar dicho conflicto y afrontarlo, los síntomas evolucionan avanzando en su gravedad.
El conflicto de diagnóstico es un conflicto limitante
que impide la mejora del primer conflicto. Más aún, como hemos dicho, se ha comprobado que causa metástasis (en los pulmones o el estómago generalmente) por el miedo que se instala en el cuerpo al escuchar la frase demoledora. Por el contrario, el efecto placebo también es real y tiene efectos positivos.
En terapia, hay que averiguar en primer lugar si la persona que acude a la consulta tiene ese conflicto. Entonces se le informa de qué es la biodescodificación, del sentido profundo de su enfermedad y el porqué su cuerpo ha actuado así. De esa manera, con esa nueva información, pretendemos devolver el poder al paciente, instalando nuevas creencias positivas sobre que la situación de su enfermedad puede ser reversible desde una nueva óptica, para que toda la maquinaria se ponga en marcha hacia la solución.
El momento del diagnóstico fatal se va a tratar como un bio-shock, y haremos una terapia normal sobre ese bio-shock: liberando el resentir, etc.
convenciendo previamente a nuestro inconsciente de ello, pero para llegar a ese punto necesitamos hacer procesos y progresos, no basta solo la palabra, ya que ésta ha perdido mucha fuerza a causa de su mal uso. Necesitamos reaprender a vivir en coherencia. Hacer que lo que pensamos, decimos y sentimos vayan en la misma dirección. Y para ello se requiere un periodo de rehabilitación de nuestra credibilidad interna. Una cuarentena exitosa de coherencia.
Por lo tanto, CREDITO es la capacidad de conseguir que nuestra palabra se materialice.
Ahora bien, hay dos tipos de palabra: palabra relación y palabra creadora.
La palabra relación es la que empleamos más bien en tono de juego, sin darle importancia ni significado a las palabras: convenciones sociales, mentiras piadosas sin trascendencia, etc.
La palabra creadora, sin embargo, es la que utilizamos poniendo fuerza e intención en lo que decimos, son palabras que tienen peso porque nos comprometemos con lo que decimos. Ese tipo de palabra, en condiciones ideales cuando se pronuncia tiene poder creador, pero si no la cumplimos defraudamos a nuestro inconsciente y restaurar esa confianza perdida no es tarea fácil de realizar.
En esa línea, conviene saber y distinguir entre la energía constructiva y la energía destructiva.
Existe La Energía Constructiva de vida
energía para construir, energía sutil, afín a nosotros, es energía que da valor a las cosas, es la energía en la que vibro cuando soy gentil con las personas, es energía que lo que toca lo transforma en valor, lo eleva, le da vida; podríamos decir que es energía positiva.
La Energía Destructiva, por el contrario es energía densa, energía de muerte, nos envejece y mata, es energía de dolor y sufrimiento, no afín para la creación, es la energía en la que vibramos cuando sentimos rechazo hacia las personas o experiencias; podríamos decir que es energía negativa.
Toda la información que tenemos del pasado que no ha sido resuelta, los patrones que se repiten, que no hemos resuelto, a nivel energético es Energía Destructiva.
Por lo tanto, el BIEN (encontrarme con mi palabra) genera Energía Constructiva, y el MAL (no encontrarme con mi palabra) genera Energía Destructiva.
Cuando hago algo que no quiero hacer o que no lo he decidido yo y me aleja de cumplir lo dicho por mí, estoy generando Energía Destructiva.
Por el contrario, cuando hago algo que yo decidí hacer, me siento bien: Energía Constructiva.
El sufrimiento por tanto, se da cuando lo que encontramos no es nuestra decisión, porque encontrarse fuera de nuestra elección genera Energía Destructiva.
Uso correcto de la Palabra Creadora
Una vez que ya sabemos y podemos utilizar correctamente la palabra creadora, cuando reconoces los conflictos debes hablar con ellos, reconocerlos. Hablas con el conflicto, lo traes al presente y tomas conciencia, diciéndole que lo reconoces, que lo perdonas, que te perdonas, que queda perdonado.
Te miras al espejo e insistes hasta que sientes que esos conflictos los has dejado en el pasado. Y te comprometes ante ti mismo (ante tu inconsciente) en aquello que consideres adecuado para tu equilibrio y sanación.
