La hipertensión en biodescodificación

La hipertensión arterial es una alteración emocional crónica que puede atribuirse principalmente al estrés, ansiedad, ira, depresión o combinaciones de ellas.

Simplificando y generalizando en exceso, podemos decir que los hipertensos son personas que huyen de los conflictos y no afrontan los problemas.

El hipertenso es una persona que intenta controlarlo todo:

su agresividad, sus emociones y tiene dificultades para comunicarse (aunque no necesariamente para relacionarse).

La mínima contrariedad, un enfado no expresado, una indignación ante una injusticia, son circunstancias suficientes para que la sangre se caliente y aumente su presión.

El paciente verdaderamente hipertenso tiene la sensación de estar amenazado con sufrir daño y cree que tiene que estar constantemente preparado para cualquier peligro. Está siempre dispuesto a luchar, pero contiene su agresividad para evitar el conflicto.

La hipertensión nos indica la gran tensión en la que vive debido a su afán de querer buscar una solución a sus problemas, pero no puede encontrar una salida porque no se atreve a afrontar los conflictos. El miedo le hace reprimir sus emociones, lo cual le ocasiona un aumento de la tensión.

El hipertenso suele ser muy emotivo y está influenciado por el pasado, el cual revive constantemente recordando heridas afectivas que no han sanado ni ha resuelto. Se preocupa mucho por la felicidad de sus seres queridos y se crea una gran “tensión” tratando de encontrar la forma de proporcionársela.

Uno de los miedos asociados a la hipertensión es el de la muerte. El hipertenso tiene miedo de que le llegue antes de haber realizado su plan de vida.

Al no saber cómo afrontar su inquietud, la descarga enfocando toda su atención en el mundo exterior, llevando una vida dinámica, tensa y de excesiva actividad, lo que le provoca un “aumento de la presión”.

Pero la hipertensión es sobre todo un tema de sangre

así que también hay que considerar la desvalorización en relación a la familia, justo al revés de  los problemas articulares, que son una desvalorización en relación a uno mismo.

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La psicodescodificación del coche y las mascotas 2

MASCOTAS

El proceso de descodificación emocional que hemos explicado en la primera parte de este Artículo, dedicada a los coches, y en el artículo anterior que hablada de La casa y sus objetos, todo ello es aplicable también a las mascotas, con algunos matices añadidos al tratarse de seres vivos en lugar de objetos.

Estudios científicos (Universidad de Lincoln, Universidad de Nottingham Trent, etc.) han confirmado que las mascotas sienten emociones y tienen efectos benéficos sobre sus dueños y viceversa, también las mascotas pueden recibir beneficios o estrés y ansiedad que los pueden enfermar (por cierto, algo que cualquier persona con sentido común y un mínimo de sensibilidad ya sabía).

Antes de empezar a descodificar las enfermedades de las mascotas, conviene tener claro que hay otras razones por la que los animales pueden enfermarse. Los animales tienen también sus propios códigos biológicos que, al interactuar con un entorno no adaptado a su psicología, pueden generar extraños comportamientos o enfermedades. La psicología del gato es diferente a la del perro, por ejemplo, y, dentro de estos, el temperamento de una raza es diferente de la otra. Si vives en un piso, no es lo mismo tener un caniche que un pastor alemán.

ÓRGANO EXTERNO DE SOMATIZACIÓN

Debido a esa empatía de los animales con sus dueños, es común tener en consulta a mascotas con cáncer o hipotiroidismo y ver que “casualmente” su dueño sufre de la misma enfermedad.

Que un animal tenga el mismo padecimiento físico o mental de su cuidador está relacionado con algo llamado ‘órgano externo de somatización’, es decir, la parte del cuerpo que absorbe como una esponja las emociones negativas o positivas de la familia y las somatiza.

El Dr. José Tomás Zeberio, creador de la antropología energética, explica cómo se afecta el «órgano externo de somatización». En primer lugar, existen ondas positivas y negativas que provienen de los pensamientos y palabras emitidas diariamente por los seres humanos. Éstas permanecen suspendidas en el ambiente y, aunque no se pueden ver, sí se sienten; por eso, muchas veces algunos lugares nos producen incomodidad o rechazo, y decimos que tienen ‘mala vibra’ porque están cargados con esas partículas.

Conexión emocional

La mayoría de los perros y gatos forman una conexión emocional fuerte con las personas de las que dependen para comer, de las depende su refugio y su afecto. Es por eso que de inmediato se sintonizan con nuestras señales emocionales.

Por ejemplo, si emites algún nivel de miedo, pueden interpretar que hay algo a que temerle, pero no saben a qué. Podemos asociarlo a cuando éramos pequeños y sabíamos que nuestros padres estaban molestos. No sabíamos por qué, pero por si acaso, andábamos con mucho cuidado.

Las discusiones frecuentes son especialmente estresantes para los animales, quienes podrían reaccionar demostrando irritabilidad o miedo.