Si ya tienes el control de la palabra sanadora, seguramente no hará falta realizar ningún ritual o acto psicomágico para confirmar ante ti mismo tu liberación, no obstante no hay inconveniente para realizarlos también si se prefiere. Seguramente, acabarás dándote cuenta de que esos conflictos han tenido un sentido profundo: te han hecho mover desde una situación enfermiza (y posiblemente repetitiva) que atasca tu evolución -y no has elegido libremente-, hasta una situación nueva en la que has recuperado la capacidad de decidir qué existencia quieres para ti.
Además de la coherencia interna
hay más aspectos a considerar para dotar de poder a las palabras que empleamos. Como muestra, podemos ver que a la hora de buscar un objetivo en nuestra vida y “decretar” algo con nuestra intención, es importante darse cuenta de que es mejor hacerlo motivados por la satisfacción personal o la vocación que desde la necesidad. Por ejemplo, es fácil darse cuenta de que si buscamos dinero desde la necesidad y no por el placer que brinda, siempre estaremos necesitando dinero y, por lo tanto, seguirá siendo una necesidad.
Por otra parte, es necesario ponerle un origen a la enfermedad, encontrarlo, ya que sin ponerle origen, no hay fin, y puede convertirse en experiencia circular, repitiéndose de nuevo.
Si no se sabe el origen, hay un truco: LO ELIJO, se lo doy yo guiándome por mi intuición, y esto me permitirá hacer el recorrido para llegar al fin: → Origen → reconocimiento → función → fin.
Elijo el origen -reconozco esa experiencia en mi vida (aceptación)- le encuentro una función de evolución, y le pongo un fin, quizás ritualizándolo con una ofrenda al Universo.
Finalmente, hay que darse cuenta de que cuando tú no construyes tu propósito, lo construye el colectivo o lo construye tu ego (miedos, creencias, pensamientos negativos). Cuando comprendes y sientes que tu esencia está unida a la Autoexistente Fuente de la Vida, entonces notas que tienes PODER cuando sabes conectar en esa Fuente; y esa toma de conciencia te permite elegir mejor: transformar cualquier odio en amor, transformar dolor en aprendizaje…
hay un aspecto vital que casi nunca se menciona y, si se hace, desde luego no se hace con la suficiente claridad y profundidad. Se trata de cómo conseguir convencer a nuestro inconsciente para que se manifiesten en nuestra vida los cambios que queremos realizar en nuestra relación con el entorno.
La mayoría de los artículos y vídeos que hablan sobre biodescodificación (o psicodescodificación u otros nombres), explican hasta cierto punto cuál es la metodología para encontrar la emoción oculta original causante de una enfermedad y, a partir de la toma de conciencia de esa emoción que estaba oculta (y ya no lo está), el sujeto es libre de afrontar ese conocimiento revelador de la forma que quiera, si bien es cierto que el terapeuta descodificador puede orientar al consultante y darle pautas positivas y sanadoras específicas para cada caso.
Con ese fin, la Programación Neurolingüística dispone de técnicas y protocolos adecuados, mediante los cuales se procura que el inconsciente crea en los mensajes que nuestro yo consciente le manda. Igualmente, se puede optar por hacer rituales psicomágicos con la misma intención. Sin embargo, no siempre se logra el objetivo deseado, no siempre se consigue que la mente inconsciente crea a la mente consciente, a pesar de los esfuerzos de ésta en ese sentido ¿Por qué? Esa es la cuestión. Ese es el tema del que quiero tratar en este extenso artículo.
Cómo convencer a nuestro inconsciente
Pero antes de profundizar en esa cuestión, considero adecuado hacer un preámbulo aclaratorio de ciertas cuestiones relacionadas con el tema.
Si pensamos que las enfermedades ocurren por azar, estaremos en consonancia con el paradigma imperante en la sociedad, y que sin embargo ¡está equivocado! Ese paradigma surge de contestarse a las preguntas “¿dónde estoy?” y “¿qué es lo mejor que puedo hacer con lo que veo y conozco?” Pero hay otras preguntas más profundas y potentes que podemos hacernos: “¿de qué soy parte?” “¿qué hay más grande que yo y la humanidad?”, etc. La respuesta a esas preguntas nos lleva a conclusiones diferentes a las del paradigma de que las cosas ocurren por azar. La ciencia “con mayúsculas” y la sabiduría metafísica ancestral coinciden actualmente en que la Energía existe previamente a la materia, le da forma a ésta y, a su vez, tuvo que ser creada por una Inteligencia Suprema con una Intención. Y si hay una intención, las cosas no suceden al azar sino por una razón que, aunque no la conozcamos, sabemos que la hay.
Las implicaciones de ese cambio de paradigma, de ese nuevo entendimiento, son grandes. Como el “efecto mariposa”, un cambio de perspectiva en el nivel superior afecta a las conclusiones de todos los niveles inferiores. Por ejemplo, cuanto más se crea en que las enfermedades son fruto del azar, más posibilidades tendremos de contagiarnos por un patógeno (porque seremos muy susceptibles a cualquier información alarmista y quizás interesada en ese sentido) y más fuertes serán sus síntomas. Por el contrario, cuando sabemos que así no es cómo funciona el diseño de la naturaleza, ya no somos susceptibles ante esas informaciones y opiniones y dejamos de ceder el poder al criterio de los expertos en el paradigma imperante pero inexacto (como la ciencia de Newton frente a los descubrimientos de Einstein).
Retomando el tema del artículo
Es fácil entender que nuestro inconsciente no acepta nuestras afirmaciones porque no nos cree. Si no tenemos credibilidad ante él (ante nuestro yo profundo que no puede ser engañado), todo lo que digamos será palabrería inútil que no lo motivará a actuar.
El inconsciente contiene un poder creador tremendo: un poder mental enraizado con el poder mental de la creación y sincronizado con las leyes del universo y el inconsciente colectivo. En ese sentido, Jesucristo afirma que “todo lo que pidáis en oración, creed que ya lo habéis recibido y lo recibiréis” (Mateo 21:22).
La PALABRA tiene poder de creación
pero éste depende del crédito personal. Ese crédito personal aumenta o disminuye dependiendo de cuantas veces cumples o incumples tu palabra.
Si has afirmado cosas que luego no has cumplido, tu palabra ha ido perdiendo crédito, por lo que ha perdido poder de creación; y si por el contrario siempre que afirmas algo lo cumples, tu crédito es alto, y también lo será el poder de creación de tu palabra.
Además, todo aquello dicho y no cumplido es energía negativa que va acumulándose, hasta llegar a un punto en el que puede ser causante de enfermedades.
Sabemos que tener HONOR implica tener palabra, dirigirte siempre hacia dónde dices. Cumplir tu palabra.
Rituales
Nosotros necesitamos recurrir a rituales para tratar de convencer a nuestro inconsciente de que aquello que afirmamos es cierto, porque hemos perdido mucho crédito por las cosas que nuestros ancestros y nosotros hemos dicho y no hemos cumplido.
En las escrituras sagradas de cualquier cultura o religión, cuando hablan del inicio de la creación, veremos que siempre comienzan igual: El creador “DIJO” hágase la luz. Y la famosa frase “ABRACADABRA”, proveniente del arameo, tiene una traducción que sería “Yo creo lo que hablo”.
Así pues, ¿qué le da crédito a una persona? La capacidad de cumplir su palabra. Para ganar crédito, cumples tu palabra. Una forma fácil de ir ganando crédito a diario sería que todas las cosas normales que haces durante el día las digas antes de hacerlas: pronunciar primero lo que vas a hacer; “ahora voy a pasear…” y paseas; “ahora voy a estudiar” y estudias; “ahora voy a comer” y comes. Al estar cumpliendo tu palabra, estarás ganando crédito cada día.
La Psicodescodificación añade a la Biodescodificación una visión diferente y más elevada del conflicto psicoemocional que nos afecta, ya que esa nueva perspectiva engloba una mejor comprensión de cómo funciona la vida y nuestro papel en ella.
Llamamos Neopercepción a ese transformador cambio de enfoque. Y en la segunda parte de estos artículos trataremos de esos nuevos enfoques: psicológicos y metafísicos, incluyendo también el cristianismo espiritual, que llamamos NEOCRISTIANISMO.
Con ese fin, hemos elaborado un ensayo titulado EL AUTOR DEL UNIVERSO. En él se analizan las clásicas preguntas existenciales sobre el sentido de la vida, la creación, etc. Y se argumentan las posibles respuestas, utilizando para ello la lógica, el sentido común y las implicaciones de los últimos descubrimientos científicos. Dejando de lado los dogmas y creencias religiosas en ese proceso.
Te recomendamos la lectura gratuita de dicho libro desde su link. Asimismo te invitamos a que leas los artículos que puedan ser de tu interés.