Por lo tanto, las tensiones emocionales pueden desencadenar problemas de  comportamiento, como pueden ser el aumento en agresividad, destrucción o inquietud extrema. También podrían impactar en el sistema nervioso y contribuir a agravar condiciones ya presentes como irritación de la piel, oídos, vejiga y otros.

Muchas veces, la ansiedad que le transmitimos a nuestras mascotas viene por la misma preocupación que tenemos sobre su salud, por ejemplo, cuando observamos que algo no está bien, ya sea un cambio en comportamiento o un síntoma físico. Esta situación es muy común cuando sale un tumor o cáncer, nos sentimos bajo gran presión queriendo remover de inmediato las masas, como si cada minuto fuera crítico.

Por eso es importante mantener la calma, ser pacientes y consistentes con el tratamiento escogido. En la medicina natural se cree que antes del mejoramiento viene una crisis o epicrisis, por lo que aun si pensamos que no está funcionando, se debe darle una oportunidad.

La mascota es el síntoma de su entorno

Otro factor añadido en la descodificación de las mascotas es la influencia en ellas del concepto llamado Proyecto Sentido en biodescodificación, pues la mascota suele ser como un niño pequeño para el amo y su familia.

Para nuestro inconsciente, un hijo real o un hijo simbólico son iguales, son lo mismo. Algunos tienen un trabajo, una empresa, un sobrino, un amigo, un auto, algo que quieren simbólicamente como un hijo, así también son las mascotas para muchas personas: son hijos simbólicos y ocupan un lugar muy importante en su corazón y en el sistema familiar y social.

Los hijos reales, hasta los 7 años están como esponjas absorbiendo todas las experiencias vividas en su sistema de crecimiento como mandatos de seguridad y cómo se pertenece al sistema familiar. Se dice que la mascota es el síntoma, así como los niños son el síntoma del entorno donde habitan con estos códigos y reflejan en su salud los conflictos familiares.

En psicodescodificación, los hijos menores de edad no se trabajan directamente sino que se trabaja con los padres, así es también con los hijos simbólicos (incluidas las mascotas): se trabaja con sus cuidadores o amos. Los hijos reales o simbólicos son el síntoma y los adultos son la raíz o la fuente del conflicto, al sanar éstos los hijos sanan también.

Por ello, sus enfermedades nos dan claves para identificar qué conflictos estamos viviendo nosotros porque, al igual que los niños en el Proyecto Sentido, nuestros animales de compañía somatizan los síntomas y enfermedades que corresponden a nuestras actividades conflictivas.

El perro se comporta como su amo

y esto no es casualidad. También llama la atención que existen personas que han tenido varios perros a lo largo de su vida y todos han sufrido de la misma enfermedad. Se han reportado casos en los cuales los animales se rascan o vomitan cuando en casa hay peleas entre sus dueños, o casos de riñas entre gatos cuando sus dueños discuten.

Cuando el ambiente está muy cargado de emociones negativas, algún integrante se convierte en una «válvula de escape» y viene la enfermedad o el síntoma (diarrea, vómito, entre otros), muchas veces sin una explicación médica (bacteria, virus).

La opinión de los expertos

Según Turid Rugaas, entrenadora noruega de perros, considerada una gurú en el área: «casi 99% de los desórdenes emocionales de los perros se deben a fallas de las personas que han formado parte de su socialización (los primeros cuatro meses de vida son determinantes) y del ambiente en el que se desenvuelven».

Por su parte, el biólogo conductual y psicólogo animal Dennis Turner, director del Instituto de Etología aplicada y Psicología animal de Suiza, afirma que nuestros perros y gatos mascotas pueden sufrir de fobias y otros desórdenes de ansiedad, como la que provoca la separación, y se pueden manifestar con síntomas muy similares a los que experimentan las personas cuando están deprimidas. También pueden desarrollar desordenes compulsivos y neurosis.

También existen otros casos. Así, los individuos cuyo excesivo apego a los animales les acarrea consecuencias negativas para ellos mismos o para sus seres queridos sufren un trastorno enfermizo que se conoce como petofilia. Son personas a las que les gusta permanecer solas con sus mascotas, porque lo disfrutan y viven empeñadas en cuidar de animales. Más que humanidad, lo que se esconde detrás de ese comportamiento extremo es una obcecación adictiva.

El periodista norteamericano Jon Katz, uno de los expertos que más ha escrito sobre este comportamiento, lo define así: “Nos hallamos ante un caso de petofilia si el afectado solo siente satisfacción cuando tiene contacto con seres irracionales y se aísla de su entorno, si limita completamente su forma de vivir o si el individuo enganchado a este vínculo anómalo quiere desligarse de él pero se siente incapaz de hacerlo”.

Ejemplos de descodificación animal

– Una persona me dice que su “niño de 4 patas” (literalmente) tiene pancreatitis. Si miramos los conflictos del páncreas en el diccionario de biodescodificación, nos dice, entre otras cosas: “son conflictos del pasado atascados en el presente y aún sin resolver, sin perdonar, sin soltar… Son conflictos indigestos de ignominia, historias de herencias y porquerías familiares que aún no has aprendido a ver desde otra perspectiva y trascenderlos totalmente”… Y esa persona se echa a llorar porque es eso exactamente lo que le está pasando y así es también como ella se siente.