El oftalmólogo Jaime Padrón es un médico convencido de la veracidad y potencial eficacia de la descodificación psicosomática y emocional de las enfermedades. Por ese motivo, ha querido contribuir a la divulgación de esta metodología escribiendo un corto y divulgativo libro titulado “Se tu propio sanador”. Libro que ha puesto libre y gratuitamente a disposición de todos los interesados en su blog http://psicodescodificacion.blogspot.com/
Es de alabar esa actitud desprendida y cooperativa, especialmente si la comparamos con la de algunos eminentes especialistas en este campo que han priorizado sus beneficios económicos, al reclamar sus derechos de copyright (legítimamente aunque no coherentemente), aun sabiendo que la existencia de tantos nombres diversos iba a crear confusión y retrasar el desarrollo de dicho campo terapéutico.
Tampoco ayudan al buen nombre de esta disciplina aquellos terapeutas que sucumben a su propio ego y, en vez de profesionales objetivos, acaban sintiéndose gurús en posesión de la verdad absoluta.
Volviendo al artículo, éste es un extracto de dicho libro en el que da unas nociones básicas para aprender a descodificarse uno mismo.
Toma un lápiz y un papel y escribe el diagnóstico que te aqueja. Cualesquiera que sea. Mucho mejor si es un dictamen médico. Si es la conclusión de los facultativos después de estudiarte, mejor así. Te lo afirmo con conocimiento de causa. Nosotros los del “cartel de médicos”, tómenlo con humor colegas, no se ofendan por favor, muchas veces enfermamos al paciente y lo matamos con un simple diagnóstico. En este mismo instante en el planeta millones de pacientes están recibiendo un frío, desdeñoso e indolente dictamen médico. No nos imaginamos ni siquiera un ápice, el daño que muchas veces ocasiona la palabra del profesional médico, o el resultado de un laboratorio. Muchas personas en el mundo desisten de ir a la consulta con el argumento razonable, de que nosotros los semidioses médicos de bata blanca los enfermamos más de lo que ya están.
Pon solo un diagnóstico por vez, no seas desesperado. Esto lo digo porque hay personas aquejadas de varios males. Ejemplo son diabéticas, hipertensas, hipotiroideas, obesas, artrósicas y asmáticas. Puede pasar.
De ser así, escribe en el papel solo un diagnóstico. El más antiguo o el que más te aqueja suele ser bueno para empezar.
Ahora después del diagnóstico pon la fecha en la que apareció esa enfermedad en tu vida. Trata de ser preciso. A veces nos cuesta delimitar cronológicamente un hecho pero nos pueden ayudar cosas como nacimientos, cumpleaños, eventos destacados en tu ciudad, los presidentes, los alcaldes, los mundiales de futbol, las series de béisbol etc. etc.
afirma que «las alergias son un tipo de fobia física que desencadena el cuerpo para evitar el recuerdo de una situación muy dolorosa emocionalmente». Dentro de ese contexto, tanto las intolerancias como las fobias están relacionadas con las alergias porque todas tienen en común ser una reacción exagerada de rechazo frente a algo.
Hay muchas consideraciones a hacer sobre las alergias, empezando porque muchas son de origen estructural más que coyuntural. Es decir, son predisposiciones o programas grabados en el útero materno o provenientes de los ancestros. Además, las alergias tienen un claro significado simbólico. Por ejemplo: leche-madre o gluten-padre.
En terapia, normalmente no se suele encontrar el impacto emocional en la primera sesión: la persona suele decir que cree que es alérgica desde siempre. Para encontrar su origen, especialmente si es transgeneracional, puede hacer falta recurrir a la hipnosis regresiva.
En las alergias transgeneracionales, la toma de conciencia del origen de la problemática ya es suficiente para que la alergia desaparezca. No ocurre así con las alergias coyunturales: en estos casos conviene buscar un recurso para poder cambiar la emoción y, en consecuencia, la percepción.
El órgano afectado orienta acerca del conflicto del individuo. Si es la piel, la persona ha pasado por un conflicto de separación o de contacto; si se presentan vómitos, se trata de un conflicto digestivo en relación con algún problema familiar indigesto; si hay trastornos de laringe, hay que buscar miedo a expresar algo; si el problema es de lagrimeo, exploraremos los conflictos relacionados con cosas que no se quieren o no se pueden ver.
Según la biodescodificación, las personas con fibromialgia suelen tener 4 conflictos determinados.
– En primer lugar una falta de dirección.
– También una desvalorización importante.
– También puede haber un contacto «impuesto».
– Y miedo a la muerte.
Alguno de estos conflictos pueden haberse originado o bien durante la gestación en el vientre de la madre por los impactos recibidos por la madre, o bien puede haber una parte de origen familiar, transgeneracional.
La fibromialgia está considerada un diagnostico controvertido y algunos autores afirman que no debe considerarse como una enfermedad debido, entre otras razones, a la falta de anormalidades en el examen físico, en los exámenes de laboratorio objetivos o en estudios de imágenes médicas para confirmar el diagnostico.
Ya antes de que el médico alemán Ryke Hamer se diera cuenta de que nuestras “emociones ocultas” y negativas confinadas en el inconsciente son la causa de la mayoría de las enfermedades que padecemos, su compatriota y también doctor Georg Groddeck (pionero en medicina psicosomática. 1866-1934) comentaba en su libro El significado de la enfermedad: «Aquel que llega a la conclusión de que yo medico mentalmente a un humano que se rompió la pierna tiene razón – pero ajusto la fractura y protejo la herida. Y entonces le doy un masaje, hago ejercicios con él, le doy a la pierna baños diarios con agua a 45°C por media hora y cuido que no se inflame ni supure, y cada tanto le pregunto: ¿por qué se rompió la pierna, ‘usted mismo’?»
También otros personajes de relevancia mundial, antes que Hamer, ya apuntaban que la incoherencia entre nuestros pensamientos, emociones y actos están en el origen del desarrollo de las enfermedades.
Por ejemplo, el gurú Osho afirmaba que “las enfermedades del ser humano comienzan cuando dejo de ser yo para ser lo que los demás quieren que sea”. Por su parte, la afamada escritora y conferenciante Louise L. Hay, al final de su libro Usted puede sanar su vida, ofrece un pequeño listado que relaciona determinadas enfermedades con aquellas dañinas emociones que las generan.
Otro gurú, Alejandro Jodorowsky (creador de la Psicomagia) nos revela que “debajo de cada enfermedad está la prohibición de hacer algo que deseamos o la orden de hacer algo que no deseamos”. En la misma línea se manifiestan otros maestros espirituales como Wayne W. Dyer, Ekhart Tolle, Krishnamurti o Thich Nhat Hanh, entre otros. Igualmente, algunas eminentes figuras pertenecientes al ámbito de la ciencia están divulgando sus descubrimientos en este sentido: Deepak Chopra, Joe Dispenza, Bruce Lipton, Brian Weiss, Hans Jenny, etc.
Concretando, el análisis estadístico-científico, el estudio continuado y la profundización psicológica de las manifestaciones somáticas de esa dañina emoción oculta que Ryke Hamer llamó el resentir, con el paso del tiempo, ha permitido hacer un listado que recoge la relación probable entre dichos resentires y sus síntomas o enfermedades asociadas a ellos.
Diccionario de Psicodescodificación
Con el fin de poner a disposición de cualquier persona interesada la información completa de esos resentires, vamos a mostrar los enlaces al completísimo Diccionario de Psicodescodificación. Estos enlaces corresponden al libro gratuito en Pdf, por un lado, y al libro en papel de venta en Amazon (.es ó .com). A destacar que el precio del libro en Amazon es posiblemente inferior al resultante de enviarlo a fotocopiar.
A primera vista, desde una perspectiva científico-materialista, la astrología no tiene ningún fundamento digno de crédito. Precisamente por eso, la ciencia en general tiene un prejuicio negativo contra ella y normalmente no se ha molestado en analizarla, aunque solo fuera por curiosidad intelectual. Sin embargo, cuando prestamos atención a sus postulados, descubrimos con sorpresa que sus afirmaciones -con respecto al temperamento que la carta astral imprime en cada individuo- son bastante certeras. El hecho de que se nos escape una explicación racional para ese fenómeno, no tendría que hacernos descartar todo el potencial que la astrología tiene que ofrecernos; al contrario, debería ser un acicate para investigarla con más ahínco.
Ya hace más de tres mil años
desde que los caldeos observaron que los acontecimientos del cielo seguían un mismo patrón, las estrellas se movían en el firmamento siguiendo un orden fijo, y los planetas giraban excéntricamente y casi en un mismo plano sobre el fondo estelar.
Los caldeos, para confeccionar su sistema cosmológico, utilizaron las doce constelaciones más importantes, por las que el Sol y la Luna pasaban periódicamente y que constituyen los antepasados de nuestro zodíaco. Cada dos horas las constelaciones giran en el cielo 30º, o sea una doceava parte del total de la circunferencia. Durante siglos, toda observación astrológica permaneció ligada a la salida y ocaso de los cuerpos celestes siguiendo este patrón. Además existía otro conjunto de 12 secciones, que no guardaban relación con la anterior, denominadas casas.