– Si bien hay virus y bacterias que pueden afectar a los animales en el medio ambiente, lo cierto es que una imposibilidad para hacer frente a algo o a alguien por parte del dueño, puede hacer bajar las defensas de la mascota y enfermarla.

– Un perro que vomita, es el resultado de algo que su dueño no digirió emocionalmente.

– Si un perro o gato presentan cáncer, es por un conflicto emocionalmente muy fuerte de su dueño.

– ¿Es un perro que ladra por todo? ¿A quién le ladras en tu vida…?

– ¿Es un gatito miedoso? ¿A quién le tienes miedo tú….?

La solución

Como ya hemos dicho, trabajar con la biodescodificación de  las emociones de las personas del entorno de la mascota puede ayudar rápidamente en su recuperación  física y emocional.

Y también, según afirma Laurel Braitman, autora de «Animal Madness» (Locura animal), el apoyo, el cariño, la paciencia y el tiempo que las familias les brinden a las mascotas con desordenes emocionales puede convertir cualquier trauma pasado en una experiencia positiva para ambos.

La psicodescodificación del coche y las mascotas 1

En el anterior artículo sobre La psicodescodificación de la casa y los objetos, explicamos sucintamente las razones por las que, en el campo de la descodificación psico-emocional, partimos del paradigma de que nada ocurre por azar (no hay casualidades) y, al mismo tiempo, afirmamos que todo lo que nos rodea es un reflejo (espejo) de lo que ocurre en nuestro mundo interior.

Siguiendo en esa línea, vamos a analizar ahora el Coche y las Mascotas.

EL COCHE

El coche se convierte en una parte de nosotros mismos, hasta el punto que solemos referirnos a lo que le ocurre en primera persona: “he pinchado”, cuando nos referimos a las ruedas; “se me han roto los manguitos”, cuando hablamos de los circuitos de refrigeración del coche, etc.

De esa forma, al identificar el coche como una propiedad y una extensión de nosotros mismos, lo convertimos en depositario del reflejo de nuestro inconsciente. “Lo que se estropea en tu coche es algo que te pasa en tu vida y no ves”.

Por todo ello, se dice que las distintas partes del coche reflejan o simbolizan las partes de nuestro cuerpo.

En consecuencia, se nos hace posible y necesaria la desprogramación de los accidentes que sufrimos con nuestro coche, por varias razones:

1. Escuchar el mensaje que la vida nos envía por medio de estas señales.

2. Anticiparnos al “dolor” llamado avería, que nuestro coche ha soportado por nosotros (y también al dolor de nuestra cartera al tener que pagar la cuenta del mecánico), antes de que llegue a nuestro cuerpo físico-emocional transformado en algún malestar o enfermedad.

Sin embargo, no hemos de olvidar que el coche, al igual que el cuerpo humano, está sujeto a un proceso natural de desgaste biomecánico que hay que saber diferenciar de los aspectos que sí se pueden descodificar.

Utilidad

Todo ello nos puede resultar de tremenda utilidad a la hora de entender los accidentes de tráfico que suframos. Un accidente de tráfico es, por definición, un impacto vivido de forma inconsciente en esa capa protectora que es nuestro vehículo, es una señal de lo que nos ocurre, un mensaje de la vida hacia nuestra persona, y aunque, al igual que ocurre con las fracturas, en muchas de las ocasiones este sucede en fase de reparación del conflicto y es, por lo tanto, la solución de nuestro inconsciente a nuestro problema, también es cierto que es una solución en muchos casos desesperada y temporal, un parche en nuestra vida y no siempre permanente, ni adecuado.

¿Qué debemos hacer entonces? Pues bien sencillo, encontrarle el sentido inconsciente, tomar conciencia de qué nos está diciendo esta vivencia que ha asumido nuestro vehículo, y realizar los cambios adecuados en nuestra vida para que esta problemática deje de acudir a nosotros, pues de lo contrario la siguiente vez puede que nuestro “cuerpo coche” no esté disponible para asumir este impacto y seamos nosotros quienes lo suframos.

Cómo saber cuál es el problema

Tomemos el ejemplo de una persona que acude refiriendo que reiteradamente se le han pinchado las ruedas de su vehículo. En este caso, lo primero que todos le diríamos es ¿dónde aparcas?, deja de aparcar ahí, pero no es eso lo que vamos a preguntarle. Le preguntamos ¿cuándo ocurre esto? y que vaya con su imaginación, con su recuerdo a ese día. Siempre debemos buscar el momento en el que apareció el síntoma, justo unos momentos antes de esta situación.

Nos explica que acaba de llegar de comer en casa de sus padres y está aparcando en el trabajo. Es en este instante cuando le pregunto qué le ha pasado durante la comida con su madre, ya que, como vamos a ver, una de las simbologías con las ruedas es la madre. Entonces la persona recuerda que su madre ha estado contándole, durante la comida, lo harta que está de papá y que se quiere divorciar. Nuestra paciente nos refiere que esto le ha sentado fatal y revive un instante en el que le gustaría pinchar a mamá con el cuchillo, pero claro eso no lo hace porque somos buenos hijos y se traga este deseo, esta emoción.

Aquí entra nuestro coche y decidimos pinchar a nuestra madre en el coche, en las ruedas. Curiosamente esto que lo cuenta como algo anecdótico deja de ocurrirle una vez que toma conciencia de este deseo.

Otro caso, muy diferente al anterior y muy atípico, es el de una chica que acababa de estrenar su coche nuevo cuando tuvo un accidente (junto con su novio) del que ambos salieron ilesos pero el coche fue declarado siniestro total.

El novio estaba ilusionado en tener pronto un coche propio. En esa situación, la madre de ella le regala a su hija por sorpresa el coche nuevo. Él, aunque aparentemente se alegra pero ella, lo cierto, según ella detecta, es que le dio mucha rabia que ella pudiera tener un coche antes que él. Digamos que esa mala onda le echó mal de ojo al coche.

En resumen, siempre buscaremos la intención positiva de lo que nos ocurra. Este paso inicial es muy importante, pues nos da poder de responsabilidad y dejamos de ser víctimas. Y a partir de ahí, seguiremos el mismo protocolo de preguntas que aplicaríamos en la descodificación de los síntomas corporales, empezando por la pregunta “¿para qué me pasa esto que me pasa?”

PARTES DEL COCHE Y SU SIGNIFICADO EMOCIONAL

Accidentes (significado emocional): Relación entre las partes del coche rotas o averiadas y nuestro cuerpo:

Aceite: Vitaminas y minerales. Cuando el coche tiene problemas de pérdidas de aceite, hay que buscar qué carencia de vitaminas o/y minerales tiene la persona en ese momento, y el mensaje que, desde la biología, esa carencia le está indicando.

Acelerador (y turbo): “Vas demasiado rápido por la vida”. Sería un primer aviso para disminuir la autoexigencia.

Agua para el limpiaparabrisas: Lágrimas (suelen ser personas que tienen dificultades para permitirse llorar o bien que pasan por etapas en las que no tienen permiso para expresar sus lágrimas y su dolor con libertad).

Aire acondicionado: Necesidad de contacto, cercanía, relaciones frías.

Alarma (peligro y emergencia): Aviso de un dolor, una enfermedad. Es una señal de alerta (requiere un chequeo físico-emocional inmediato).

Amortiguadores: Inflexibilidad en adaptarnos, sometimiento (rodillas) y dificultad para tomar decisiones (cartílagos y tobillos). Hay que buscar el inicio de la emoción y  consultar el diccionario de biodescodificación en relación a las rodillas, cartílagos o tobillos para tomar conciencia del conflicto.

Batería

Energía vital (persona que está viviendo una etapa de gran exigencia y se siente cansada y sin fuerza personal). Ver si está manteniendo una relación que le absorbe.

Bomba del combustible: Es la encargada de hacer que el sistema de inyección reciba de manera constante el combustible. Es el equivalente al corazón en el ser humano, ya que gracias a su bombeo circula la sangre por todo el cuerpo.

Todo conflicto relacionado con la casa, el hogar y la familia está afectando al corazón. También tiene el simbolismo de Amor y Alegría. Además, al corazón le afecta sobre manera el “sobre esfuerzo”. Tener que aparentar. Tener que esforzarse en aparentar lo que no se es. Entonces, habría que preguntarse ¿qué está cansando al corazón?

Cables de acero: Desvalorización en el momento presente. Tendones.

Calefacción: Exceso de contacto, contacto no deseado. Falta de calor familiar (madre).

Catalizador: No expresar el enojo por alguna guarrada, situación injusta (= colon).

Chapa: Conflictos de protección, exceso o falta de contacto, imagen (= piel).

Chasis: Desvalorización profunda (= huesos).

Circuito de aceite (y cojinete): Roces, enfrentamientos, dureza en la relación (= cartílagos).

Circuito de agua (manguitos, etc.): Conflictos con la madre, con la liquidez (= dinero). Problemas emocionales y emociones no expresadas.

Circuito eléctrico: Estrés, ansiedad, etc. (= sistema nervioso). También alguna relación que está echando chispas.

Claxon: Temor, imposibilidad de expresarte como deseas (=laringe).

Dirección: Gran incertidumbre que paraliza. ¿Qué camino escoger?

Electricidad estática del coche: No soy capaz de desactivar, controlar o variar mi sistema nervioso (descarga).

Embrague: Resistencia a realizar un cambio. La capacidad para cambiar los ritmos de la vida.  “No tengo poder para llevar mi propio ritmo”.

Faros

  • Delantero: Conflictos de visión. Te niegas a ver algo o a alguien. Sientes que vas a tientas por la vida (= ojos).
  • Trasero: Sentirse observado, controlado. Sería algo así como querer despistar al enemigo.

Filtro del combustible: Mucha suciedad emocional en algún aspecto de nuestra vida.