A la hora de encontrar la mejor manera de orientar a una persona hacia la solución de su resentir emocional, hay que tener en cuenta, además de los postulados genéricos, la particular idiosincrasia de la persona con quien tratamos. Disponemos de varias herramientas para ayudarnos en esa labor psicológica. En el artículo anterior ya hemos hablado de la influencia astrológica y su relación con el temperamento innato de una persona. En este artículo vamos a comentar en qué medida los diferentes centros energéticos que se hallan en el cuerpo –los llamados chakras- nos pueden afectar, dependiendo de cuál sea (por razones astrológicas, kármicas, transgeneracionales, etc.) el que más predomine en cada ser humano.
Así pues, vamos a describir brevemente cada uno de los 7 chakras principales y sus características:
1º.- TENER para compensar el miedo y la inseguridad ante la supervivencia
El kundalini o energía de la naturaleza se localiza en la zona genital (el perineo).
Su energía se centra en la Supervivencia. Se relaciona con el Miedo como bloqueo energético y provoca gran atracción por la sexualidad y la posesión; generando enojo, irritación, dolor, pasión, preocupación por el dinero y la creación de un hogar.
Se bloquea por el miedo y, cuando esto ocurre, causa dolores de ciática, cáncer de ovario, útero o rectal, estreñimiento, problemas de próstata, várices, hemorroides y trastornos inmunitarios. También provoca frustración, inestabilidad emocional, depresión y baja autoestima.
Existen 3 Instintos biológicos básicos: Comer, Dormir y la Atracción Sexual.
Es inútil negarlos. No hay santidad en reprimirlos sino en utilizarlos sin que afecte a nuestra capacidad afectiva.
A pesar de la identificación del cristianismo y otras religiones con la represión de la libre sexualidad, lo cierto es que en ningún pasaje de los evangelios Jesús la condena. Únicamente, y a modo de recomendación, nos dice que “hay eunucos que se hacen a sí mismos por amor al reino de los cielos”. Se entiende, pues, que es una opción libre que uno puede tomar cuando su momento evolutivo se lo pida.
Amor y Sexualidad
Solo el sentimiento de Amor es sagrado. La sexualidad es biológicamente natural y, por lo tanto, toda actividad sexual hecha de mutuo acuerdo y sin perjudicar a nadie es objetivamente lícita. De hecho, la sexualidad nos atrae por ser placentera, divertida y afectiva, además de servir como forma de comunicación y relación entre los seres humanos.
Además de las consideraciones que exponemos a continuación, recomendamos leer la entrevista realizada a la psicooncóloga Eva Juan, en la que expresa y argumenta su convicción de que los conflictos emocionales guardan una relación directa importante con la enfermedad del cáncer.
en su libro Las claves para curar: “El malestar orgánico o emocional siempre existió pero lo que hizo la medicina fue clasificarlo y eso le dio poder. La actual creencia sobre la enfermedad no solo es la de una fuerza externa que nos ataca sino que a partir de esa clasificación, es la de una fuerza que un grupo de personas (los científicos-médicos) puede dominar… y a quienes le otorgamos el poder.
Ese concepto de enfermedad se escapó de las manos y tiene vida propia. La gente ya no se muere de la enfermedad sino del miedo que el concepto inventado le genera. El miedo no da tiempo a que la enfermedad actúe y nos mate ya que crea por sí mismo una realidad mortal. Así lo relata el cuento sufí:
-Un sabio sentado en la cumbre de una montaña, ve pasar una sombra y pregunta: ¿Quién eres? La sombra le contesta -Soy la peste-. ¿Adónde te diriges? -A matar mil personas de ese poblado-…
Oye tú, me has engañado, dijiste que matarías mil personas y has matado treinta mil. ¿Por qué? La peste le responde –No es cierto, yo solo maté mil personas, el resto murió de miedo-.
Como médico
he presenciado muchas veces el fenómeno de una persona que en pleno estado de salud y por hallazgos casuales (pruebas de rutina o un médico demasiado inquisidor) ha sido diagnosticada de un tumor en hígado, pulmón o mama. A los pocos días de ese hallazgo, el estado de salud había empeorado dramáticamente. He visto a algunas personas morir en poco tiempo luego del diagnóstico.
Eso es miedo, no es cáncer. Ese es el concepto que se le ha escapado de las manos al grupo de científicos que ostenta el supuesto saber de la enfermedad. Y ese concepto se ha desbordado y ha creado una realidad autónoma entre otras cosas, porque se ha colectivizado. Se ha vuelto un saber popular.
Cuando una mujer se nota un bulto en la mama, debe parar toda actividad y preguntarse qué le viene a decir ese bulto. Y si no lo sabe, debe recurrir a alguien que la ayude a interpretar ese mensaje. No debe salir corriendo en busca de ese personaje que detenta un saber sobre la enfermedad porque eso la cristaliza en el viejo concepto. Y a partir de allí, solo puede esperar que se instale una guerra en su cuerpo.
Y el bulto no vino a declarar la guerra sino a evitarla. Y no es que no debe hacer nada o curarse psicológicamente. Debe instalar la paz en su vida porque el bulto así se lo está exigiendo. Y eso no es poco pero es mucho más de lo que la medicina pretende con su viejo concepto de instalar una guerra entre el cuerpo de esa mujer y el cuerpo de esa mujer.
El milagro de curarnos es…
Volver a nacer fuera de nuestros roles y percibirnos como almas que se relacionan con almas. Dejar de ser hijos, esposos, madres, padres, médicos, abogados, exitosos, fracasados o perversos. Y renacer como almas con cuerpos que son usados, no descuidados.
Para ello, estamos acá. No para descubrir vacunas sino para tomar conciencia de lo que somos y hacia dónde vamos.”
Visto desde la óptica de la biodescodificación,
el cáncer es la activación de un programa de supervivencia biológica propio de todas las especies animales. Los humanos no somos diferentes en ese aspecto salvo en algún detalle, que se podría explicar con el siguiente ejemplo:
Un lobo hambriento se dispone a cazar. Ha capturado un conejo y lo ingiere. Su estómago comienza a digerir toda la carne de la presa, pero hay un problema. Se ha tragado una pata del conejo y esta se ha alojado en un punto del estómago que obstruye el paso hacia los intestinos. Si esa obstrucción no se libera el lobo morirá por desnutrición. Aquí es donde se activa el programa biológico de supervivencia: En el estómago del lobo comienzan a desarrollarse rápidamente células tumorales.
Estas células tienen una capacidad digestiva 4 veces superior a una célula estomacal normal. Aumentado la capacidad digestiva, los ácidos gástricos generados, podrán ayudar a disolver y digerir la pata del conejo. Si se disuelve lo suficiente como para poder liberar la obstrucción y abrir el paso para la digestión de alimentos, el lobo conseguirá sobrevivir.
Una vez recuperada la capacidad de digestión y asimilación de alimentos, el programa de supervivencia se desactiva y el tumor se disuelve y elimina, con la ayuda, en muchas ocasiones, de una inflamación bacteriana. Esta fase a veces se acompaña de alguna pequeña hemorragia.
Si el tumor no consigue disolver la pata de conejo seguirá activo el programa de supervivencia y el tumor continuará creciendo, llegando a invadir el espacio vital de órganos adyacentes y podrá producir también la muerte del animal.
El ser humano, además de los condicionantes biológicos que comparte con los animales y la emotividad, cuente con un intelecto capaz de hacer que en una persona se active un programa biológico de supervivencia por algún conflicto que ha vivido y no ha podido resolver.
En el caso de un tumor en el estómago, podría generarse a nivel biológico por un alimento que no puede digerir, pero realmente se activará más a menudo el programa por algo simbólico, algo que la persona afectada está sintiendo, como: “no puedo digerir, o no consigo asimilar lo que me han hecho” (normalmente conflicto vivido frente a alguien muy cercano). Si ese sentimiento es muy intenso, hasta el punto de que no deja apenas conciliar el sueño a la persona afectada, su cerebro podrá activar de forma automática el programa biológico de supervivencia, iniciándose la proliferación de células superdigestivas (células cancerígenas), para intentar digerir aquello que está sintiendo como: “no puedo digerir”. El problema en este caso reside en que en el estómago, realmente no hay nada físico que impida la digestión, y el programa seguirá activo hasta que la persona deje de sentir: “no puedo digerir lo que me han hecho”.
Aquí es donde la biodescodificación puede ser de gran ayuda.
Cada tipo de cáncer está asociado a una tipología de conflicto. Es de dominio público que muchas personas que han vivido un conflicto muy intenso, al cabo de unos meses o un año, desarrollan un cáncer.
El hecho de vivir un conflicto muy intenso no implica para nada desarrollar un cáncer. Pero si que se puede afirmar, que la persona que ya tiene el cáncer, unos meses antes ha vivido algún tipo de conflicto desestabilizante.