Freno: Conflicto de retención. Deseo de salir o huir de alguna situación pero no se hace.

Gases del tubo de escape: “No suelto la porquería que he tenido que tragarme y contener”. En algún momento hemos decidido no responder a una provocación o callarnos y tirar para adelante.

Gasolina: Por una parte, es el símil de los hidratos de carbono y las grasas, y guarda relación con sentirse sin fuerzas para seguir avanzando, tirar la toalla… quizás hay alguna situación que nos supera. Por otra parte, la gasolina es el oro líquido, por lo que hay que considerar cualquier tema económico.

GPS: Guía interior, yo superior. Te encuentras totalmente perdido, sin rumbo.

Intermitentes: Dirección equivocada (= tobillos). Vas donde no quieres o no vas donde quieres.

Limpiaparabrisas: Distorsión de la realidad. Conflicto similar al que da origen al astigmatismo.

Limpiaparabrisas (agua): Lágrimas no derramadas. Reprimir una tristeza profunda.

Luna delantera: Sentirse expuesto a alguna persona o situación, o también sueños (proyectos) rotos.

Luna trasera: Depresión, sentir que el pasado se rompe en pedazos.

El Motor

Conflictos relacionados con el territorio, real o simbólico (= corazón). Llevar el motor con demasiadas revoluciones: Estrés.

Marchas: ritmo del corazón; conflictos de ritmo de vida.

El maletero Nos puede hablar de la carga o la “mochila que todos llevamos”. La dificultad para cerrarlo se refiere al deseo de quitarnos ese peso ya.

Matrícula del coche: Identidad.

Panel de indicaciones y niveles: Instintos y sensaciones que no escuchamos. Desconexión con tu cuerpo y con tu alma.

Parabrisas: Nos protege del exterior, de los factores del clima y de impactos de objetos o personas. Las preguntas que  habría que hacerse serían: ¿Qué protección necesito romper para relacionarte con mi entorno? ¿Qué pasaría si saliera de mi zona de confort cotidiano?

Cristal delantero sucio: Conflicto de voy a ciegas, o no quiero ver.

Parachoques: Incapacidad de parar los golpes (familia, pareja, etc.).

Puertas: Deseas que alguien entre o se marche de tu vida.

Rayadas en el coche: Agresiones.

Repuestos: Son el equivalente a las proteínas en el cuerpo.

Retrovisores: Te resistes a soltar el pasado. Depresión, rencor, resentimiento. Conflicto con los ancestros o de origen transgeneracional.

Ruedas

Significan: Madre, familia, linaje; movernos por la vida.

Las delanteras guardan relación con los brazos y las manos. “No tomo, abrazo, recojo lo que necesito, o no logro desprenderme de lo que no quiero”.

Las traseras guardan relación con piernas y pies. “No avanzo por el camino deseado, o me siento obligado a ir donde no deseo”.

Por otra parte, de acuerdo a la regla de la lateralidad de la biodescodificación, la rueda derecha posiblemente nos hable del trabajo, acciones no realizadas o equivocadas e incluso de las responsabilidades. La rueda izquierda estaría más relacionada con la familia (los hijos, etc.), los deseos o aspectos femeninos y de creatividad. Partiendo de la base de que la rueda en sí ya nos habla sobre todo de aspectos familiares.

La transmisión: Estás siguiendo lo que dice tu mente y no el impulso de tu corazón. ¿Sientes que últimamente, por más que te esfuerces, no tienes una respuesta real a la hora de avanzar en tus proyectos?

Tubo de escape: Sentirse traicionado, tratado injustamente (= colon).

Ventanillas: Se relacionan con la visión y la protección. Por ejemplo, la ventana del copiloto nos habla de ayuda, mientras que la del conductor nos sirve para poder relacionarnos con las personas de nuestro mundo y nos protege de las agresiones de nuestros iguales. Entonces las preguntas serían ¿vives agresiones de tus colaterales, es decir compañeros de trabajo, amigos… y no consigues sentirte protegido de ello? o también ¿tienes miedo a cerrar la comunicación con alguien que se está apartando de tu vida?

Ventilación: peligro en el aire, en el exterior.

Volante: Conflicto de dirección en mi vida, pérdida de sentido de la vida. Sentirme manipulado o descontrolado, desconcertado.

A TENER EN CUENTA

Los mensajes o señales suelen serlo cuando se repiten las circunstancias o/y producen en nosotros una reacción. No todo tiene un significado inconsciente ni un mensaje para nosotros.

La parte trasera del coche, así como el espejo retrovisor, suelen estar relacionados con conflictos de origen transgeneracional (heredados de nuestros antepasados) o de la infancia, y alguna circunstancia actual los ha revivido en nuestro inconsciente y se han reactivado.

Tanto los intermitentes, como la rueda y la transmisión nos hablan de dirección, de sentido; un nuevo sentido que es positivo pero no te atreves a tomar, tienes “miedo”, y puede que además que no se quiera que los demás sepan de esas incertidumbres que se están padeciendo.

Los robos suelen venir por culpa, deuda o autocastigo: creer que no tenemos derecho a poseer o disfrutar aquello que nos roban (a nivel inconsciente). También puede significar “me quiero deshacer de…” (lo que me han robado). Conocí a una persona que le robaron 3 móviles seguidos y, al indagar, encontramos que quería desconectarse del trabajo y demás responsabilidades que estaban asociadas al móvil en su caso.

Sin embargo, cuando nos abren el coche pero no se llevan nada no es un robo sino una invasión de nuestra propiedad. ¿Qué personas invaden aspectos de tu vida?

Cuando nos chocan por detrás nos están empujando, obligando a hacer o vivir algo; puede ser algo o alguien que nos esté haciendo sentir así o puede ser que uno mismo se esté empujando a hacer algo que no quiere o que le cuesta.

Cuando los golpes los causamos nosotros es un castigo que nos estamos haciendo, si habláramos de enfermedades nos referíamos a las autoinmunes.

Problemas frecuentes con el coche: ¿Qué visión tienes de las circunstancias se dan en tu vida que te lleva a querer autocastigarte?

Las averías que obligan a parar suelen indicar, precisamente, que queremos parar el viaje para no ir hacia cierto lugar. Tal vez, en sentido figurado, queremos parar algún aspecto de la vida que llevamos porque estamos buscando un cambio importante en nuestra vida.

LAS MASCOTAS

Continúa en la Parte 2…


Los Resentires en la Biodescodificación

Índice de Artículos

Las causas emocionales de las enfermedades

Ya antes de que el médico alemán Ryke Hamer se diera cuenta de que nuestras “emociones ocultas” y negativas confinadas en el inconsciente son la causa de la mayoría de las enfermedades que padecemos, su compatriota y también doctor Georg Groddeck (Pionero en medicina psicosomática. 1866-1934) comentaba en su libro El significado de la enfermedad: «Aquel que llega a la conclusión de que yo medico mentalmente a un humano que se rompió la pierna tiene razón – pero ajusto la fractura y protejo la herida. Y entonces le doy un masaje, hago ejercicios con él, le doy a la pierna baños diarios con agua a 45°C por media hora y cuido que no se inflame ni supure, y cada tanto le pregunto: ¿por qué se rompió la pierna, “usted mismo”?»

También otros personajes de relevancia mundial, antes que Hamer, ya apuntaban que la incoherencia entre nuestros pensamientos, emociones y actos están en el origen del desarrollo de las enfermedades.

Por ejemplo, el gurú Osho afirmaba que “las enfermedades del ser humano comienzan cuando dejo de ser yo para ser lo que los demás quieren que sea”. Por su parte, la afamada escritora y conferenciante Louise L. Hay, al final de su libro Usted puede sanar su vida, ofrece un pequeño listado que relaciona determinadas enfermedades con aquellas dañinas emociones que las generan.

Otro gurú, Alejandro Jodorowsky (creador de la Psicomagia) nos revela que “debajo de cada enfermedad está la prohibición de hacer algo que deseamos o la orden de hacer algo que no deseamos”. En la misma línea se manifiestan otros maestros espirituales como Wayne W. Dyer, Ekhart Tolle, Krishnamurti o Thich Nhat Hanh, entre otros. Igualmente, algunas eminentes figuras pertenecientes al ámbito de la ciencia están divulgando sus descubrimientos en este sentido: Deepak Chopra, Joe Dispenza, Bruce Lipton, Brian Weiss, Hans Jenny, etc.

Concretando, el análisis estadístico-científico, el estudio continuado y la profundización psicológica de las manifestaciones somáticas de esa dañina emoción oculta que Ryke Hamer llamó el resentir, con el paso del tiempo, ha permitido hacer un listado que recoge la relación entre dichos resentires y sus síntomas o enfermedades asociadas a ellos.

A modo de ejemplo clarificador de esa relación entre la enfermedad y los resentires emocionales, exponemos a continuación un listado de resentires; incompleto en cuanto a la relación de las enfermedades y a la información ofrecida sobre ellas, pero representativo.

Listado de Resentires:

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El Cáncer y la Biodescodificación

Índice de Artículos

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Entrevista

Además de las consideraciones que exponemos a continuación, recomendamos leer la entrevista realizada a la psicooncóloga Eva Juan, en la que expresa y argumenta su convicción de que los conflictos emocionales guardan una relación directa importante con la enfermedad del cáncer.

Ir a la entrevista

Dice el doctor Fernando Callejón

en su libro Las claves para curar: “El malestar orgánico o emocional siempre existió pero lo que hizo la medicina fue clasificarlo y eso le dio poder. La actual creencia sobre la enfermedad no solo es la de una fuerza externa que nos ataca sino que a partir de esa clasificación, es la de una fuerza que un grupo de personas (los científicos-médicos) puede dominar… y a quienes le otorgamos el poder.