El hecho de que se active o no la proliferación celular “maligna”, dependerá de la sensibilidad de la persona, de cómo se toma las cosas, del sistema de creencias que posee, de programas de dolor heredados…
La descodificación es totalmente compatible con cualquier terapiaque esté llevando a cabo el paciente, podrá complementar y optimizar perfectamente cualquier tratamiento.
Así como toda enfermedad es una llamada de atención sobre algo,
el cáncer tiene el mismo sentido pero a un volumen mucho mayor, pues el inconsciente biológico considera que está en peligro la supervivencia (física o de la identidad) si no se atiende a ese peligro.
Desde la óptica de la psicodescodificación, el cáncer es una enfermedad causada por un profundo resentimiento contenido durante muchísimo tiempo, hasta que literalmente va carcomiendo el cuerpo. Por ejemplo, en la infancia sucede algo que destruye nuestro sentimiento de confianza. Los enfermos de cáncer suelen ser personas que mantienen algún tipo de resentimiento de larga duración, o problemas emocionales pendientes con el pasado, que los hacen sentirse profundamente heridos. Con un sistema de creencias así, la vida se muestra como una serie de decepciones. Un sentimiento de desesperanza, desvalimiento y pérdida se adueña de nuestro pensamiento, y nada nos cuesta culpar a otros de todos nuestros problemas. La gente que tiene cáncer, además, es muy autocrítica.
Los cánceres suelen ir asociados a un conflicto de identidad, frecuentemente relacionado con un gran miedo o una gran culpabilidad, al punto de ya no poder vivir, incluso inconscientemente. También por rabia que consume, un deseo de auto-destrucción. La energía vital se agota por sentimientos de remordimientos, miedo y rabia interna proveniente de temas arraigados relacionados con el ego que no han sido perdonados. A todo ello puede sumarse los sentimientos de herida profunda; rencor que se mantiene mucho tiempo; secreto o aflicción profunda que carcome; carga de odios; creer que todo es inútil…
Las heridas emocionales importantes
que pueden causar enfermedades graves son: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición o la injusticia. Algunas personas pueden haber sufrido varias de estas heridas durante su infancia. En general, la persona que padece de cáncer es del tipo que desea vivir en el amor, amor que rechazó por completo al albergar durante mucho tiempo ira, resentimiento u odio hacia uno de sus padres. Muchos rechazan incluso a Dios por lo que vivieron o viven. Esos sentimientos no reconocidos se acumulan y aumentan cada vez que algún incidente revive esa vieja herida. Un día, cuando la persona llega a su límite emocional, todo estalla en su interior y entonces aparece el cáncer.
Si tienes cáncer es importante que reconozcas que de niño sufriste y que te permitas ser humano, es decir, darte el derecho de rechazar a uno de tus progenitores o a los dos. El hecho de sufrir heridas en soledad es lo que crea la mayoría de los problemas. Es posible que creas que si te liberas de ellos serás más libre. Por el contrario, la necesidad más grande de tu alma y de tu corazón es acercarte al amor verdadero y el medio por excelencia para ello es el perdón. No olvides que perdonar no sólo quiere decir no rechazar a los demás. La dificultad más grande de la persona con cáncer es perdonarse a sí misma por haber albergado esos pensamientos de odio o esas ideas de venganza aun cuando fueran inconscientes. Perdona al niño que vive en ti, que vivió en silencio y sintió rabia y rencor sin tener quien lo apoyara, quien lo entendiera. Deja de pensar que el hecho de rechazar a otra persona significa ser «malo». No es maldad, es ser humano.
Un cáncer se puede manifestar después de que la persona haya resuelto el conflicto o bien durante el bloqueo.
Cuando la tumoración que se produce es debida a un conflicto en fase de reparación, la ignorancia médica sobre las fases de la enfermedad y los fundamentos de la biodescodificación pueden tener consecuencias fatales, como relataba Fernando Callejón anteriormente. Sirva el siguiente ejemplo: El conflicto correspondiente al sarcoma es siempre una autodesvalorización en vías de reparación (a diferencia del carcinoma): cuanto más grave es la autodesvalorización, más afectado se ve el esqueleto por osteolisis. El osteosarcoma es la recalcificación del hueso.
En su fase de reparación la biopsia es extremadamente peligrosa porque el cerebro la vive como un «ataque» que resuelve a continuación; de ella deriva una cicatrización continua y el sarcoma se vuelve cada vez más grande…