Ese concepto de enfermedad se escapó de las manos y tiene vida propia. La gente ya no se muere de la enfermedad sino del miedo que el concepto inventado le genera. El miedo no da tiempo a que la enfermedad actúe y nos mate ya que crea por sí mismo una realidad mortal. Así lo relata el cuento sufí:

-Un sabio sentado en la cumbre de una montaña, ve pasar una sombra y pregunta: ¿Quién eres? La sombra le contesta -Soy la peste-. ¿Adónde te diriges? -A matar mil personas de ese poblado-…

Oye tú, me has engañado, dijiste que matarías mil personas y has matado treinta mil. ¿Por qué? La peste le responde –No es cierto, yo solo maté mil personas, el resto murió de miedo-.

Como médico

he presenciado muchas veces el fenómeno de una persona que en pleno estado de salud y por hallazgos casuales (pruebas de rutina o un médico demasiado inquisidor) ha sido diagnosticada de un tumor en hígado, pulmón o mama. A los pocos días de ese hallazgo, el estado de salud había empeorado dramáticamente. He visto a algunas personas morir en poco tiempo luego del diagnóstico.

Eso es miedo, no es cáncer. Ese es el concepto que se le ha escapado de las manos al grupo de científicos que ostenta el supuesto saber de la enfermedad. Y ese concepto se ha desbordado y ha creado una realidad autónoma entre otras cosas, porque se ha colectivizado. Se ha vuelto un saber popular.

Cuando una mujer se nota un bulto en la mama, debe parar toda actividad y preguntarse qué le viene a decir ese bulto. Y si no lo sabe, debe recurrir a alguien que la ayude a interpretar ese mensaje. No debe salir corriendo en busca de ese personaje que detenta un saber sobre la enfermedad porque eso la cristaliza en el viejo concepto. Y a partir de allí, solo puede esperar que se instale una guerra en su cuerpo.

Y el bulto no vino a declarar la guerra sino a evitarla. Y no es que no debe hacer nada o curarse psicológicamente. Debe instalar la paz en su vida porque el bulto así se lo está exigiendo. Y eso no es poco pero es mucho más de lo que la medicina pretende con su viejo concepto de instalar una guerra entre el cuerpo de esa mujer y el cuerpo de esa mujer.

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El milagro de curarnos es…

Volver a nacer fuera de nuestros roles y percibirnos como almas que se relacionan con almas. Dejar de ser hijos, esposos, madres, padres, médicos, abogados, exitosos, fracasados o perversos. Y renacer como almas con cuerpos que son usados, no descuidados.

Para ello, estamos acá. No para descubrir vacunas sino para tomar conciencia de lo que somos y hacia dónde vamos.”

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Visto desde la óptica de la biodescodificación,

el cáncer es la activación de un programa de supervivencia biológica propio de todas las especies animales. Los humanos no somos diferentes en ese aspecto salvo en algún detalle, que se podría explicar con el siguiente ejemplo:

Un lobo hambriento se dispone a cazar. Ha capturado un conejo y lo ingiere. Su estómago comienza a digerir toda la carne de la presa, pero hay un problema. Se ha tragado una pata del conejo y esta se ha alojado en un punto del estómago que obstruye el paso hacia los intestinos. Si esa obstrucción no se libera el lobo morirá por desnutrición. Aquí es donde se activa el programa biológico de supervivencia: En el estómago del lobo comienzan a desarrollarse rápidamente células tumorales.

Estas células tienen una capacidad digestiva 4 veces superior a una célula estomacal normal. Aumentado la capacidad digestiva, los ácidos gástricos generados, podrán ayudar a disolver y digerir la pata del conejo. Si se disuelve lo suficiente como para poder liberar la obstrucción y abrir el paso para la digestión de alimentos, el lobo conseguirá sobrevivir.

Una vez recuperada la capacidad de digestión y asimilación de alimentos, el programa de supervivencia se desactiva y el tumor se disuelve y elimina, con la ayuda, en muchas ocasiones, de una inflamación bacteriana. Esta fase a veces se acompaña de alguna pequeña hemorragia. 

Si el tumor no consigue disolver la pata de conejo seguirá activo el programa de supervivencia y el tumor continuará creciendo, llegando a invadir el espacio vital de órganos adyacentes y podrá producir también la muerte del animal.

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El ser humano, además de los condicionantes biológicos que comparte con los animales y la emotividad, cuente con un intelecto capaz de hacer que en una persona se active un programa biológico de supervivencia por algún conflicto que ha vivido y no ha podido resolver.

En el caso de un tumor en el estómago, podría generarse a nivel biológico por un alimento que no puede digerir, pero realmente se activará más a menudo el programa por algo simbólico, algo que la persona afectada está sintiendo, como: “no puedo digerir, o no consigo asimilar lo que me han hecho” (normalmente conflicto vivido frente a alguien muy cercano). Si ese sentimiento es muy intenso, hasta el punto de que no deja apenas conciliar el sueño a la persona afectada, su cerebro podrá activar de forma automática el programa biológico de supervivencia, iniciándose la proliferación de células superdigestivas (células cancerígenas), para intentar digerir aquello que está sintiendo como: “no puedo digerir”. El problema en este caso reside en que en el estómago, realmente no hay nada físico que impida la digestión, y el programa seguirá activo hasta que la persona deje de sentir: “no puedo digerir lo que me han hecho”.

Aquí es donde la biodescodificación puede ser de gran ayuda.

Cada tipo de cáncer está asociado a una tipología de conflicto. Es de dominio público que muchas personas que han vivido un conflicto muy intenso, al cabo de unos meses o un año, desarrollan un cáncer.

El hecho de vivir un conflicto muy intenso no implica para nada desarrollar un cáncer. Pero si que se puede afirmar, que la persona que ya tiene el cáncer, unos meses antes ha vivido algún tipo de conflicto desestabilizante.

El hecho de que se active o no la proliferación celular “maligna”, dependerá de la sensibilidad de la persona, de cómo se toma las cosas, del sistema de creencias que posee, de programas de dolor heredados…

La descodificación es totalmente compatible con cualquier terapia que esté llevando a cabo el paciente, podrá complementar y optimizar perfectamente cualquier tratamiento.

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Así como toda enfermedad es una llamada de atención sobre algo,

el cáncer tiene el mismo sentido pero a un volumen mucho mayor, pues el inconsciente biológico considera que está en peligro la supervivencia (física o de la identidad) si no se atiende a ese peligro.

Desde la óptica de la psicodescodificación, el cáncer es una enfermedad causada por un profundo resentimiento contenido durante muchísimo tiempo, hasta que literalmente va carcomiendo el cuerpo. Por ejemplo, en la infancia sucede algo que destruye nuestro sentimiento de confianza. Los enfermos de cáncer suelen ser personas que mantienen algún tipo de resentimiento de larga duración, o problemas emocionales pendientes con el pasado, que los hacen sentirse profundamente heridos. Con un sistema de creencias así, la vida se muestra como una serie de decepciones. Un sentimiento de desesperanza, desvalimiento y pérdida se adueña de nuestro pensamiento, y nada nos cuesta culpar a otros de todos nuestros problemas. La gente que tiene cáncer, además, es muy autocrítica.

Los cánceres suelen ir asociados a un conflicto de identidad, frecuentemente relacionado con un gran miedo o una gran culpabilidad, al punto de ya no poder vivir, incluso inconscientemente. También por rabia que consume, un deseo de auto-destrucción. La energía vital se agota por sentimientos de remordimientos, miedo y rabia interna proveniente de temas arraigados relacionados con el ego que no han sido perdonados. A todo ello puede sumarse los sentimientos de herida profunda; rencor que se mantiene mucho tiempo; secreto o aflicción profunda que carcome; carga de odios; creer que todo es inútil…

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Las heridas emocionales importantes

que pueden causar enfermedades graves son: el rechazo, el abandono, la humillación, la traición o la injusticia. Algunas personas pueden haber sufrido varias de estas heridas durante su infancia. En general, la persona que padece de cáncer es del tipo que desea vivir en el amor, amor que rechazó por completo al albergar durante mucho tiempo ira, resentimiento u odio hacia uno de sus padres. Muchos rechazan incluso a Dios por lo que vivieron o viven. Esos sentimientos no reconocidos se acumulan y aumentan cada vez que algún incidente revive esa vieja herida. Un día, cuando la persona llega a su límite emocional, todo estalla en su interior y entonces aparece el cáncer.

Si tienes cáncer es importante que reconozcas que de niño sufriste y que te permitas ser humano, es decir, darte el derecho de rechazar a uno de tus progenitores o a los dos. El hecho de sufrir heridas en soledad es lo que crea la mayoría de los problemas. Es posible que creas que si te liberas de ellos serás más libre. Por el contrario, la necesidad más grande de tu alma y de tu corazón es acercarte al amor verdadero y el medio por excelencia para ello es el perdón. No olvides que perdonar no sólo quiere decir no rechazar a los demás. La dificultad más grande de la persona con cáncer es perdonarse a sí misma por haber albergado esos pensamientos de odio o esas ideas de venganza aun cuando fueran inconscientes. Perdona al niño que vive en ti, que vivió en silencio y sintió rabia y rencor sin tener quien lo apoyara, quien lo entendiera. Deja de pensar que el hecho de rechazar a otra persona significa ser «malo». No es maldad, es ser humano.

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Un cáncer se puede manifestar después de que la persona haya resuelto el conflicto o bien durante el bloqueo.

Cuando la tumoración que se produce es debida a un conflicto en fase de reparación, la ignorancia médica sobre las fases de la enfermedad y los fundamentos de la biodescodificación pueden tener consecuencias fatales, como relataba Fernando Callejón anteriormente. Sirva el siguiente ejemplo: El conflicto correspondiente al sarcoma es siempre una autodesvalorización en vías de reparación (a diferencia del carcinoma): cuanto más grave es la autodesvalorización, más afectado se ve el esqueleto por osteolisis. El osteosarcoma es la recalcificación del hueso.

En su fase de reparación la biopsia es extremadamente peligrosa porque el cerebro la vive como un «ataque» que resuelve a continuación; de ella deriva una cicatrización continua y el sarcoma se vuelve cada vez más grande…

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